Jean Buridan realizó el experimento mental “el asno de Buridan”. El
animal pasa un tiempo sin comer y tiene hambre. Le ponen a derecha y a
izquierda dos fardos de cebada. Es un asno sólo intelectual que delibera entre
comer y no comer y luego por cuál debería comenzar. Como no hay una razón que
aconseje uno u otro, el famélico asno se muere.
La lógica no debe siempre determinar la conducta práctica. El burro se equivoca por ser implacablemente racional. La mejor hubiese sido
empezar por cualquier fardo, dando primacía a la voluntad sobre el intelecto. El
exceso de análisis produce parálisis.
Un tema
preocupante son las preocupaciones. Mark Twain en una cena entró en pánico
y dijo: llamen a un doctor, mi pierna derecha está paralizada. La señora
que estaba a su lado se echó a reír y dijo: “No se preocupe, usted ha estado
pellizcando mi pierna, no la suya”. Twain lo explicó: “Hace veinte años, un
médico me dijo: Un día se quedará paralítico del lado derecho, desde entonces me pellizco la pierna derecha veinte veces al día.
Ley del Efecto Contrario. Pre significa antes. La preocupación es
previa a la ocupación y el problema principal que angustia a la mente. El que está
preocupado produce lo que lo preocupa. Si no quiere enojarse, se enfada más. Si
quiere dormir es cuando menos duerme. A veces la preocupación viene de afuera,
como en la contradicción reflejada en la paradoja “¡Sé espontáneo!”, porque si
se aplica estrictamente se deja de serlo.
No podrá ser
feliz quién conviva con tantos problemas. Las preocupaciones lo pellizcarán
permanentemente. La preocupación continua y excesiva impide que surjan
las soluciones.
Mientras que el valiente muere una vez, un cobarde muere millones de veces.
No te preocupes, ocúpate. No anticipes mentalmente un problema, no
lo crees. Cuando la preocupación se convierte en acto, preocuparte será todo lo
que hagas. Hay dos cosas por las cuales no se justifica preocuparse: las
que tienen solución y las que no la tienen. El 40% de las preocupaciones nunca ocurren, son un producto de la mente. El 30% son costos
hundidos heredados del pasado que no se pueden cambiar. El 12% son falsos
problemas. El 10% conciernen a la salud, que empeora al preocuparte. Sólo el 8%
son legítimas. Son los problemas que se solucionan eliminando las
preocupaciones infundadas.
Valiente es aceptar el desafío de
vivir a cada instante ¿Quién sabe los qué es el futuro? ¿Qué importancia tiene
el pasado? Se valiente y ocúpate de inventar tu futuro, deja de
preocuparte. Suéltate y experimenta ese inefable placer. Compruébalo.
Tu agenda muestra cómo inviertes tu tiempo y energía. Las preocupaciones
comunes son: salud, familia, trabajo. Algunas cosas dependen de ti, en ellas debes ocuparte, mejorando tus
competencias, conductas, hábitos, sabiendo quiénes eres y lo que quieres
ser. El área de preocupación depende de los demás o de las circunstancias.
El ser proactivo
enfoca el círculo de influencia, se dedica a lo que puede hacer. Se ocupa.
El reactivo se concentra en el círculo de preocupación, en los defectos de los
demás, en los problemas del entorno, en todo sobre lo que no tiene control. Así
disminuye su espacio de control y aumenta el de preocupación. Se muestra como
víctima, reacciona sólo cuando algo le pasa, si le viene un golpe lo esquiva,
pero le falta motivación interior.
La ocupación desplaza a la preocupación. Así es, cuando se enfrentan los problemas, ellos
desaparecen. Si la mente enfoca en lo que suma la meta, el éxito, la solución,
desarma los bloqueos, los miedos, el estrés, las depresiones que obstruyen los
proyectos, porque la ocupación es también la señal de que está en la senda correcta.
Preocupación, en
cambio, es ver lo que resta, no abordar la solución, tener miedo al fracaso, a
que las cosas no salgan, evitar que las cosas fluyan y fijar en el cerebro la imagen de la derrota. La
preocupación no es parte de la solución, es parte del problema, no se basa en
la realidad, sino en suposiciones improbables que quitan tiempo y energía. Al
preocuparnos destruimos, porque lo que resta engendra su propio destino.
En la Universidad
inglesa de Bristol se aisló el neurotransmisor que refuerza el aprendizaje y
facilita cambios en las redes neuronales. La actividad sostenida perfecciona
las conexiones porque las neuronas intercambian mensajes y aumenta el número de
receptores. En cambio lo que no se usa se pierde y las neuronas mueren. El que
se ocupa aumenta su reserva sináptica protectora, mucho más que el que se preocupa
y no hace nada.
El motor del cerebro. Conócete a ti mismo, usa la brújula del
auto conoci-miento y evita el radar que te ofrece la sociedad de consumo para
imitar a ricos y famosos. El empowerment es el poder interior y la fuente de
energía que surge de abrevar de esa fuente espiritual. La combinación de las
inteligencias complementarias: emocional, creativa, estratégica, ejecutiva y
social, permite convertir el espíritu en materia.
La energía, como el dinero, puedes invertirla en ocuparte o preocuparte. Al
ocuparte, construyes soluciones. En el camino aparecen problemas. Para muchos
la palabra problema tiene una connotación "negativa", sin embargo es el motor de
la inteligencia.
Imagina qué
vacía, aburrida e insoportable sería la vida sin ellos. En cambio si los
aceptas, enfrentándolos de manera práctica, los problemas te apoyan, lo que
no te mata te fortalece.
Lo errores se producen por una visión incorrecta de la realidad, por no hacerle
frente al cambio innovando, por ejecutar bien una estrategia equivocada, por
confiar demasiado en creencias y capacidades y por hacer caso omiso de la
información vital.
Nadie es perfecto, pero se puede aprender del error, el feedback con la
realidad impide que el error de convierta en hábito. Quienes saben escalar
montañas, conocen lo que significa superar la larga y riesgosa primera subida.
La satisfacción de superar esa prueba motiva y genera la conciencia de que es
más lo que falta que lo recorrido. Ese éxito es un estímulo callado, luchar
por alcanzar nuestros ideales es un trabajo de creci-miento personal. Los
problemas se convierten en algo que suma sintonizando el trabajo con lo que nos
apasiona.
Una rana puesta a
calentar a fuego lento muere porque no advierte el cambio. El cerebro también
decae, la rutina termina por matarlo. Giuseppe Verdi sobre su longevidad
creativa, afirmó: “toda la vida busqué la perfección pero aun no la puede
hallar”.
La humildad y la perseverancia son herramientas indispensables ¿Qué éxito
podría pretender quien se achica ante el primer fracaso? Cuando la
ocupación desplaza a la preocupación los problemas enfrentados
desaparecen. Estando ocupados y guiados por los ideales, la ocupación vencerá a
la preocupación y será la fuente segura de nuestro éxito.
-Horacio Krell-