lunes, 8 de octubre de 2018

Si no se cambia la mente no se cambia el cuerpo


Si no se cambia la mente no se cambia el cuerpo.

Porque el cuerpo es sólo una proyección de la conciencia.
El pensa-miento occidental es yang y tiende a la practicidad más que a la filosofía.
Frente a la enfermedad busca resolverlas con técnicas físicas.
Busca superar la enfermedad actuando sobre el cuerpo.
La cirugía actúa sobre el cuerpo removiendo tejidos enfermos y cree que ha solucionado el problema.
La farmacología actúa químicamente sobre los tejidos y ofrece miles de productos diferentes.
Las vacunas también generan cambios químicos en el cuerpo.
Es como querer estabilizar la economía de un país haciendo préstamos a bancos extranjeros.
Así la remoción de vísceras, los medicamentos y las vacunas terminan por destruir la poca salud que queda.
Y los préstamos sólo crean una deuda gigantesca.
Este tipo de pensa-miento netamente práctico es muy limitado.
Si no se comprenden las causas profundas nunca habrá una verdadera cura ni para el cuerpo ni para la economía de un país empobrecido.
Las causas profundas son invisibles y por ello las personas demasiado yang las descartan como inservibles.
La mente crea la forma.
El pensa-miento de salud crea la salud.
El pensa-miento de la riqueza crea la riqueza.
El pensa-miento no se ve pero cuando se enfoca en un propósito termina por hacer que se vuelva forma visible.
El origen de todos los problemas está en un estado de conciencia que debe ser revisado.
Cuando cambia el estado de conciencia, cambian los senti-mientos y las acciones tendrán otra calidad.
Porque todo será impregnado por una nueva información, un nuevo entusiasmo, una nueva visión de lo que se viene.
El pobre se ve en su casa nueva, disfrutando de mejores comidas y viajando a sus lugares favoritos.
Entonces está animado, cambiará su actitud, pondrá una nueva voluntad en sus actividades cotidianas.....
Y el enfermo que comprende las causas que lo han enfermado, comienza a vivir como si ya estuviera sano, porque sabe que es sólo cuestión de tiempo, mientras la inteligencia infinita que habita en cada una de sus células se ocupa del trabajo fino de remover las impurezas.
Ha comprendido.
Ahora es consciente del gran orden que rige el mundo viviente.
Ahora es un filósofo.
Y por eso está curado porque su estado de conciencia es la salud, aunque todavía no lo indiquen así sus controles de rutina.
Porque "sabe" que es sólo cuestión de tiempo.
Ese saber es lo que genera la cura.
Y no la ingesta de una hierba o fruta exótica de las islas del Pacífico.

-Martín Macedo-

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