domingo, 15 de abril de 2018

La más elevada medicina es la que acaba con el miedo


La más elevada medicina es la que acaba con el miedo.
Porque el miedo debilita tanto al sistema inmune como a la fuerza y eficacia del corazón.
"Corazón valiente" es una frase antigua, que refleja una condición ideal, de salud infinita.
El propósito supremo de la medicina no es derrotar a los enemigos de la salud, sino utilizar a esos enemigos para crear una salud aún más grande.
El enemigo está por algo.
Por algo lo puso la inteligencia infinita.
Lo puso para hacernos más fuertes, más grandes, más sabios, más prudentes, más inteligentes y astutos.
Pero las cosas no se están haciendo bien.
La medicina debilita al hombre y fortalece al enemigo.
Administra antibióticos que deprimen el sistema inmune y crea cepas resistentes, super bacterias invencibles.
Administra quimioterapia que deja anémico e indefenso al hombre que desea proteger.
Mata algunas células malignas pero hay una proporción que se hace resistente y al poco tiempo vuelve a crear otro tumor.
Pero en la segunda arremetida, el paciente está más débil y esta segunda embestida será más fuerte.
La misma inteligencia infinita que ha creado al virus ha creado al sistema inmunológico.
Ha creado las plantas y los animales, los planetas y las estrellas.
Si Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza....¿cómo va a crear virus y microbios superiores en fuerza y capacidad biológica?
Si un Cristiano le tiene miedo a los virus no ha comprendido el cristianismo.
Está admitiendo que Dios se equivocó porque creó al hombre débil y al virus fuerte.
Y Dios no podría haber hecho algo así.
No podría crear a sus hijos para que luego vengan unos microbios y acaben con ellos.
No un Dios de amor.
Pero entonces se está creyendo en un dios falso, que comete errores graves en sus procedimientos.
Quien le teme a los virus está admitiendo la inferioridad de sus defensas.
Quien le teme al cáncer está admitiendo que su cuerpo comete graves desinteligencias a la hora de crear células.
Se ha olvidado que la inteligencia suprema viven en cada hombre, en cada mujer, en cada ser viviente del universo.
Los virus son mensajeros que nos viene a avisar que estamos destruyendo la soberbia fuerza de nuestro cuerpo.
Pero en vez de comprender su mensaje los queremos aniquilar y erradicar como esa gente que me pide una dieta para quitar el HPV de su cuerpo.
Es como alguien que quiere dormir hasta el mediodía y cuando suena el reloj despertador a las 7 lo arroja por la ventana.
La mayor calidad biológica debe prevalecer para que la belleza de la creación se mantenga en toda su gloria.
Para siempre.
Y esta suprema inteligencia tiene todos los recursos para que así sea, aunque pareciera que por momentos la falta de inteligencia domina el escenario del mundo "inteligente".

-Martín Macedo-

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