viernes, 4 de septiembre de 2020

Asume que eres 100% co-creador de tu vida

El primer paso para poder reinventarnos profesionalmente consiste en tomar las riendas, dejando de lado cualquier excusa o justificación que nos impida iniciar dicho cambio.
Los nuevos tiempos en los que estamos inmersos requieren de otro tipo de mentalidad. Para sobrevivir y prosperar en el mercado laboral emergente necesitamos ser actuar de una manera muy diferente a la que estamos acostumbrados. Y para lograrlo, es imprescindible que rompamos el molde con el que nuestra mente fue condicionada para adaptarse a la Era Industrial. Éste es el verdadero significado del término «reinventarse».
El primer paso para reinventarnos profesionalmente es -con toda seguridad-el más difícil de todos. Consiste en tomar las riendas de nuestra vida. Es decir, comprender y asumir que somos 100% co-creadores y corresponsables de nuestras actuales circunstancias laborales y financieras. El «co» se debe a que no todo depende de nosotros, sino que co-creamos nuestra existencia en complicidad con la vida. Sin ir más lejos, no hemos elegido nuestra genética ni el lugar en el que hemos nacido. Tampoco hemos escogido el tipo de padres que hemos tenido, entre otras cuestiones.
Sin embargo, más allá de la mochila emocional que ahora mismo cuelga sobre nuestras espaldas, desde que tenemos uso de razón hemos venido tomando nuestras propias decisiones. Otra cosa es que éstas hayan estado demasiado condicionadas por nuestro entorno social y familiar. De ahí que en muchas ocasiones hayan sido equivocadas. Pero eso no quita que hayan sido nuestras decisiones. Por ejemplo, remontémonos un momento a nuestra adolescencia. Durante esa etapa, ¿por qué decidimos estudiar lo que finalmente estudiamos? ¿A quién intentamos contentar a la hora de elegir lo que terminamos haciendo profesionalmente?
En vez de contarnos la historia de que nuestro padre nos manipuló para que cursáramos la carrera de Derecho, podemos ser honestos y decirnos la verdad, aunque duela. Si asumimos nuestra parte de responsabilidad, nos damos cuenta de que nosotros nos dejamos manipular por nuestro padre porque no nos atrevimos a confrontarlo y estudiar Filosofía, que es lo que en realidad nos hubiera gustado. Debido a nuestra falta de autoestima y confianza en nosotros mismos, tuvimos miedo a rebelarnos frente a la autoridad y seguir nuestro propio camino.
Por otro lado, el «co» también se debe a que vivimos en un sistema económico gobernado por ciclos, crisis y coyunturas que escapan a nuestro control, creando unas determinadas condiciones generales que pueden afectar nuestra situación personal y profesional. Sin embargo, en vez de explicarnos la película de que por culpa de la crisis económica nuestra empresa nos despidió injustamente, podemos ver esta situación con objetividad y madurez, reconociendo que debido a nuestro miedo a la incertidumbre delegamos nuestra vida laboral a la primera compañía que nos ofreció un contrato indefinido, creyendo que esa era la opción más segura.
 SER HONESTO CON UNO MISMO
“La libertad conlleva responsabilidad. Por eso a la mayoría de personas les aterroriza.”
(George Bernard Shaw)
Asumir que somos 100% co-creadores y corresponsables de nuestra situación laboral actual pasa por abandonar la postura victimista frente a la vida, dejar de engañarnos a nosotros mismos y asumir nuestra parte de responsabilidad con respecto a los resultados que cosechamos. En esencia, se trata de un acto de profunda madurez. Pone de manifiesto que hemos despertado y que vivimos de forma consciente. Es entonces cuando desaparecen -de golpe y porrazo-todas las excusas y justificaciones que nos hemos venido contando mientras vivíamos dormidos y desempoderados.
A su vez, reinventarse requiere de mucha honestidad, humildad y valentía. No en vano, nos lleva a decir en voz alta que anhelamos un cambio y a reconocer que éste depende enteramente de nosotros. Esta declaración de intenciones nos obliga a abandonar la arrogancia de creer que lo sabemos todo acerca de nosotros mismos y a asumir que nuestra forma de pensar y de comprender la vida puede ser errónea y limitada.
Parece una decisión fácil, pero no lo es. Más que nada porque nos confronta con todos nuestros miedos inconscientes. De hecho, hay personas que ni siquiera se permiten escuchar este tipo de reflexiones. Enseguida se ponen a la defensiva, ridiculizando y oponiéndose con vehemencia a quienes se encuentran inmersos en este proceso de transformación. En paralelo, otros alegan que ya no tienen edad para estas cosas, convenciéndose a sí mismos de que no es el mejor momento o de que tienen una hipoteca que pagar y unos hijos que alimentar…
Curiosamente, cuanto mayor es nuestro miedo a la libertad, más larga es -a su vez- nuestra lista de excusas y justificaciones para no cambiar ni reinventarnos. Y es que cuesta tanto, que muchos solamente nos atrevemos a dar este primer paso después de haber sido despedidos o de haber padecido una saturación de sufrimiento. Más que nada porque solo entonces sentimos que no tenemos nada que perder.
Si no nos gusta nuestro trabajo. Si no creemos en lo que hacemos. Si nuestra actividad no tiene sentido y está deshumanizada. Si nuestras tareas diarias son muy mecánicas, carecen de creatividad y se pueden automatizar o robotizar. Si nuestra contribución no aporta un verdadero valor añadido. Si nuestra función profesional se puede externalizar a un país en vías de desarrollo o la puede hacer alguien de forma más barata. Si nuestra empresa ha quedado obsoleta y sentimos que pronto será reemplazada por una nueva propuesta disruptiva… En todos estos casos es fundamental que comprendamos que la reinvención profesional no es una opción, sino una necesidad de supervivencia para adaptarnos y prosperar en la nueva era.
Si quieres saber cuáles son el resto de pasos, para reinventarte profesionalemente, lee los siguientes artículos:
Este artículo corresponde a un capítulo del libro “Qué harías si no tuvieras miedo” por Borja Vilaseca

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