miércoles, 9 de marzo de 2016

La queja

- Si llevas las velas recogidas, ¿por qué te quejas de no tener buen viento que te impulse?

- Si llevas enrollada tu bandera, ¿por qué te quejas de que los demás no se contagien de tu verdad?

- Si te sientas a la primera piedra, ¿por qué te quejas de quedar siempre en medio del camino?

- Si a la hora de la tempestad desistes de llevar el timón, ¿por qué te

quejas de tantos tumbos y de tanto andar a la deriva?

- Si a la hora del dolor emponzoñas y ahondas la herida, ¿por qué te quejas de no poder cicatrizarla?

- Si lo que transmites es inquietud y desazón, ¿por qué te quejas de quedarte cada día más solo?

- Si a la hora de cooperar te encierras en tu concha, ¿por qué te quejas de que el oleaje te pase por alto y barra contigo?


- Si a la hora de hacer un recuento estás inconforme, ¿por qué te quejas si no has sabido vivir?
  • No abres surcos y anhelas siembra.
  • No nutres raíces y deseas tronco.
  • No pasas savia, y ansías frutos.
  • No te haces maduro, jugoso y sazonado, y sueñas con que todo te florezca.
  • No andan tus pies, y quieres huellas.
  • No trabajan tus manos, y quieres obras.
  • No abres tus ojos a la vida, y quieres luz.
  • ¿Por qué pides, si no sabes dar?
  • ¿Por qué reclamas, si nada te funciona?

(publicado en blog "sabiduría de nuestros hijos")

No hay comentarios:

Publicar un comentario