jueves, 17 de mayo de 2018

La intención de 10.000 ladrillos


Un ladrillo no es gran cosa.
Pero mil ladrillos construyen una pared.
Y mil paredes hacen un gran palacio.
El ladrillo es la parte visible.
Pero la intención del arquitecto es la parte invisible.
Sin la intención 10.000 ladrillos de la mejor calidad son sólo un montón de escombros.
Algo que nadie quisiera tener en el fondo de su casa.
De la misma forma las mejores intenciones sin los medios materiales serían una ensoñación romántica.
Pero si cada ladrillo que se coloca va acompañado de la intención de construir el palacio más bello del mundo.
Poniendo la voluntad de hierro en cada uno de ellos.
Imprimiendo la visión de la gran obra culminada en cada pieza colocada cuidadosamente y con una responsabilidad absoluta.
Paso a paso, tomándose todo el tiempo que requiera.
Finalmente el sueño toma forma y la obra se plasma.
Y todos se maravillarán y la gente vendrá de países lejanos a verlo.
Un bocado de arroz no es gran cosa.
La trituración de un poco de almidón y unas vitaminas.
Un simple bocado como cualquier otro bocado.
Pero si ese bocado se toma con la intención de crear la salud infinita.
Será como un pequeño ladrillo que poco a poco va creando una obra sublime.
La mayor parte de la gente toma sus bocados con la intención de saciar el hambre o con la intención de gozar de un momento de gran sabor.
Pero el que aspira a la salud infinita toma cada bocado y le imprime la visión y el sentimiento de su elevada aspiración.
Y si lo hace una y otra vez; si persiste día tras día, mes tras mes y año tras año.....
Llegará un día en que sentirá que ha entrado al Reino de los Cielos donde la felicidad es tan intensa que las lágrimas brotarán como torrentes.
Y una vez que pruebas ese sabor....no querrás comer otro alimento.
Sólo desearás alimentarte como lo hacen los dioses.

-Martín Macedo-

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