viernes, 20 de abril de 2018

El alimento verdadero reintegra las fuerzas infinitas

La inmensa mayoría de los seres humanos pro-boca la declinación de su salud.
No comprenden que así renuncian a la posibilidad de crear una vida maravillosa y feliz.
No comprenden que así viven por debajo de sus verdaderas posibilidades físicas y mentales.
Y todo se hace innecesariamente penoso y difícil.
Es el arte de complicar lo que es simple.
De hacer difícil lo que es fácil.
Mantenerse en salud se hace algo muy difícil.
Encontrar la estabilidad y la dicha familiar se convierte en una tarea sumamente trabajosa.
Las mentes se vuelven muy inestables y la necesidad de terapias psicológicas es prácticamente universal.
Obtener el bienestar económico se convierte en una proeza mitológica.
Desde hace unos 400 años nuestra civilización convirtió la nutrición en un gran negocio.
Ya nadie hace pan en casa.
Porque ahora hacer pan es un negocio.
Nadie desea cocinar; todos quieren tener un "trabajo" fuera de casa.
Cuando se consiguen mejorar los ingresos las comidas se hacen en restaurantes y cafeterías.
Y los que no acceden a estos lujos pueden pedir unas pizzas o sandwiches de queso por teléfono y el delivery atravesará temerariamente con su motocicleta las calles de la ciudad para entregar en tiempo y forma el "alimento".
Y todos lo hacen.
Y es barato y delicioso.
Y sumamente adictivo.
Es cómodo, no hay que lavar ollas ni platos.
Sólo tomar lo que viene en la bandeja y luego se tira.
Y listo....a dormir...para comenzar al otro día una nueva jornada de vida esclava trabajando horas interminables en una tarea que no se ama para poder seguir comprando pizzas y otros placeres que van socavando la fuerza vital.
Para sostener este estilo de vida habrá que gastar mucho tiempo y dinero en cuidados médicos.
Porque la presión arterial se descontrola, igual que el nivel de azúcar y el colesterol.
Se descontrola la ansiedad, el nivel de ácido úrico y los triglicéridos.
Y los servicios de salud crearán un caos mayor al introducir el consumo diario de medicamentos que crearán más complicaciones al contaminar los fluidos orgánicos con químicos potentes y extraños.
Pero el alimento verdadero reintegra las fuerzas infinitas.
Nos pone a la altura de los dioses.
Nuestras potencialidades transmitidas por nuestros antepasados durante siglos estarán disponibles para que las apliquemos y consigamos todo lo que necesitamos.
Y gozar de una vida emocionante y feliz.
Pero para tener esta dicha el alimento debe tener máxima calidad y prepararse en casa con máximo esmero y amor.
Entonces la familia estará bien protegida.
Y la especie humana estará en su más alto nivel de expresión física y espiritual.
Y todos podremos realizar todos nuestros sueños con el resto de los hermanos y hermanas de la raza humana.
Como una gran familia.
Con nuestras naturales diferencias.
Pero con un amor infinito.


-Martin Macedo-

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