sábado, 28 de abril de 2018

Nunca sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es tu única opción


Admiro profundamente a Nick Vujicic.
Nació sin piernas ni brazos debido a una droga llamada Talidomida que su madre (trabajadora de la salud) tomó durante el embarazo por recomendación médica.
Esta droga se comercializó entre 1957 y 1963 en más de 20 países y fue desarrollada por la farmacéutica alemana Chemie Grünenthal.
El 31 de agosto de 2012 Harald Stock, jefe ejecutivo de Grünenthal, pidió oficialmente disculpas a las víctimas y sus familias.
Se estima que han nacido unos 10.000 bebés con graves deformaciones en brazos y piernas por su uso durante el embarazo, para aliviar las náuseas del primer trimestre.
A pesar de ser una droga de alta peligrosidad se comercializa hoy en día para el tratamiento de la lepra y otros trastornos que no responden a las drogas habituales.
La madre de Nick tuvo su embarazo en la década de 1980, ya que su niño nació en 1982.
Nick no puede orinar sin ayuda.
Alguien siempre le debe lavar los dientes después de cada comida y debe higienizarlo cada vez que evacúa sus intestinos.
La vida de Nick Vujicic es muy difícil.
Es la vida más difícil del mundo.
Sin embargo esa dificultad lo convirtió en un gigante.
Hace cosas increíbles que personas con sus cuatro miembros son incapaces de hacer.
A los 21 años se graduó en contabilidad y planificación financiera y a los 25 ya generaba ingresos propios que le permitieron independizarse muy joven.
Ha escrito 5 libros y producido varios documentales.
Se casó a los 30 años con una bella mujer de ascendencia japonesa y ahora tienen 4 niños.
Nick sabe que la grandeza no está en el cuerpo.
No le quedó alternativa, ya que su cuerpo está severamente limitado.
Según sus palabras, "nunca sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es tu única opción".
No le quedó otra alternativa que confiar en su dimensión infinita, ya que nada puede hacer con su dimensión finita.
Su técnica es simple: define objetivos precisos y se acerca a pequeños pasos ("de bebé" según sus palabras) poco a poco.
Y con una confianza absoluta en el amor infinito, en Dios, en la inteligencia infinita.
Se levanta por la mañana y se dirige a su Biblia para alimentar su alma.
Ese es su desayuno.
Así comienza el día, y se dedica 24 hs a perseguir sus metas con una confianza inquebrantable en el amor y la sabiduría que lo guían, porque le han permitido estos grandes triunfos.
La dificultad infinita crea la voluntad de hierro.
La dificultad infinita se convierte en facilidad infinita.
Porque sólo en la profundidad de las dificultades uno comprende que Dios no está en las nubes tomando notas en el libro del Juicio, sino que habita en cada latido de nuestro corazón y respira a través de nuestros pulmones.
El amor infinito está ansioso por vernos triunfar.
Por eso nos envía de vez en cuando rocas gigantescas, para que liberemos la fuerza titánica que está en nosotros en estado de congelación.

-Martín Macedo-

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