jueves, 5 de marzo de 2020

Terapia Racional Emotiva Conductual

En 1955 Albert Ellis inicia una nueva corriente con el nombre de "Rational Therapy" luego reemplazado por el de "Rational-Emotive Therapy" (RET) o Terapia Racional-Emotiva (TRE) y finalmente, a partir de 1994, denominada "Rational Emotive Behavior Therapy" (REBT) que aquí traducimos como Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC).
EL "A-B-C" DE LA TEORÍA: Ellis considera que el núcleo de su teoría está representado por una frase sencilla atribuida al filósofo estoico griego Epícteto: "Las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos". Sintética y gráficamente Ellis resumió su teoría en lo que denominó el "ABC" recordando que "entre A y C siempre está B".
"A" (por "Activating Event ") representa el acontecimiento activador, suceso o situación. Puede ser una situación o acontecimiento externo o un suceso interno (pensamiento, imagen, fantasía, conducta, sensación, emoción, etc.).
"B" (por "Belief System") representa en principio al sistema de creencias, pero puede considerarse que incluye todo el contenido del sistema cognitivo: pensamientos, recuerdos, imágenes, supuestos, inferencias, actitudes, atribuciones, normas, valores, esquemas, filosofía de vida, etc.
"C" (por "Consequence") representa la consecuencia o reacción ante "A".    Las "C" pueden ser de tipo emotivo (emociones), cognitivo (pensamientos) o conductual (acciones).
Este concepto se grafica así:     A 🡺 B 🡺 C

Actualmente, en este modelo las relaciones se consideran más complejas que en el esquema original del ABC, siendo todos los elementos relacionados e interactuantes.  En un análisis más profundo, se explica que las relaciones no son ni exclusivas ni lineales ni unidireccionales como en el esquema anterior, pero que éste es el modelo básico y más didáctico para explicar el origen y el tratamiento de los trastornos. 
Una visión más completa de estas relaciones puede encontrarse, por ejemplo, en la nueva edición de Reason and Emotion in Psychotherapy (Ellis, 1994, p.20-25 y cap.3) donde se reconoce una múltiple interacción e influencias entre las "C", las "B" y las "A", tomando las más actuales teorías sobre las emociones, la visión "constructivista" del conocimiento y otros temas. 
Así, por ejemplo,  "A" ("acontecimiento") se considera como lo percibido por la persona, y, en cierta manera, "creado" o "construido" mediante su selección, inferencias, supuestos, sistemas de atribución, etc. siempre condicionado por sus metas "G" ("goals") y sus esquemas, elementos estos pertenecientes al sistema cognitivo ("B").
O sea:  B 🡺A .
También se acepta que el tinte emotivo ("C") en parte modifica y determina los esquemas utilizados y consiguientes distorsiones cognitivas ("B") para la construcción de "A".  
O sea:  C 🡺.
También las emociones y conductas modifican directamente las situaciones.   
O sea:  C 🡺A .
 Además, existen estímulos ("A") que en un primer instante generan una respuesta condicionada ("C") que recién luego puede ser procesada por el sistema cognitivo.  
O sea:   A 🡺C   .

LAS CONSECUENCIAS ("C"):

Con respecto a las consecuencias o reacciones (conductas y emociones), la REBT distingue entre las "apropiadas" ("funcionales" o "no perturbadas") y las "inapropiadas" ("disfuncionales", "perturbadas" o "auto-saboteadoras").
Las emociones (o conductas) disfuncionales se caracterizan por:
Causar un sufrimiento innecesario o desproporcionado con respecto a la situación.
Llevar a (o implicar) comportamientos "auto-saboteadores" (contrarios a los propios intereses u objetivos).
Dificultar (o impedir) la realización de las conductas necesarias para lograr los objetivos propios.
Están asociadas a demandas absolutistas y otras distorsiones cognitivas (concepto fundamental de esta teoría que se describe más adelante).
LAS COGNICIONES ("B"):
Con respecto a "B", para una mejor comprensión de sus conceptos, Ellis y Dryden (1987) ejemplifican algunas cogniciones:
Observaciones (no evaluativas) que se limitan a lo observado: "El hombre está caminando".
Inferencias (no evaluativas) que incorporan hipótesis o supuestos que pueden ser acertados u erróneos: "El hombre que está caminando intenta llegar a la oficina, está apurado, etc."
Evaluaciones preferenciales: "Me gusta dormir la siesta". "Deseo aprobar el examen".
Evaluaciones demandantes o "deboperturbadoras" ("musturbatory"): "Necesito absolutamente ser valorado por mi tío". "Debo absolutamente rendir un examen perfecto".
Las evaluaciones serán denominadas por Ellis: "creencias" y calificadas de "irracionales" las demandantes y de "racionales" las preferenciales.
Las evaluaciones demandantes (llamadas por Ellis: creencias irracionales) se caracterizan por su rigidez y total intolerancia a la frustración.
Estas demandas pueden estar dirigidas hacia uno mismo, hacia los otros o hacia el mundo en general. (Por ejemplo: "Yo debo ser exitoso", "tú debes amarme" o "la vida debe ser fácil").
Las actitudes demandantes representadas por las citadas expresiones conducen a las emociones (o conductas) disfuncionales o "auto-saboteadoras", que caracterizan a los trastornos que los pacientes intentan eliminar...
En este momento resulta interesante señalar que la calificación de racional o irracional en el lenguaje de Ellis se centra en las consecuencias, acordes o contrarias a los objetivos de las personas, excluyéndolo de la calificación de "racionalista" que algunos erróneamente le han querido atribuir. Confirmando lo antedicho, leemos: "Aceptando que las personas tienden a dirigirse hacia sus metas, lo racional en la teoría de la RET es "lo que ayuda a la gente a alcanzar sus metas y propósitos básicos, en tanto que "irracional" es lo que se los impide."(Dryden 1984). Por lo tanto, la "racionalidad" no puede definirse en forma absoluta, sino que es relativa por naturaleza." (Ellis & Dryden, 1987, p.4).
Para una correcta interpretación del concepto de "demandas" conviene diferenciar diversos usos o significados de los términos "debe" (o "debo") y "necesito" que no siempre se consideran como tales.
Por ejemplo, NO son "demandas":
"Ya debe haber llegado": Es predictivo.
"Debo estudiar (para aprobar - si deseo aprobar)": Es condicional.
"No se debe mentir, no debes mentirme": Es normativo. Es una regla o norma que expresa el deseo de uno o de la sociedad.

Finalmente, simplificando su enfoque, Ellis observa que todas las demandas absolutistas pueden agruparse en tres clases:
Demandas sobre uno mismo ("yo debo..." o "yo necesito...").
Demandas sobre los otros ("él debe..." o "tú debes...").
Demandas sobre el mundo ("el mundo debe..." o "la vida debe...").

La alternativa filosófica planteada por Ellis consiste en declinar la "filosofía demandante" y reemplazarla por una "filosofía preferencial" de metas y deseos motivadores.
LOS DERIVADOS:

Según Ellis, las creencias irracionales nucleares (demandas absolutistas) traen aparejadas:

La "tremendización" o exageración del daño o significado del hecho.
La "no-soport-itis" ("I cant-stand-it-itis") o baja tolerancia a la frustración (BTF).
La "condena global" de uno mismo, de otras personas o del mundo (la vida en general). (Por ej.: "Soy un inservible", "es una basura").

En realidad, en la actualidad, no se insiste en tal "derivación" y se dedica igual atención a estas cogniciones que a las "demandas". Muy especialmente se ha enfatizado la importancia de tratar la "calificaciones globales" y sobre todo las dirigidas hacia sí mismo, lo que tiene que ver con la importancia central asignada al "autoconcepto".
AUTOACEPTACIÓN Y HUMANISMO:
Con respecto a la autoestima, integrante del autoconcepto, Ellis considera que implica una autoevaluación o "puntuación" en una escala de valor que se origina a partir de: (1) nuestros éxitos o fracasos con relación a metas o ideales y (2) las opiniones (reales o supuestas) de otras personas (en especial las significativas) sobre nosotros.
Según Ellis esto puede ser una fuente de trastornos, ya que puede conducir tanto a una sobrevaloración insostenible como a una desvalorización peligrosa ante fracasos o rechazos, elemento central de las depresiones y factor integrante de la ansiedad.
Ellis, la considera irracional, por cuanto:
1°) Nadie tiene éxito en todo ni fracasa en todo y es imposible asignar un valor "general" a una persona como tal. ("Ni sobrehumanos ni subhumanos, simplemente: humanos").
2°) Lo apropiado es calificar a las acciones y no a las personas.
3°) La opinión de otros no puede modificar lo que realmente somos.
Como alternativa, Ellis propone el concepto de "autoaceptación" consistente en algo que podríamos llamar "el amor incondicional a nosotros mismos", querernos y valorarnos por el hecho de existir, sin calificarnos en ninguna escala de valores (podemos calificar las conductas, pero no a las personas). Esto mismo, también vale referido a los otros.
Esta filosofía es eminentemente humanista y Albert Ellis define su enfoque como "humanístico", "humanístico existencial" o "humanístico científico" en reiterados escritos.
Esta orientación es defendida por Ellis por muchas diversas razones, entre las cuales destaca:
El reconocimiento y aceptación de las personas como humanos falibles (ni "sobrehumanos" ni "subhumanos").
La ubicación del hombre en el centro de su universo, es decir como el principal responsable (sin ignorar las limitaciones y condicionamientos biológicos, ambientales y circunstanciales) de alterarse o no.

Juan Salvador Gaviota

...Juan es una gaviota, la cual se aficiona a volar sobre todas las cosas. Por ello, en su Bandada, lo único que hace es practicar su vuelo y no se dedica a hacer lo que hacen las demás gaviotas. La Bandada intenta hacerlo cambiar, puesto que no ven normal que una gaviota intente hacer piruetas en el aire, en vez de buscar su alimento. sigue practicando y persigue libre, aprender nuevas maneras de acrobacias. Su bandada no lo entendía, ni siquiera sus papás, a quienes en vez de darles gusto, les avergonzaban los logros de Juan; él era la primera gaviota en hacer acrobacias aéreas. 
Un día se elevó tan alto que al caer en picada perdió el control y se estrelló con el agua; cuando recobró el sentido se prometió ser como las demás gaviotas, pero en ese mismo instante rompió su promesa, ya que voló a setecientos metros de altura en la noche, cosa que ninguna gaviota había hecho, pues las gaviotas no vuelan de noche. Al llegar a la Bandada había una Sesión de Consejo, a la cual lo llamaron para que se pusiera en el centro, lo que solo podía significar dos cosas: gran honor o exilio. El Consejo destierra a Juan.
Él se fue a los Lejanos Acantilados, pero no le importó estar solo y siguió aprendiendo. Un día mientras volaba, dos radiantes gaviotas se acercaron volando, una de ellas le dijo que volara, porque tenía que pasar a una nueva etapa, y las tres gaviotas volaron hasta desaparecer en el cielo. 
---
La mayor idea de Juan era poder ser libre, y si su libertad era volar y aprender a hacer acrobacias y morir en el acto era un riesgo que había que correr, entonces la libertad era la recompensa más grande para una gaviota.
En la segunda parte, Juan trasciende a otra sociedad en la que todas las gaviotas gozan del vuelo. Él fue capaz de hacer esto luego de trabajar solo y con gran esfuerzo por mucho tiempo; el respeto surge en este lugar como contraste a la fuerza coercitiva que se daba en el seno de la "Bandada de la comida" a la que perteneció Juan.
El proceso de aprendizaje junto con la vinculación de una adecuada experiencia docente y el estudio diligente, se elevan a un nivel casi sagrado, lo que sugiere que éstas pueden ser la verdadera relación entre los humanos y Dios. Richard Bach se ha descrito como alguien que cree que seguramente los humanos y Dios, independientemente de la enorme diferencia que hay en ambos, están compartiendo algo de gran importancia que los hace tener algo en común: "Tienes que comprender que una gaviota es una idea ilimitada de libertad, una imagen de la Gran Gaviota", "Tienes la libertad de ser tú mismo, tu verdadero ser, aquí y ahora, y nada se interpondrá en tu camino".
La introducción a la tercera parte del libro son las últimas palabras de Chiang, el maestro de Juan: "Continúa trabajando en el amor". En esta parte Juan entiende que el espíritu no puede ser realmente libre sin la capacidad de perdonar, y la manera de avanzar lo hace convertirse en maestro, no sólo a través de trabajo duro como lo hiciera cuando estudiaba.
Juan regresa a "la Bandada de la comida" a compartir sus recién descubiertos ideales y la enorme experiencia que ahora posee, listo para la difícil lucha contra las normas actuales de la sociedad. La capacidad de perdón parece ser un imperativo para superarse a un plano superior.
"¿Quieres volar tanto, que serás capaz de perdonar a la Bandada y aprender, y volver a ellos un día y trabajar para ayudarlos a saber?" es lo que Juan le dice a su primer estudiante Pedro Pablo Gaviota (Fletcher Lynd Seagull), antes de llegar a profundizar en la enseñanza.
La idea de que el más fuerte puede llegar a más fuerte y podrá dejar atrás a sus amigos más débiles parece totalmente rechazada.
Por lo tanto, el amor, el respeto merecido y el perdón, parecen ser igualmente importantes tanto como la libertad de no ceder a la presión de obedecer las reglas, sólo porque sean malamente aceptadas.
Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo.

Chapoteaba un pesquero a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro día de ajetreos.

Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue más que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro... más..
Cuando Juan volvió a la Bandada ya en la playa, era totalmente de noche. Estaba mareado y rendido. No obstante, y no sin satisfacción, hizo un rizo para aterrizar y un tonel rápido justo antes de tocar tierra. Cuando sepan, pensó, lo del Descubrimiento, se pondrán locos de alegría. ¡Cuánto mayor sentido tiene ahora la vida! ¡En lugar de nuestro lento y pesado ir y venir a los pesqueros, hay una razón para vivir! Podremos alzarnos sobre nuestra ignorancia, podremos descubrirnos como criaturas de perfección, inteligencia y habilidad. ¡Podremos ser libres! ¡Podremos aprender a volar!
-... algún día, Juan Salvador Gaviota, aprenderás que la irresponsabilidad se paga. La vida es lo desconocido y lo irreconocible, salvo que hemos nacido para comer y vivir el mayor tiempo posible.

Una gaviota nunca replica al Consejo de la Bandada, pero la voz de Juan se hizo oír:
-¿Irresponsabilidad? ¡Hermanos míos! -gritó-. ¿Quién es más responsable que una gaviota que ha encontrado y que persigue un significado, un fin más alto para la vida? ¡Durante mil años hemos escarbado tras las cabezas de los peces, pero ahora tenemos una razón para vivir; para aprender, para descubrir; para ser libres! Dadme una oportunidad, dejadme que os muestre lo que he encontrado...

Lo que antes había esperado conseguir para toda la Bandada, lo obtuvo ahora para si mismo; aprendió a volar y no se arrepintió del precio que había pagado. Juan Gaviota descubrió que el aburrimiento y el miedo y la ira, son las razones por las que la vida de una gaviota es tan corta, y al desaparecer aquellas de su pensamiento, tuvo por cierto una vida larga y buena.
Por qué no hay más de nosotros aquí? De donde vengo había...
-... miles y miles de gaviotas. Lo sé. -Rafael movió su cabeza afirmativamente-. La única respuesta que puedo dar, Juan, es que tú eres una gaviota en un millón. La mayoría de nosotros progresamos con mucha lentitud. Pasamos de un mundo a otro casi exactamente igual, olvidando en seguida de donde habíamos venido, sin preocuparnos hacia donde íbamos, viviendo solo el momento presente. ¿Tienes idea de cuántas vidas debimos cruzar antes de que lográramos la primera idea de que hay mas en la vida que comer, luchar. o alcanzar poder en la Bandada? ¡Mil vidas, Juan, diez mil! Y luego cien vidas más hasta que empezamos a aprender que hay algo llamado perfección, y otras cien para comprender que la meta de la vida es encontrar esa perfección y reflejarla.

-Para volar tan rápido como el pensamiento y a cualquier sitio que exista -dijo-, debes empezar por saber que ya has llegado...

El secreto, según Chiang, consistía en que Juan dejase de verse a sí mismo como prisionero de un cuerpo limitado, con una envergadura de ciento cuatro centímetros y un rendimiento susceptible de programación. El secreto era saber que su verdadera naturaleza vivía, con la perfección de un número no escrito, simultáneamente en cualquier lugar del espacio y del tiempo.

-La única Ley verdadera es aquella que conduce a la libertad -dijo Juan-. No hay otra.
-¿Cómo quieres que volemos como vuelas tú? -intervino otra voz-. Tú eres especial y dotado y divino, superior a cualquier pájaro.

-¡Mirad a Pedro, a Terrence, a Carlos Rolando, a Maria Antonio! ¿Son también ellos especiales y dotados y divinos? No más que vosotros, no más que yo. La única diferencia, realmente la única, es que ellos han empezado a comprender lo que de verdad son y han empezado a ponerlo en práctica.


Para comenzar -dijo pesadamente-, tenéis que comprender que una gaviota es una idea ilimitada de la libertad, una imagen de la Gran Gaviota, y todo vuestro cuerpo, de extremo a extremo del ala, no es más que vuestro propio pensamiento.
Los jóvenes lo miraron con extrañeza. ¡Vaya, hombre!, pensaron, eso no suena a una norma para hacer un rizo...

Pedro suspiró y empezó otra vez:
-Hum... ah... muy bien -dijo, y les miró críticamente-. Empecemos con el vuelo horizontal. -Y al decirlo, comprendió de pronto que, en verdad, su amigo no había sido más divino que el mismo Pedro.

¿No hay límites, Juan? pensó. Bueno, ¡llegará entonces el día en que me apareceré en tu playa, y te enseñaré un par de cosas acerca del vuelo!

Y aunque intentó parecer adecuadamente severo ante sus alumnos, Pedro Gaviota les vió de pronto tal y como eran realmente, sólo por un momento, y más que gustarle, amó aquello que vió. ¿No hay límites, Juan?, pensó, y sonrió. Su carrera hacia el aprendizaje había empezado...

Corrección espiritual


Aunque todos nosotros nacemos en este mundo con un propósito único individual, también existe un propósito general que todos compartimos (la corrección espiritual, o Tikún).

Estamos aquí para equilibrar nuestra INTEGRIDAD y limpiar nuestro “equipaje” de vidas pasadas para así poder alcanzar nuestra corrección y por último, nuestra perfección. 

Todos estamos destinados a realizar esta corrección. Nos guste o no, todos vamos hacia ahi. No depende de nosotros. Lo que sí depende de nosotros es cómo lo haremos.

Al analizarlo, realmente se nos ha dado una sola opción en la vida. Podemos elegir reingeniarnos de manera proactiva, o podemos ser forzados a hacerlo de manera reactiva. 

La reingeniería proactiva comienza cuando nos vemos a nosotros mismos y decimos: “Esta no es la persona que quiero ser”.

El simple hecho de tomar la decisión de reingeniarnos es dar un gran paso hacia adelante, ya que está en nuestra naturaleza ser dominados por el Deseo de recibir sólo para nosotros mismos, la parte de nuestra naturaleza que es egoísta, molesta, limitada, que quiere permanecer en la comodidad; la parte que nos controla; la parte de nosotros que es EFECTO y no la CAUSA.

Salir de esta mentalidad y comprometerse con la espiritualidad es de hecho bastante sorprendente y son muy pocos los que deciden hacerlo. 

El camino reactivo de reingeniería es impuesto en nosotros a través de eventos externos y sus efectos. Puede manifestarse como la pérdida de nuestro empleo, nuestros amigos, o perder la salud o la pareja.

Si no buscamos ver voluntariamente y verle el valor a nuestra reingeniería personal, el caos activado a partir de nuestro propio comporta-miento reactivo finalmente nos despertará para transformarnos. 

En un sentido espiritual, estos dos caminos no son de igual valor. Una persona que ha elegido conscientemente hacer el trabajo espiritual de reingeniería revela más Luz en comparación con quien simplemente está reaccionando a las fuerzas externas.

Y ya que estamos todos conectados, lo que manifestamos, es también revelado al mundo. 

De una forma u otra, llegaremos de manera individual y colectiva a la realización y la perfección que están destinadas para nosotros. Si no es en esta vida, entonces será en un tiempo de vida futuro. 

Nuestro albedrío yace en cuál camino elegimos: El camino de la responsabilidad y la reingeniería personal, o el camino del sufri-miento. 

Algunos suben rápidamente y otros lo hacen a paso de tortuga


Algunos llegan antes.
Logran con una gran facilidad sus objetivos.
Rápidamente alcanzan el éxito, se vuelven famosos como las grandes estrellas del mundo artístico, científico y del deporte.
Mientras que otros deben trepar lentamente y con grandes esfuerzos.
Y así debe ser; es el mundo de yin y yang.
Algunos suben rápidamente y otros lo hacen a paso de tortuga.
Pero todos llegan a la cima, porque todos son animados por la misma voluntad.
Sólo que al vivir en la dualidad, a veces toca el rol de liebre y otras el de la tortuga.
Parece injusto, pero es sólo una ilusión.
La misma vida infinita está en todas las expresiones.
Si no nos gusta ser tan lentos, tan frágiles, tan pusilánimes podemos cambiar de estado, como enseña Neville Goddard.
Tenemos la ley de las transformaciones.
Este principio permite comprender el origen de esta diferencia aparentemente injusta y también cambiar de estado.
La velocidad es yang y la lentitud es yin.
La liebre es yang y la tortuga es yin.
Todos traemos una carga genética.
Es un regalo inmerecido.
Algunos lo aprovechan y emplean para descollar en sus respectivos campos.
Otros lo malgastan en excesos y placeres.
¡Cuántos artistas de un gran talento se pierden con las drogas y lujos escandalosos!
¡Cuántos futbolistas cuando alcanzan la celebridad se complacen con fiestas y trasnochadas y arruinan sus carreras!
El que es muy yang (genéticamente) asciende a la velocidad del jet (Jet Lee).
Al que es muy yin le toca experimentar la lentitud y la fatiga.
Jet Lee se destacó desde muy niño y entrenó muy duro (muy yang) con su maestro que lo preparó mejor que a los otros niños dado su gran potencial.
Y como es muy inteligente se enfocó en su carrera como artista marcial y celebridad del cine de acción.
Sin drogas, sin escándalos, sin excesos.
Todos los que triunfan fácilmente y rápidamente son muy yang.
Nacen yang y trabajan de una manera muy yang.
Cristiano Ronaldo es muy yang, muy talentoso y posee una habilidad fantástica.
Y entrena más duro que nadie.
Es el primero en llegar al entrenamiento y el último en irse.
Y se convirtió en estrella.
Pero el que nace muy yin encuentra muy difícil avanzar en la vía hacia sus sueños.
Todo se le hace lento, difícil y penoso.
Y sobre todo a partir de los 35 años.
Pero nosotros debemos ser muy optimistas.
Conocemos el principio de las transformaciones.
Y si trabajamos de una forma muy enfocada y potente podemos volvernos como Jet Lee o CR7.
Y aún ser más grandes que ellos.
Esto era los que Ohsawa enseñaba en sus clases.
Porque la mayor parte de las estrellas no conocen este principio.
Así que tenemos esta ventaja y debemos aprovecharla.

-Martín Macedo-

Renunciar a la mente/ego

La tecnología del paradigma de Responsabilidad Extrema en toda sus variables técnicas propone un reencuentro con el Ser para ello requerimos reconocer y amar a nuestro Ego/mente y  ponerlo al servicio del Ser. Para emprender esta desafiante tarea requerimos a fijarnos y focalizar en la meta de revertir la relación en la que vivimos actualmente. Nuestra Mente/Ego es quien lidera nuestra existencia y las diferentes formas de organización occidental en la que estamos inmersos. 
Para describir éste tránsito de renunciar al Ego/mente, mejor aún, de retirarle el cetro de nuestro poder infinito al Ego/Mente (falso ego/yo para el autor que manejaremos) para restablecer el reinado del SER nos apoyaremos en  David R. Hawkins quien lo describe a la perfección en el capítulo 7 del libro” El ojo del yo”. 

Antes cabe recordar que el lugar que le hemos concedido a la Mente/Ego es el de la Razón/la Objetividad/la verdad dura y pura de las cosas/ver para creer, etc, por lo que todo él está habitado por pensa-mientos, posicionado en la “verdad objetiva”, se caracteriza por siempre empeñarse en tener la razón, porque sabe que es una ilusión, solo un ingrediente en el juego de la trascendencia y su posicionamiento se basa en el Tener, no en el SER.  Esta es la posición perfecta para alimentar el paradigma del miedo al que hacíamos referencia en el capítulo de la Confianza.
Cuando cesan los posiciona-mientos, uno se hace consciente de que esa era la fuente de todas sus miserias, miedos y desdichas, y de que cualquier toma de posición es inherentemente errónea. Todas las posiciones sostenidas se pueden perdonar. Debido a la programación y al contexto, parecían una buena idea en aquel momento. Todas estas ideas se basaban en la misma noción errónea de que, de alguna manera, servían para mantener la supervivencia de una identidad ego/yo separada e independiente. En realidad, cuando desaparece, no hay perdida posible, ni ganancia alguna es necesaria. La causa del dolor y del incesante sufrimiento era la ilusión en sí.
Por su propia naturaleza, estructura y cualidades, el falso ego/yo es incapaz de alcanzar la paz o una felicidad verdadera. En el mejor de los casos, experimenta un placer basado en circunstancias cuya pérdida trae pesar y el retorno a la infelicidad. Al final, se descubre que el sacrificio de renunciar a la mente es en realidad el mayor de los dones que uno puede recibir. La recompensa excede tanta cualquier expectativa que uno pueda haber tenido previamente que resulta inexplicable. A medida que el ego se disuelve y la mente pierde su insaciable agarre sobre el sentido de identidad de uno, aparecen nuevos miedos. Sin una mente que asegure la supervivencia, ¿cómo va a sobrevivir el “yo” y continuar así la vida? ¿De qué voy a comer si no lo preveo? ¿Cómo voy a satisfacer mis necesidades vitales? ¿No es necesario el ego/mente para la supervivencia?

Todas estas preguntas se basan en las limitaciones de los conceptos de causalidad del ego/mente. Y estos, a su vez, se basan en la imaginaria dualidad de que existe una identidad pensamiento-yo que, gracias a sus pensamientos y deseos, hace que las cosas ocurran a través de las acciones. Se dice que un “aquello” ocurre como consecuencia de un “esto” en el mundo.
Por tanto, hay una separación ilusoria entre causa y efecto, entre un “yo” separado y un aconteci-miento en el mundo causado por los planes y las ideas de este “yo”. De ahí que se crea que si no hay pensa-mientos del ego/mente que hagan que las cosas ocurran, ¿cómo se va a poder sobrevivir? Este es el origen de los miedos, la inseguridad y el enfado cuando surgen obstáculos que amenazan los planes de este imaginario mecanismo de supervivencia.
En un trabajo espiritual serio, conviene tener unas cuantas herramientas básicas y sencillas de las que se puede depender plenamente y en las que se puede confiar tranquilamente para superar el miedo y la incertidumbre. Una verdad básica de inestimable valor y utilidad es la idea de que todo temor es falso y no se basa en la verdad. El miedo se supera dirigiéndose directo hacia él, hasta que uno lo atraviesa y se encuentra con la alegría que el miedo estaba bloqueando. La alegría que sigue tras afrontar cualquier miedo espiritual proviene del descubri-miento de que no era más que una ilusión sin base real.

El ego

El ego nace con nosotros cuando venimos al mundo. Cuando somos niños, a través del cariño, del amor, del cuidado, sentimos que somos buenos, valiosos, que tenemos alguna importancia.

Nace un ego, un "centro". Pero este centro es un centro reflejado. No es nuestro verdadero ser. No sabemos quiénes somos, simplemente sabemos lo que los otros piensan de nosotros. Y este es el ego: un reflejo de la opinión de los demás. 

Si cuando somos niños nadie piensa que somos útiles, nadie nos aprecia, nadie nos sonríe, entonces también nace un ego. Un ego enfermo, triste, rechazado, como una herida, sintiéndose inferior, sin valor.

Esto también es el ego. Esto también es un reflejo.

Primero es la madre la que crea nuestro mundo. Después otros se le suman a la madre y así ira creciendo el mundo del niño.

Y cuanto más crecemos, más complejo se vuelve el ego, porque las opiniones de muchos más son reflejadas.

El ego es un fenómeno acumulativo; es el subproducto de vivir con otros.

Y como lo real, sólo puede llegar a conocerse a través de lo falso, el ego es una necesidad.

Se requiere atravesar y trascenderlo para vislumbrar lo que realmente somos.

Lo real puede ser conocido solo a través de lo ilusorio. No puedes conocer la verdad directamente. Primero tienen que conocer lo que no es verdadero. Primero tienen que encontrar lo que es falso. Y es a través de ese encuentro cuando se vuelven capaces de conocer la verdad. Si conocemos lo falso como falso, la verdad despertará en nosotros.

El ego es una necesidad social. Y todo el mundo refleja. Iremos a la escuela y el maestro reflejar a quiénes somos. Seremos amigos de nuestros compañeros y ellos también nos reflejarán quienes somos.

A la sociedad no le interesa que lleguemos a conocernos a nosotros mismos.

La sociedad crea un ego, porque el ego puede ser controlado y manipulado. Nadie ha escuchado jamás que la sociedad pueda control ar al SER: eso no es posible.

Luego poco a poco nos convencemos de que ese ego que la sociedad nos da, es lo que somos.

El ego siempre es sacudido; siempre está en busca de alimento, que alguien lo aprecie, que le den atención. Si nos quieren, estamos felices, si nos desprecian creemos que no valemos nada.

Obtenemos la idea de quienes somos por los demás. No es una experiencia directa.

Vivimos con ese centro falso sin saber que llevamos nuestro verdadero SER dentro nuestro.

Intenten comprender esto tan profundamente como puedan, porque el ego debe ser controlado.

De lo contrario, nunca seremos capaces de alcanzar el SER. Porque nos hemos vuelto adictos a ese centro falso y no podemos salir de él, nos hemos convertido en prisioneros.

Al desechar al ego podemos sentir que perderemos todos los límites y nos sentiremos aturdidos, aterrorizados, estremecidos, como si hubiera ocurrido un terremoto..

Pero si tenemos valor y no retrocedemos, si no volvemos a caer en el ego y continuamos y seguimos más allá de él, hay un centro escondido dentro de ti, que has llevado por tantas vidas.

Es tu alma, el SER!!!
Si cuando somos niños nadie piensa que somos útiles, nadie nos aprecia, nadie nos sonríe, entonces también nace un ego. Un ego enfermo, triste, rechazado, como una herida, sintiéndose inferior, sin valor.Esto también es el ego. Esto también es un reflejo.
Primero es la madre la que crea nuestro mundo. Después otros se le suman a la madre y así ira creciendo el mundo del niño.
Y cuanto más crecemos, más complejo se vuelve el ego, porque las opiniones de muchos más son reflejadas.
El ego es un fenómeno acumulativo; es el subproducto de vivir con otros.
Y como lo real, sólo puede lleg ar a conocerse a través de lo falso, el ego es una necesidad. Uno tiene que pas ar a través de él y trascenderlo p ar a vislumbr ar lo que realmente somos.
Lo real puede ser conocido solo a través de lo ilusorio. No puedes conocer la verdad directamente. Primero tienen que conocer lo que no es verdadero. Primero tienen que encontr ar lo que es falso. Y es a través de ese encuentro cuando se vuelven capaces de conocer la verdad. Si conocemos lo falso como falso, la verdad despert ar á en nosotros.
El ego es una necesidad social. Y todo el mundo refleja. Iremos a la escuela y el maestro reflej ar á quiénes somos. Seremos amigos de nuestros compañeros y ellos también nos reflej ar an quienes somos.
A la sociedad no le interesa que lleguemos a conocernos a nosotros mismos.
La sociedad crea un ego, porque el ego puede ser controlado y manipulado. Nadie ha escuchado jamás que la sociedad pueda control al SER: eso no es posible.
Luego poco a poco nos convencemos de que ese ego que la sociedad nos da, es lo que somos.
El ego siempre es sacudido; siempre está en busca de alimento, que alguien lo aprecie, que le den atención. Si nos quieren, estamos felices, si nos desprecian creemos que no valemos nada.
Obtenemos la idea de quienes somos por los demás. No es una experiencia directa.
Vivimos con ese centro falso sin saber que llevamos nuestro verdadero SER dentro nuestro.
Intenten comprender esto tan profundamente como puedan, porque el ego debe ser controlado.

De lo contrario, nunca seremos capaces de alcanz ar el SER. Porque nos hemos vuelto adictos a ese centro falso y no podemos salir de él, nos hemos convertido en prisioneros.
Al desech ar al ego podemos sentir que perderemos todos los límites y nos sentiremos aturdidos, aterrorizados, estremecidos, como si hubiera ocurrido un terremoto..
Pero si tenemos valor y no retrocedemos, si no volvemos a caer en el ego y continuamos y seguimos más allá de él, hay un centro escondido dentro de ti, que has llevado por tantas vidas.
Es tu alma, el SER!!!

miércoles, 4 de marzo de 2020

Yin y Yang.


Ahora toca profundizar nuestro estudio de Yin y Yang.
Estas son tendencias, ni siquiera son cosas.
Yin y yang no son cosas, no se ven, no se miden, no se pesan.
Por esa razón la ciencia no las toma en serio.
Las considera una especulación, un juego de la mente.
La única realidad que toma la ciencia como válida es todo aquello que pueden percibir los sentidos, la realidad del mundo sensorio, y si no se ve, se inventa una máquina para verlo, y si no se consigue verlo o percibirlo sensorialmente con máquinas o con alguna forma de tecnología simplemente no existe, y asunto resuelto (para la ciencia).
Ahora yin y yang no se ven, no se pueden encerrar o medir o pesar.
Ninguna máquina puede detectarlas, así que no se estudian ni se toman en serio.
Son fabulaciones de los chinos y místicos asiáticos.
Esa rigidez conceptual es el resultado de una alimentación extremadamente yang durante mucho tiempo, tal vez siglos.
Esa es la ciencia occidental que quiere conducir a la humanidad hacia la felicidad y la armonía mediante el método científico, estadísticas y ensayos clínicos.
Nosotros partimos de una base totalmente opuesta; partimos de las dos fuerzas o tendencias que todo lo animan, sostienen y destruyen.
Cuando comprendemos y profundizamos estas fuerzas sentimos una profunda gratitud por este poderoso conocimiento y sentimos también una responsabilidad al tener semejante poder en nuestras manos, como los que descubrieron la bomba atómica y sintieron seguramente un temor reverente ante semejante descubrimiento.
Sabemos que este estudio tan simple nunca llega a dominarse totalmente porque es infinito.
Yin todo lo abre y expande.
Yang todo lo cierra y contrae.
Una y otra vez como el corazón, sístole-diástole-sístole-diástole….hasta que se detiene para siempre.
Las fuerzas yin han prevalecido y ya ese corazoncito debe morir.
Estas fuerzas pujan en nuestro interior, una intentando prevalecer sobre la otra porque el impulso básico del universo es el movimiento…..el cambio..Yin debe cambiar en Yang, Yang debe cambiar en Yin...esa es la Gran Orden y nada puede desobedecer al gran mandato del Universo.
Por eso la vida debe convertirse en muerte y la muerte convertirse en vida.
Una y otra vez, miles, millones de veces, por esa razón la reencarnación no es una teoría a debatir en foros integrados por expertos en psicología, psiquiatría o teología.
La vida y la muerte se alternan eternamente, como la respiración.
Cuando estudiamos y comprendemos Yin y Yang y comprendemos su poder y alcance, deseamos continuar y continuar hasta el nivel más alto que podamos llegar en esta experiencia física, porque intuimos que es temporal….así que vamos a tratar de avanzar lo máximo posible antes de que nuestro corazón se detenga.
Nuestro viaje seguirá, nuestro ser infinito nunca muere y ese es el llamado “Yo Soy” de los metafísicos y místicos…..ese Yo siempre estará allí y somos nosotros mismos, pero tomando miles de experiencias y ascensos y descensos en un juego fascinante que nunca se acaba...es eternamente emocionante y siempre tiene nuevas emociones y desafíos, porque al ser infinito nunca se lo llega a abarcar con la conciencia.
Por eso Yin y Yang son sólo el comienzo…...al principio es un juego teórico, de la razón….pero con el tiempo Yin y Yang se encarnan, se vuelven parte de nuestra alma y los sentimos como la realidad misma de la vida, con otra profundidad que sólo se logra con el tiempo de estudio y práctica.

-Martín Macedo-