miércoles, 18 de marzo de 2020

Todo está en continuo y necesario cambio

Por el momento no sabemos cuál es el verdadero poder del virus. 

Por el momento tratamos de atajar su mortífero avance, sin saber aún cómo eliminarlo. 

Hemos recibido la orden gubernamental de permanecer encerrados en nuestras casas so pena de ser multados si no obedecemos. 

No nos queda más que obedecer. "Cuando no puedes hacer nada, deja que eso se haga" me enseñó el maestro Zen. 

Aquí estoy en París, encerrado junto a mi amada Pascale, en nuestro apartamento, en un cuarto piso. 

No hay ruido de voces invasoras, no sube música estruendosa de los restaurantes y cafeterías 

Todos los negocios, menos los que venden medicinas y alimentos, están cerrados. 

Por lo menos un mes no habrá la horrible polución vomitada por toda clase de vehículos, el cielo está limpio de aviones, un silencio general, agradable en extremo, baña a la ciudad. 

Un mes donde cada ciudadano podrá regresar a sí mismo, descansar, leer, escribir, escuchar música, ver filmes, comer alimentos sanos, ingerir vitaminas que equilibren nuestros cuerpos de la falta de defensas causada por los antibióticos y el exceso de píldoras químicas, también el goce de lavarse las manos y bañarse con conciencia, el placer de limpiar el sagrado sitio donde vivimos. 

En este mes de islaños. Las caricias con nuestra pareja adquieren una calidad de paraíso. 

Entonces pienso que nuestra Tierra es un ser vivo, una buena madre dándonos una lección necesaria...

Todo está en continuo y necesario cambio, somos una inmensa familia, el corona virus amenaza a ricos y pobres, nos impulsa a la unión, a la comprensión que todo es uno, retardando una tercera guerra mundial, liberando de polución el cielo, haciéndonos amar más que nunca a una vida que sin prejuicios necios se puede convertir en felicidad pura.



- Alejandro Jodorowsky-

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