sábado, 21 de abril de 2018

El día de la marmota


Tuvimos el futuro en nuestras manos, lo tocamos, lo sentimos, lo oímos. Lo tuvimos en nuestras manos. Ahora se nos escurre como agua por nuestros dedos. Intentamos sujetarlo, pero se deshace. Intentamos volver a juntar sus partes, pero es imposible. Lo tuvimos tan cerca. Pero lo perdimos, otra vez. Quedó en un buen sueño. No tuvimos ni el honor, no fuimos leales a nuestro Ser. Perdimos la Gloria. Nos venció el miedo, el maldito miedo. Nos ganó la apatía, la comodidad del burgués. Nos enfriaron el corazón a puros golpes. Nos derrotó el ego, ese que quiere quedar bien con todos y ser reconocido. No luchamos ni siquiera por nuestros hijos que no tienen la culpa de nada. Les dejamos un escenario de demonios para que los devoren poco a poco. No tuvimos la valentía de al menos morir con dignidad. Nos abandonamos a la buena suerte de los amos.

Realmente creí que ganábamos la guerra. Realmente pensé que podíamos ser libres, de nosotros mismos y de todo lo demás. Que este sistema caería, que seríamos responsables de nosotros mismos y de todos los demás. Creía que nos haríamos cargo del sufrimiento del prójimo, de los sufridos animales, y del sufrido planeta. Creí que por fin respetaríamos a la vida en cualquiera de sus formas. Creí que romperíamos las cadenas de nuestra ignorancia, de la manipulación, de las programaciones impuestas. Ahora me doy cuenta de golpe, que estaba muy equivocado. Me doy cuenta que fracasamos otra vez. Los muertos pasan, los desaparecidos se olvidan. A nadie le importa realmente. Asesinan, mienten, ocultan, disfrazan, se nos ríen en la cara y les seguimos creyendo. Hay días que recuerdo como si lo estuviera viviendo. Me han secuestrado los recuerdos, ya ni recuerdo de dónde vengo y hacia donde me dirigía. Estoy triste. Siento bronca. Perdimos ese futuro, esa línea temporal deseada. Queda resistir y cuidar a los míos. Al menos mientras viva, nadie los va a tocar. Jamás de rodillas

Rober Lucero

Casi siete años dando información, explicando cómo funciona la realidad, los sujetos y objetos que la componen y las energías de la creación que la forman, siete años intentando crear consciencias, crear humanos que actúen como Humanos, que defiendan la verdad, la libertad y la justicia con Honor y Gloria, que no teman, que se liberen de las cadenas de su propia mente y sean por fin, la vida consciente de esta bendita tierra. Sin embargo, la noria sigue girando y repiten una y otra vez el mismo triste y patético patrón de "Carta de un Iniciado

Hicimos una prueba de intención con la pre-afiliación de AH, y solo 240 sujetos (en total) tomaron el toro por las astas y estuvieron dispuestos a ejecutar si fuera necesario, lástima que no sirve ni para un club de barrio, somos nada, no llegamos ni para espartanos. Luego están los de siempre, los que esperan que los salven los de afuera, que un gran evento se manifieste y por “arte de magia” la humanidad se libere. Eso es pura y dura fantasía, no hay liberación sin consciencia y ésta requiere conseguir las siete llaves y para conseguirlas hay que pintar, encerar, y lustrar mucho, hay que trabajar en la cinta sin descanso, hay que vencer al minotauro y salir del laberinto.

Hoy es el día de la marmota y seguirá siendo el mismo día hasta la eternidad, hasta que comprendan, más bien asimilen, que ustedes, sólo ustedes, son los responsables de sus miserias y virtudes, de vivir un eterno día de la marmota o despertar en un eterno y glorioso nuevo amanecer de Honor y Gloria.  

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