viernes, 20 de octubre de 2017

Educar para la salud

Hay 334 millones de asmáticos según la OMS.
En Europa se gastan anualmente 25.000 millones de euros para su trata-miento.
Y la medicina oficial afirma que no se puede curar.
Y los jóvenes estudiantes son educados en este paradigma pesimista.

Cuando se tiene la ilusión de ser médico y uno tiene 18 años acepta dócilmente lo que les enseñan los grandes profesores.
Y creemos porque admiramos a estos grandes referentes.
Y sin saberlo nos convertimos en cómplices de la industria farmacéutica.
Que los mantiene con vida pero no los cura.
Para asegurarse de que los 25.000 millones estarán cada año.
Ingresando en sus cuentas bancarias.
Tampoco la homeopatía los cura.
Ni el reiki ni las flores de Bach.
Cuando no toman en cuenta la nutrición del enfermo.
Mucha gente busca una cura fácil.
Nada de cambiar hábitos.
Sólo tomar unas hierbas o unas gotas de fitoterapia.
Entonces aparecen técnicos para este tipo de gente.
Y los sirven y les venden lo que ellos desean.
Pero no lo podrán curar a menos que los eduquen para la salud.
Los que verdaderamente desean curarse harán lo que haya que hacer para curarse.
Si hay que masticar 100 veces cada bocado lo harán.
Si hay que practicar 30 minutos diarios de meditación lo harán.
Si hay que viajar a un país extranjero para aprender cocina o conseguir un ingrediente importante para su plan lo harán.
Pertenecen al 5% como Rich Piana.
No alcanza con una voluntad de hierro para curarse.
Se requiere creer en la curación.
Se requiere aceptar la idea de que la curación es una posibilidad perfectamente real y viviente.
Porque la enfermedad y la salud infinitas surgieron en este mundo como ideas.
En las que alguien creyó.
Y luego hizo determinadas cosas con gran persistencia.
Consiguiendo que se manifestaran en el cuerpo físico-visible.
Lo invisible es el origen de lo visible.
Por ello los que matan la fe son los peores demonios.
Porque destruyen la tenue luz de la esperanza.
Educando para la enfermedad.
En nombre de la ciencia.
Este mundo super poblado requiere cientos de consultores macrobióticos de gran calidad.
Para curar el asma.
Desde su origen profundo.



-Martín Macedo-

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