sábado, 28 de marzo de 2020

Todo lo que se cultiva crece

Si no hay leña no hay fuego.
Si no hay agua no hay cultivos.
Si no hay yin extremo no hay cáncer.
Es absoluto.
Las tablas de alimentos yin y yang están accesibles a cualquier persona del mundo.
Sin embargo la ciencia no las toma en serio.
Los tumores malignos crecen rápido.
Los benignos lo hacen más lentamente.
Pero todos crecen.
Y para crecer necesitan una fuerza yin muy intensa y sostenida.
Si se extirpa un tumor y se eliminan las células residuales con quimioterapia, pero se continúan con los mismos hábitos alimenticios.....no podemos considerar que se trate de una curación aunque los estudios den temporalmente “libre de enfermedad”.
Las causas invisibles no han sido tocadas.
Y la ciencia médica insiste con la idea de que la cura es el diagnóstico temprano.
Se detecta antes y se opera antes.
Y se considera que es una curación, un triunfo de la ciencia.
Pero cuando comprendemos yin y yang.
Da igual que se trate de un tumor o veinte tumores.
Todos necesitan yin extremo para mantenerse vigorosos y en crecimiento.
Si se suprimen del todo los alimentos yin extremos como lácteos y azúcar.....el o los tumores, sin importar su número, topografía, tipo histológico o grado de malignidad, se desinflarán como un neumático al que ha atravesado una pequeña esquirla de metal.
Los expertos llaman a este evento poco frecuente “remisión espontánea”.
Pero comprendiendo yin y yang podemos crear todas las remisiones espontáneas que deseemos.
Sólo que tenemos que contar con la voluntad de hierro del paciente que no debe tomar yin extremo durante varias semanas.
Mientras se regocija en la contemplación constante de la visión de su propia curación.


-Martín Macedo-

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