miércoles, 6 de febrero de 2019

La grandeza está en dar lo mejor que tenemos.


Desde muy joven me sentí atraído por las artes marciales.
En mis años universitarios, mi amigo Bernardo Salinas me prestó un libro sobre Karate, titulado "Zen en movimiento".
Una hermosa historia que me ha dejado valiosas enseñanzas que hoy deseo compartir con mis amigos que siguen a diario estas reflexiones.
Un joven inglés deseoso por aprender el karate en su máxima calidad y pureza viaja al Japón para aprender con los mejores maestros del mundo.
Comenzó a entrenar en una prestigiosa escuela de karate con un gran maestro del cual no recuerdo el nombre.
Durante las práctica de karate los estudiantes debían dar lo máximo en cada movimiento.
Lo denominan "el espíritu del gesto".
Toda la atención puesta en el movimiento.
Toda la voluntad puesta en cada mínimo gesto.
Dar lo máximo en cada patada, golpe, bloqueo.
Habituarse a utilizar toda la energía para generar el vacío que genera la fuerza infinita.
Es una educación para la vida, para habituarse a dar lo mejor en todos los gestos de la vida privada, laborar y familiar.
Durante las prácticas, el maestro notó que un estudiante japonés ponía poca actitud durante los entrenamientos y "luchaba" con cierto desgano.
Entonces lo observaba y notando que esa actitud poco apropiada para un estudiante del "bushido", se mantenía durante las sucesivas clases, decidió darle una lección.
Lo tomó por el equipo blanco de karate y lo llevó hasta una ventana del gimnasio y lo tiró por la ventana.
El joven karateka cayó de una altura de poco más de un metro sobre un montón de basura que había fuera del dojo.
Entonces se incorporó rápidamente y se dispuso a entrar nuevamente a la clase trepando por la ventana.
Pero el maestro no se lo permitió: " usted debe entrar por la puerta principal del dojo.....no es apropiado para un estudiante de karate entrar a la práctica por una ventana".
Entonces el maestro explicó por qué fue tan severo con el estudiante.
Ahora vamos a saber si verdaderamente desea estudiar karate.
Si de verdad lo desea regresará y entrará por la puerta principal solicitando humildemente permiso para continuar la clase.
Pero si su deseo no es fuerte, no soportará la humillación y nunca más regresará por aquí.
O lucha como un tigre o se olvida del karate.
No es apropiado que alguien vaya al dojo y diga "estoy tratando de practicar el karate".....
Porque el maestro lo tirará por la ventana.
Por esa razón cuando recomiendo la masticación a mis pacientes no me contento con la clásica respuesta "estoy tratando de masticar bien".
Un año o dos años después cuando los veo nuevamente me dicen "estoy tratando de masticar bien".
Eso significa que no están luchando como tigres.
Que no han puesto el "espíritu del gesto".
Que no han dado lo mejor, su máxima atención y determinación en la práctica.
Entonces los resultados no llegan a la velocidad deseada.
Sin pasión en la práctica no hay progresos.
Lo mismo se aplica en el aprendizaje de un idioma o en el estudio de una carrera universitaria.
O luchamos como tigres o nos olvidamos del asunto.
Porque la grandeza está en dar lo mejor que tenemos.
Cada día, cada hora y cada minuto.
Es nuestro regalo para el mundo.
Nuestra suprema generosidad.
El mayor gesto de amor.

-Martín Macedo-

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