viernes, 9 de abril de 2021

Sean transformados por la renovación de sus mentes

 Me encuentro con mucha frecuencia con personas afectadas por problemas oncológicos que no han renovado sus mentes.

Creen que el cáncer es algo malo que hay que quitar de sus cuerpos y ahí se vale todo y si es natural tanto mejor.
Una mujer de unos cincuenta años tuvo un cáncer de útero.
Los cirujanos la vaciaron totalmente, para asegurar que el cáncer fue erradicado de su cuerpo.
Le hicieron quimioterapia por prevención y la consideraron curada.
Algunos meses después aparecen nuevos tumores diseminados por el abdomen.
Nuevamente inician quimioterapia pero no da resultado y le proponen cambiar de droga ya que no hubo buena respuesta.
Mientras tanto inicia el dióxido de cloro de Kalcker, el kalanchoe en batido con frutas licuadas, la graviola, las recetas de cocina ayurvédica del Dr. Junger y para armar un cóctel potente me consulta para tener otra herramienta más para atacar su enfermedad.
Yo le explico que no debe mezclar todo; las recetas ayurvédicas incluyen aceite de coco y curry y harina de mandioca (por el tema del gluten).
Le explico que es muy inadecuada una receta de unos pastelitos de la cocina ayurveda y me pregunta si puede cambiar el aceite de coco por aceite de oliva.
El dióxido de cloro lo abandonó porque le inflamaba mucho el abdomen y el técnico le dijo que eso es normal porque el dióxido de cloro es un gas (yin).
Mientras tanto está con fuertes dolores y tomando analgésicos potentes y le sugiero que tome clases de cocina macrobiótica urgentemente pero está en duda si asistir porque tiene dolores importantes y me pregunta si voy a grabar la clase.
Su hijo tiene 24 años y es hipertenso, tomando la medicación desde los 8.
La pareja consume mucha carne y no le importa su dieta ni le interesa hacer cambios.
Ella es la loca de la casa que complica a toda la familia con sus recetas saludables.
Y me pide permiso para empezar la macrobiótica la semana que viene porque tiene un cumpleaños y quiere estar despreocupada.
Pero ha iniciado el plan de quimioterapia inmediatamente y estrictamente como indica el protocolo.
Durante dos horas le expliqué nuestra filosofía pero sus consultas son si puede comer tales bocadillos que están en un libro que le prestaron y si puede comer un pescado preparado por su suegra muy sano porque está condimentado sólo con sal y perejil.
¿Qué pregunta es esa?
No sabemos cuánto tiempo lo hirvió y qué calidad y cantidad de sal usó y en qué agua lo cocinó y por cuántos minutos.
Sean transformados por la renovación de sus mentes.
Como es adentro es afuera....su cáncer es un caos que sólo refleja el caos en su mente.
En su sistema de creencias.
El caos en su familia también caótica.
Hay que comenzar por el principio, pero no quiere empezar del todo.
Quiere empezar después de un cumpleaños y además no asiste a las clases porque está tomando analgésicos y los integrantes del taller no usan tapabocas.
¿Qué le diría Ohsawa a una paciente así?
Le hablaría muy enérgicamente e intentaría que reaccionara.
Pero el problema es esa forma de ver la enfermedad como algo separado de la salud.
Entonces esa mente fragmentada, dividida, crea ese estado de caos.

-Martín Macedo-

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