lunes, 11 de enero de 2021

Los seres humanos estamos en la cumbre de la evolución biológica

 Los seres humanos estamos en la cumbre de la evolución biológica.

Esta es nuestra ventaja sobre el resto de los animales.
Pero este gran privilegio implica un gran peligro.
Los seres humanos manejamos una energía extrema, un poder excesivamente grande.
Porque estamos en el centro de la espiral, el yang extremo.
Somos yang extremo y nos hemos situado en una zona muy inestable de la espiral.
Cuando estamos en la cima hay un gran peligro de caer.
Ese es el punto de inflexión donde el yang extremo se convierte en yin.
Le pasa a muchos campeones mundiales; trabajan muy fuerte, de una manera muy yang, toman muchas proteínas animales y llegan a la cima de su profesión o deporte.
Luego viene la fama, las entrevistas, los fotógrafos, una agenda muy cargada con giras mundiales, contratos y ofertas para el cine.
Todo eso es muy yang.
Y muchos no aguantan tanta presión y caen en el alcohol y las drogas.
Desde el punto de vista biológico los humanos estamos en la cima.
Somos demasiado yang y cuando tomamos carnes y alimentos animales llevamos ese yang hasta el límite.
Además al ser humano le gusta ponerle sal a su carne y cocerla al carbón o a la leña durante horas.
Entonces el yang se hace extremo y el deseo por yin se hace insoportable.
El extremo yang se convierte en yin extremo.
Esto la medicina no lo comprende.
Da medicinas que son en su gran mayoría extremadamente yin.
Se crea así un equilibrio temporal pero que debilita profundamente la calidad biológica del ser humano, porque se prescriben en forma permanente.
Los asiáticos y pueblos nativos intuitivamente usan mucha menos proteína animal.
Obtienen su fuerza yang de los cereales y vegetales, semillas y legumbres adecuadamente cocidos y condimentados.
De esa forma no llegan al punto de inflexión donde la inestabilidad es muy grande y también el peligro de tropezar y caer desde una gran altura.
Por esa razón consumir altos niveles de proteína animal lleva al ser humano a una gran incertidumbre biológica y psicológica.
Pero no lo comprende y atribuye sus males a virus, al estrés y a otros factores externos que no puede controlar.
No puede encontrar la paz.
Porque la paz es yin.
Y nunca la tendrán quienes toman derivados animales a diario.

-Martín Macedo-

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