sábado, 29 de julio de 2017

La felicidad se genera en el presente

Se ha dicho mucho sobre la felicidad.
Pero algo es absolutamente claro.
No se encuentra en el pasado.
No se encuentra en el futuro.
Por lo tanto se encuentra en el ahora.
Hemos hecho un gran avance al comprender este punto.
El ahora es inmenso.
Porque toda la vida está palpitando ahora mismo.
Todos los corazones de todos los seres de todos los mundos.
Están latiendo ahora mismo.
Porque allí se encuentra toda la energía del universo.
Pero el ahora es también muy breve.
Es breve y es inmenso.
Es grande y pequeño a la vez.
Como nosotros.
Somos gigantes y somos insignificantes a la vez.
Entonces buscaremos la felicidad en el único sitio donde se la puede hallar.
La felicidad es como una llave que hemos perdido.
Sabemos que está en la casa pero olvidamos dónde la dejamos.
Entonces buscamos y buscamos y no la hallamos.
La buscamos durante horas y nada.
Durante semanas y nada.
"Busqué bien y no la encuentro por ningún lado".
Si buscó durante mucho tiempo y no la halló.
Es porque no buscó bien.
No buscó con una voluntad de hierro.
No buscó con una pasión infinita.
No buscó con esa fe que mueve montañas.
No estaba buscando con una atención total.
No puso el 100% de su habilidad y capacidad en esa búsqueda.
La mayor parte de la gente es así.
Término medio.
Pero una minoría tiene ese fuego ardiente que alcanza todos los sueños.
Así se debe buscar la salud.
Así se debe sintonizar con la abundancia.
Así se debe construir nuestra mejor versión de nosotros.
Los niños son así.
Se apasionan con todo.
Cuando quieren algo lo quieren con pasión.
Cuando juegan lo hacen con un entusiasmo infinito.
Cuando quieren aprender a tocar un instrumento musical se dedican 24 hs hasta que lo dominan.
Esa intensidad de los niños es yang.
Pero al tomar tantos alimentos yin (dulces, cremas, refrescos).
Los adultos van perdiendo esa intensidad.
Se cansan.
Se deprimen.
Se involucran en modelos impuestos por la sociedad.
Se convierten en ovejas.
Olvidan su divinidad.
Que son seres magníficos e inigualables.
Olvidan su poder.
Renuncian a la felicidad.
Porque se han cansado de buscar.
Y se refugian en religiones.
Que les enseñan que si cumplen ciertos ritos.
Obtendrán la felicidad en el más allá.


-Martín Macedo-

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