jueves, 28 de mayo de 2020

La cantidad mata la calidad

a calidad es importante.
Mucho más importante que la cantidad.
Calidad es yang.
Cantidad es yin.
La cantidad mata la calidad afirmaba Ohsawa.
Si comemos demasiado de un alimento de gran calidad, no servirá para la cura.
La gente come demasiado porque está en el segundo nivel de juicio.
Comienzan la macrobiótica como una técnica física, pero su nivel de comprensión sigue en el segundo nivel (sensorio).
Esas personas son las que preguntan ¿con qué puedo endulzar el desayuno?
Algunos incluso abandonan la práctica cuando descubren que deben tomar un desayuno que ellos interpretan como salado.
En la escuela Omedetto se sirve cada mañana una crema de cereales...molidos la noche anterior en un molino que tritura con dos pequeñas piedras muy finamente.
Un día avena, otro cebada, otro arroz, otro sarraceno.... otro espelta.
La crema se cocina con una pizca de sal marina y se decora con semillas tostadas y unas gotas de shoyu.
El desayuno se complementa con tortitas o galletas arroz untadas con una mezcla de misso - tahine.
No es dulce.
No es salado.
Es delicioso, es saludable.
Es una crema de cereal.
No tiene gusto dulce, no tiene gusto salado.
Tiene gusto a crema de cereal.
Pero la gente pregunta si le puede poner stevia.
O uvas pasas.
Se quieren yinnizar desde que comienzan el día.
Segundo nivel de juicio.
Si es rico lo como.
Si no es rico, si no me gusta.... no lo quiero.
Y se van para el ayurveda o a otra escuela que sirvan frutas en el desayuno.
Asì eligen a la pareja.
Si es guapo lo quiero...si no es guapo no lo quiero.
Para poder curar es necesario subir al tercer o cuarto nivel de juicio.
Y para ello hay que motivar al estudiante a que lea, que reflexione, que medite.
Porque se ha enfermado debido a ese segundo nivel.
Y mientras siga en el segundo nivel, por mas que se haga vegano, ovo lacto vegetariano, o siga la dieta paleolítica sus problemas no se resolverán.
Podrá cambiar de médico, hacerse más estudios, viajar a la Mayo Clinic o tomar las gotas del Dr Edelmar Siqueira.
La enfermedad está en esa mentalidad.
Porque como es adentro es afuera.
Y mientras adentro haya una indómita voluntad de gratificación sensoria, las enfermedades se sucederán una tras otra como las cuentas de un rosario.

-Martín Macedo-

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