jueves, 21 de mayo de 2020

Los pensa-mientos son cosas.


Los pensa-mientos son cosas.

Porque este es un universo mental.
Las cosas son pensa-mientos que se han cristalizado.
Es fácil pensar.
Todos piensan.
Pero no es fácil cristalizar los pensa-mientos.
Es un arte, un aprendizaje.
No se enseña en las escuelas.
Ni en las universidades.
Algunas personas han generado un mentor o maestro que les enseñan desde la infancia el arte de cristalizar.
Yo no tuve padres así.
Lo tuve que aprender caminando a tientas en la oscuridad.
Y por eso me llevó tanto tiempo.
A los 11 años acompañé a mi madre a un curso de control mental.
Y quedé fascinado...yo ya conocía estas cosas de una vida anterior.
Quería hacer el siguiente nivel pero el facilitador no me facilitó las cosas.
Unos psiquiatras que hicieron el curso le dijeron a mi madre que era peligroso para un niño de 11 años hacer este tipo de programas.
El estudio del poder del pensa-miento me resultada mucho más atractivo y divertido que los estudios del programa educativo.
Este era una imposición...un trago amargo.
Aquel una delicia para el alma.
Aun me sigue fascinando el tema de la mente.
Los pensa-mientos son cosas muy poderosas.
Pero debemos comprender su poder y darles tiempo para germinar.
La gente aprecia lo "concreto" y desprecia los "planes".
Y no entiende que lo concreto nació de un plan, de una visión.
Aprecia la manzana y tira las semillas a la basura.
La semilla no vale nada...nadie compra semillas para comer..no son ricas ni fáciles de comer.
Ni se puede hacer un pastel con ellas.
Pero sin semillas no hay manzanas.
Cuando comprendemos el valor del pensa-miento comenzamos a honrarlo.
Como un horticultor valora las semillas que otros tiran.
Si queremos la salud infinita vamos a pensar en la salud infinita.
Si queremos el bienestar económico vamos a pensar en el bienestar económico.
Si queremos una relación feliz vamos a sembrar esas semillas en el jardín de la mente.
Pero nos preocupamos por las enfermedades y les tememos.
Nos inquietamos por la inestabilidad del dólar y la falta de empleos.
Nos preocupa nuestro futuro financiero.
Todos los días pensamos estas cosas y con el tiempo nuestra cosecha no es "positiva".
Cuando aprendamos a dominar nuestra mente, nuestra boca y nuestra respiración comenzaremos a crear nuestro paraíso personal.

-Martín Macedo-

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