viernes, 20 de marzo de 2020

Qué cosa rara el ser humano.


He venido siguiendo con la misma intensidad que el resto del país y sociedad el drama del Covid 19 y la alarma que ha expandido mundialmente.

Recuerdo pandemias recientes, como Ebola, Gripe Aviar, Gripe Porcina, Gripe H 1 N 1 y otras de menor porte.

Recuerdo cuando viajaba, nos controlaban en los aeropuertos, pero nada grave, en algún momento de la gripe porcina, nos daban máscaras descartables, que usamos sin convicción.

Estuvimos en Medio Oriente e Israel cuando el ataque fuerte del Ébola se situaba en la zona y vimos hospitales subterráneos en Israel y la forma de vestirse los médicos y de desvestirse con los medio de protección.

En todas las pestes o epidemias que me toco vivir, incluso la Meningitis (meningo cocus) del año 73 en Paysandú

En todas ellas, más la que me contaron mis padres de la tifoidea y fiebre amarilla, más otras más siempre se puso de relieve y cuidado, el factor humano y el daño colateral en la salud, en el “cómo quedabas” si quedabas tullido o no. Algunas te afectaban la azotea, eran situaciones que se ponía de relieve la sociedad y sus integrantes.

Se preocupaba la gente en cómo ayudar al afectado.

Pero en este momento, lo único que importa hoy es la economía. Nadie piensa en daños colaterales de la persona. Nadie dice, si queda con una capacidad pulmonar diferente, cómo se insertará el afectado nuevamente en la sociedad, el tiempo de recuperación, el drama familiar del afectado hacia el futuro. Todo eso se ignora y no se habla una sola palabra.

Todo, todo el mundo, desde la inefable ministra, que dice los motores de la economía no se pueden detener (frialdad espantosa y nulo criterio humanista), hasta la gente común y el pobre vendedor ambulante que ayer hablaba en una entrevista, o una persona en situación de calle (muy bien hablado) por la 1170 am. Todos, absolutamente todos hablan del problema económico.

Ninguno piensa en el factor humano, no he oído ni un solo comentario al respecto. Nadie habla de la recuperación del afectado y mucho menos de la contención.

Por el contrario “aislamiento absoluto al infectado”

¿Tanto, tanto, tanto nos hemos deshumanizado?

Esto lo digo y me pregunto como Cristiano practicante, dónde quedó el amor al prójimo, dónde quedó el ayudar al hermano o el menesteroso.

Estamos viviendo la peor crisis de deshumanización.

El primer gran golpe fue “Paro el Fútbol” luego” Pararon todos los espectáculos públicos” luego pararon otras cosas como las Ferias y por último la suspensión de clases y la exhortación a cuarentena voluntaria y el resonante “quédate en casa” (cosa que hago desde el viernes 13/3) Desde que pasó eso. No hay una sola persona que no hable del daño económico.

Todos hablan de la caída económica, el cómo seguirá todo esto. Cómo se pagarán las cuotas, cómo se comprará tal cosa o cómo se venderá nuevamente.

La puesta en práctica del tele trabajo, que trae aparejado desempleo o pluriempleo etc etc.
Todos absolutamente todos, hablan deshumanizadamente del problema económico como único e insustituible problema.

Soy anti consumismo y anti capitalismo, esa rima, lleva a que me tilden e identifiquen livianamente con comunismo o comunista. ¡Qué calificación más liviana e insolente!

Qué liviandad para juzgar con el dedo acusador tu forma de pensar y actuar, por tu forma sentir. Dónde está escrito que está prohibido ser anti consumo o anti capital

Siempre y desde hace muchos años lo he dicho y repito, que el consumismo y capitalismo es la madre de todos los males. Eso lo estamos viviendo y sufriendo hoy. No importa el ser humano. Importa sola y únicamente el consumo, la sociedad de consumo, que no se rompa la cadena de consumo.

Por otro lado el capital; te doy, me das. No me das, busco otro.

Estamos en los peores, pésimos momentos de la deshumanizada sociedad.

Me duele en el alma y entiendo a los viejos que hoy ya no existen que nos decían a las nuevas generaciones “qué sociedad le van a dejar a sus hijos”

Y esa pregunta me la hago yo. Qué sociedad dejaremos a nuestros hijos. Sé los valores que les enseñé con hechos y acciones. Pero la sociedad en que viven le dice otra cosa, soy 1 en 1.000

Me queda como consuelo el ejemplo de Pasteur. A él lo tildaban de loco, maniático y psicótico porque tenía la manía de lavarse a cada rato las manos y decir que todos los microbios y gérmenes se trasmitían por las manos.

Ese mismo loco, maníaco y psicótico que decía eso y que todos se burlaban de él. Hoy es el encumbrado.

Y ya que estamos en capitalismo. Luis Pasteur dijo y mostró en el S IXX que los alimentos debían ser cocinados para perdurar o tener más vida. Ello trajo aparejado capitalismo también. Los que vieron la conservación de los alimentos, comenzaron a cocinarlos “pasteurizarlos” y así tenemos entre otros y muchos ejemplos, la leche, la cerveza, el vino y los enlatados.

Amigos y sin distracción, si no nos volvemos un poquito más humanos (que en definitiva es lo que somos) y un poco menos capitalistas y consumistas, ya no sabremos diferenciar y reconocer a nuestros padres, hijos, hermanos, amigos y nuestra sociedad.

Me tiene muy apenado cómo se están cambiando los valores en tan, pero tan poquito tiempo. Como dice el tango “tanto tenes, tanto vales”

Volvamos a nuestros principios humanitarios

-Gerardo Irazoqui-

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