viernes, 17 de agosto de 2018

El dolor es inevitable, el sufri-miento es opcional

EL DOLOR ES INEVITABLE, EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL 

O dicho de otra forma, las cosas desagradables son parte de la vida y lo que hagamos con ellas es asunto nuestro. Desde un golpe en la rodilla hasta las incomodidades de una ciudad convulsionada, todos los días nos topamos con algo o alguien que nos roba la calma. ¿Podemos evitarlo? Mientras estemos vivos, amemos y nos relacionemos con el mundo, no hay forma de escapar al malestar físico y mental que traen los eventos desagradables, muchas veces fuera de nuestro control. Buda decía que estos son los "primeros dardos" de la existencia. Los "segundos dardos" son aquellos más dolorosos que lanzamos contra nosotros mismos: son nuestras reacciones a esos primeros pinchazos.


Piensa en la vez que perdiste el control detrás del volante, digamos, porque un conductor agresivo te cortó el paso. Tu reacción inmediata fue esquivarlo, pero después surgió una cascada de pensa-mientos seguida de un torbellino de emociones y sensaciones físicas: Todos en esta ciudad son unos tarados, rabia, aumento del ritmo cardíaco. Aquí nadie respeta, amargura, temblor en las manos. Ojalá tuviera un tractor para aplastar a estos imbéciles, odio, tensión en el cuello. Y así pasaron los minutos hasta calmarte un poco (o no) y llegaste a tu destino con un estado mental del color del asfalto.

¿Qué pasó? Al desagradable encuentro le sumaste una lluvia de segundos dardos que aumentaron el sufri-miento. A cada segundo las neuronas en tu cerebro se encendían en una red de asociaciones que alimentaba el fuego y te hervía la sangre.

¿Podemos evitar a los conductores groseros? Si manejas, te los vas a cruzar. ¿Hay forma de evitar que los segundos dardos nos dejen como un colador? Claro que sí, pero requiere práctica.

Angie Taylor

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