miércoles, 20 de marzo de 2024

El silencio

 

El Silencio no es meditar, es una forma de vivir.

Todo nace en el Silencio.

Lo  mejor del Silencio es que te permite vivir sin necesidad de defenderte de nada, pues el único secreto de la vida, es vivirla.

Pareciera que vives en la intemperie, como si andarás descalzo, a flor de piel…  pero en realidad el Silencio te enraíza en los adentros y te hace caminar por la vida como si cada  instante, cada paso,  fuese en  tierra sagrada. Nunca estas fuera de casa.

El Silencio convierte en sagrado cada encuentro, cada respiración, cada palabra. Habitar en el Silencio es habitar en lo  trascendente, o sea, nada es rutinario, todo lo que se vive está impregnado de lo eterno, de ese instante que ya nunca más podrás vivir.

El Silencio  hace que  todo sea intenso,  y vives desde el asombro, tal y como viven los niños, que viven jugando, sin defensa, solo entregándose a la experiencia, de corazón a corazón, desde la total vulnerabilidad.

Quizás lo más maravilloso del Silencio, es que te abre la puerta que conduce  a la presencia de Dios. Y no se trata del Dios omnipotente que desciende de los  cielos, sino de un Dios camuflado en cada rostro, en cada suspiro. El Silencio se eleva por encima de las diferencias y realza la dignidad de cada individuo.

Donde existe Dios, donde existe el Silencio, no hay miedo. El Silencio todo lo acepta, todo lo acoge, todo lo recibe y puedes vivirte, conocerte y mostrarte, sin maquillaje, sin artificio.

El Silencio es  la desnudez.

¿Cuál es el secreto?

Toda verdadera experiencia se inaugura, sólo,  desde la vulnerabilidad del Silencio.

En el Silencio todo es abundancia: es la matriz de la Vida, donde todo es posible.

En el plano de la física cuántica el Silencio es el equivalente del vacío.

Por eso en el  Silencio todo se transforma: la oscuridad en Luz, el caos en Vida, la desesperanza en ilusión, las amenazas en oportunidades.

En el Silencio vives desprotegido, pues no necesitas la identidad de la mente, de una estructura, método o sistema. Ningún pensamiento, creencia o certeza te define o defiende.  Te dejas romper, pues sabes que en la ausencia de justicia y de luz, también está  la Vida.  En el Silencio no necesitas huir ni reaccionar. Ni te ocultas, ni te adaptas. El Silencio es la Verdad.

Solo ante  la autenticidad de tu propia experiencia, de tu presencia, eres libre.

En el Silencio las heridas no son cicatrices, sino adornos. Un corazón remendado en doblemente  hermoso, pues ha experimentado la alquimia del dolor,  transformado en oro.

Y contemplas la Vida como una danza, adentrándote en el Silencio de las almas, y todas son perfectas, y están en el lugar perfecto, en la danza del Vacío.

El verdadero Silencio siempre habla del vacío, el que habita dentro de tus átomos y el del Cosmos que te rodea. ¡La perfecta armonía!!!

Lourdes Tornos

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