miércoles, 21 de marzo de 2018

Dar por dar, dar para compartir


La mayor parte el tiempo las personas no se limitan a "dar" o simplemente a "hacer". A menudo suelen pensar "¿qué voy a recibir yo a cambio?".

Los seres humanos tenemos una tendencia a estar pensando en lo que vamos a obtener a cambio. Hacer algo totalmente libre de interés propio es muy difícil para nosotros. Si no obtenemos a cambio exactamente lo que dimos, al menos queremos algún tipo de reconoci-miento.

Eso también es condicional y el beneficio es temporal, insignificante. Comprender que requerimos aspirar a cosas duraderas forma parte de nuestro trabajo.



Lo único que requerimos desear a cambio es nuestra propia Integridad, nuestra propia realización. Eso significa que, si estás en una relación, simplemente da y no te preocupes por lo que obtienes a cambio.


Cuando damos con todo nuestro corazón, la energía retornará a nosotros. No importa si el retorno viene de esa persona o de alguna otra.

El punto está en enfocarnos en el intercambio verdadero: el intercambio con la Integridad . Si queremos  integridad requerimos actuar como la integridad. Una forma de hacerlo es dando incondicionalmente.

A menudo queremos dar con condiciones, pero queremos que los demás nos den incondicionalmente.

El universo no funciona de esta forma. Si eres condicional, entonces acabarás con personas en tu vida que son condicionales.

Si nuestra tendencia está direccionada a  ¨buscar¨ lo que obtendremos a cambio, estaremos construyendo un hogar para el caos. Si quieres construir un lugar para que la Luz brille, entonces da y suelta.

Nos referimos a soltar nuestro  deseo de lo que podamos recibir a cambio. Decidir encontrar la fuerza para compartir en una sola dirección.

Obviamente no es efectivo dar continuamente a alguien que no hace nada a cambio y promover el Pan de la Vergüenza. Pero en el transcurso normal de las cosas, abrir nuestro  corazón y dar a los demás sin esperar un retorno. Si vuelve a ti de esas personas, estupendo.

Todos tenemos intereses propios. Y hemos pasado por vidas de capacitaciones para ocultarlos.

Pero al hacerlo hemos creado una máscara que es la que queremos que vean los demás, en lugar de permitirles ver lo que realmente somos. Algunas personas han construido un caparazón de tortuga alrededor de sí mismas.

Otras han construido una fina capa. Pero es difícil conectar entre nosotros a través de esas barreras.

Comprender el compartir desde la esencia más profunda, descubierta y verdadera de nuestro yo. Ser honestos con nuestros deseos,  opiniones y nuestra basura y  dones.

No hay manera de limpiar la casa si no sabemos lo que se esconde debajo de los mueble


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