lunes, 30 de julio de 2018

Tu cuerpo es un espejo

Tu cuerpo es un espejo delicadísimo que refleja cada tramo de tu vida. Es un auténtico mapa en el que se van señalando cada emoción que tengas, cada frustración, cada alegría, cada esperanza, cada anhelo, cada experiencia.
Nuestro cuerpo refleja todo, hasta cada uno de nuestros pensamientos porque ahí se cocina el menú de todos los desajustes físicos que padecemos.
Es como si estuviésemos dentro de una burbuja de finísimas y porosas paredes. El exterior no existe sin nosotros. Somos, individualmente, los que configuramos el sentido de nuestras experiencias. La realidad no es la misma para todos porque cada uno aplicamos nuestros filtros.
Creencias, trabas, prejuicios, opiniones, imposiciones…ancladas en lo que somos en el punto que estamos, determinan lo que experimentamos y cómo lo interpretamos.
Surgen pues los pensamientos que le dan forma y ahí es dónde decidimos, aun sin saber que lo hacemos, cómo nos va a afectar. Ponemos nuestra atención y toda nuestra energía en creer que la realidad es de una forma y lo es. Exactamente como pensamos porque la habremos creado nosotros a nuestra medida.
Si estamos tomando decisiones que nos causen continuamente estrés y displacer, esto se convertirá muy pronto en un síntoma que tomará asiento en nuestro organismo como un padecimiento o enfermedad.
El proceso es sencillo y muy rápido. En gran medida es una buena noticia porque si somos nosotros los que vamos diseñando nuestras dolencias, también podremos invertir en recorrido y curarnos con pensamientos revertidos.
Somos energía. Una poderosa energía que es capaz de irradiar fuera de sí multitud de chispas de esencia pura que afectan a otros, que interfieren con ellos y que entre todos, transitamos por un mar de influencias invisibles que configuran el estado de la realidad y la vida.
Es interesante saberlo para poder intervenir en nuestra propia sanación. También lo es porque de alguna forma, todos influimos en todos y vamos rodando a la vez en el tiempo que nos toca estar juntos.
Tu cuerpo es el espejo de tu vida. Analiza lo que en ella te duele, aquello con lo que no estás a gusto, lo que te hace sentir mal, de lo que eres responsable y de cómo quieres cambiarlo.
Trasforma tus pensamientos. Cambia el malestar por una reconexión contigo.
Respira, retén el aire y exhala. Párate. Hazlo de nuevo.
Todo será distinto. En el espejo habrá otra imagen y aquello que te dolía o era una enfermedad, cambiará también.

Fuente: http://mirarloquenoseve.blogspot.com

El sentido biológico y la coherencia

El Sentido Biológico

“¿Para qué nuestro cuerpo reacciona como lo hace?”


Esta es la pregunta que debemos hacernos y que nos abre a la posibilidad de comprender que aquello que consideramos un enemigo externo y que nos produce una enfermedad o dolencia, es en realidad un proceso de adaptación a un conflicto que el cuerpo – nuestro inconsciente biológico – detecta. Ahora tenemos una nueva herramienta para actuar y ayudar en el proceso de esa adaptación.
Evidentemente es importante comprender que un diccionario es solamente otra herramienta y no la solución a nada. Para poder aplicarlo correctamente es imprescindible tener la formación necesaria. Debemos conocer las fases de la enfermedad, las etapas embriológicas que dan lugar a la formación de cada órgano, tejido o sistema, el funcionamiento de nuestro inconsciente, las diferencias entre sentido biológico y conflicto biológico y un largo etcétera. No basta con leer el diccionario y esperar que milagrosamente desaparezca un “cáncer”. Pero representa una gran ayuda para observarnos y empezar a comprendernos, y comprender como creamos ciertas incoherencias. Para eso en el apartado del blog iré subiendo artículos relacionados con todos estos aspectos para ampliar la comprensión que se pueda tener de estos documentos.

La Coherencia y la Salud:


Vivir en un estado de coherencia y, por lo tanto, de salud, implica pensar, sentir y actuar en una misma dirección. Todas esas facetas nuestras que generen incoherencia producen en un nivel u otro, enfermedad o degeneración. El mundo en sí es por definición incoherente, pues la separación de todo lo que Es, es en sí una gran incoherencia. Sin embargo podemos actuar no alimentándola. A efectos prácticos, si siento que quiero viajar, pienso continuamente en viajar pero me quedo en casa, probablemente enferme.
Muchas veces la incoherencia se da en dos sentires o dos pensares que producen un actuar opuesto, por ejemplo: “Me amo a la vez que me odio”, “Te deseo a la vez que me das miedo”… Y las razones de estas dobles lealtades pueden esconderse en nuestro más oculto inconsciente y tener sus raíces en los tatarabuelos… Entrar en los laberintos de la coherencia puede ser a veces un camino tortuoso y difícil debido a nuestras creencias, lealtades y sentido de supervivencia que nos impide ir más allá de nuestro consciente. Por esta y otras razones es muy recomendable el contar con un terapeuta o guía que nos ayude a transitar por nuestro inconsciente.

La abundancia sólo puede surgir desde el vacío más tenebroso


La medicina pretende curar aplicando medios físicos o químicos.
Porque considera que ese es un procedimiento "científico".
El oftalmólogo busca la causa de la enfermedad mirando dentro del ojo.
El cardiólogo examina el corazón y dispone de medios imagenológicos para ampliar el poder de su "visión".
El cirujano palpa el abdomen y recurre a radiografías contrastadas y tomografías para poder ver en detalle.
Se pretende actuar sobre la materia desde la materia.
Cuando los problemas médicos se pretenden resolver maniobrando sobre la física o química del cuerpo las soluciones serán siempre temporales.
Porque no se toma en cuenta el mundo invisible.
Se considera que lo visible es la realidad.
Y lo que no se ve con el ojo desnudo o con máquinas que amplían la capacidad visual (microscopio, oftalmoscopio, otoscopio, cistoscopio) como inexistente.
La ciencia se ocupa del mundo visible.
Y la religión se ocupa del mundo invisible.
Pero como no se comprende la íntima conexión entre lo que se ve y lo que no se ve, se crea una partición.
Y así ni la ciencia ni la religión solucionan los grandes problemas del mundo.
La salud es el bien y la enfermedad es el mal.
La salud debe ser protegida y la enfermedad aniquilada.
La riqueza es el bien y la pobreza debe ser desterrada.
Los amigos defendidos y los enemigos exterminados.
Este bajo nivel de comprensión domina el pensa-miento científico y religioso.
Nosotros no proponemos una transformación de la dieta.
Proponemos elevar el nivel de comprensión en base a la sabiduría de las culturas más avanzadas del mundo.
Ohsawa lo llamó el Juicio Supremo.
Esta forma de comprensión ve más allá de las apariencias y abraza la contradicción.
Porque salud y enfermedad, prosperidad y pobreza, fuerza y debilidad, sabiduría e ignorancia son esencialmente idénticos y se requieren uno del otro para sobrevivir y fortalecerse mutuamente.
Como masculino y femenino.
Son opuestos, compiten, discuten, se aman y pelean.
Pero no pueden existir aisladamente.
Si predomina el juicio inferior pelearán, competirán y tratarán incluso de destruirse el uno al otro.
Pero si se despierta el juicio superior, se ayudarán mutuamente hasta que cada uno pueda expresar su esencia divina en su mayor gloria.
Por esa razón, según el juicio supremo la enfermedad es tan sagrada con la salud, y la falta de dinero tan importante como la prosperidad.
Porque la abundancia sólo puede surgir desde el vacío más tenebroso.

-Martín Macedo-

domingo, 29 de julio de 2018

Muévete de la cabeza al corazón


Sentir es la vida verdadera. Pensar es ficticio porque siempre es acerca de algo; nunca es la vinculación con la cosa en sí. No es pensando en el vino como te intoxicas, sino bebiéndolo. Puedes ponerte a pensar en el vino, pero con sólo pensar en él jamás te intoxicarás. Tienes que beberlo, y el beberlo sucede a través del sentimiento. 

Pensar es una pseudo-actividad, una actividad sustituta. Te da una percepción falsa de que algo sucede, pero no sucede nada. Entonces pasa de pensar a sentir, y la mejor manera será empezar respirando desde el corazón. 

Durante el día, tantas veces como te acuerdes, simplemente respira profundamente. Siente cómo la respiración golpea justo a mitad del pecho. Siente como si toda la existencia estuviera fluyendo hacia tu interior, en el lugar donde está el centro de tu corazón. Varía según la persona; en general está hacia la derecha. No tiene nada que ver con el corazón físico. Es una cosa totalmente diferente; pertenece al cuerpo sutil. 

Respira profundamente, y siempre hazlo al menos cinco veces. Inhala y llena el corazón. Sólo siente en el centro la manera en que la existencia está fluyendo a través del corazón. Vitalidad, vida, lo divino, la naturaleza: todo está entrando. 

Entonces exhala profundamente, otra vez desde el corazón, y siente que vuelves a lo divino, a la existencia, todo lo que se te ha dado. 

Hazlo varias veces al día, pero siempre que lo hagas respira cinco veces seguidas; esto te ayudará a pasar de la cabeza al corazón. 

Te volverás más sensible, más consciente de muchas cosas de las que no lo estabas. Vas a oler más, gustar más, tocar más. Vas a ver más y a oír más; todo se volverá intenso. Entonces muévete de la cabeza al corazón y todos tus sentidos se volverán luminosos de repente. Sentirás cómo la vida realmente vibra dentro de ti, lista para saltar y fluir.


Osho

Somos parte de algo inmenso

Nuestra fuerza es inmensa sólo cuando comprendemos que somos parte de algo inmenso. Cuando nos sentimos inmensos. Formamos parte de la familia humana. Esta familia nos ama y nos da todo lo que requerimos, cuando sabemos pedirlo. Casi todas las personas desean tener una familia.Si necesitan comida o ropa se la piden a un hermano, a un primo o a su tía Pepa y lo tendrá.Porque la familia nos ama y nos contiene. Somos fuertes cuando integramos la familia. Pero si la familia nos expulsa, como a un desterrado, vagamos tristemente por este mundo.Un joven tímido y sin preparación se siente disminuido frente a otros más dotados y formados en buenas escuelas. Entonces forma una pandilla junto a otros similares. Así se siente más seguro, más confiado en su capacidad de lograr "cosas importantes".

En la mayor parte de los países las personas integran hermandades, fraternidades u organizaciones religiosas por la misma razón. El alma humana requiere sentir que forma parte de algo mucho mayor que su propia individualidad.  Esa conciencia de pertenencia da un gran alivio a la mente egoica que teme quedar en el último lugar de la sociedad. Así proceden las células cancerosas; se agrupan y se multiplican para sentirse fuertes y seguras.

Las células cancerosas tienen miedo, porque no comprenden.Pero las células sanas no tienen miedo; sienten amor por el gran colectivo celular que es su familia y de la que reciben los cuidados para crecer fuertes y felices. Para curar profundamente es necesario desterrar el miedo de la mente. No se consigue una verdadera cura sólo aplicando técnicas de medicina tradicional china y cambiando la dieta para equilibrar el yin y el yang.

Si el miedo sigue allí, la enfermedad no se ha ido, porque su espíritu sigue allí. Yo soy un hombre pero también soy la humanidad. Me siento parte de la humanidad. Su pasión es mi pasión. Su hambre de grandeza es mi hambre de grandeza. Su juventud es mi juventud.
Porque la humanidad como las olas del mar....Se renueva eternamente. Porque es la inteligencia infinita que nace y muere una y otra vez.

-Martín Macedo-

Lo similar atrae a lo similar.


Cada día nuestro cuerpo fabrica 50.000 células.

En 10 días son 500.000 y en un mes 1.500.000 células jóvenes y altamente funcionales.
No debemos hacer nada.
Es un regalo del amor infinito.
Para que estemos siempre jóvenes.
Se trata de un acto creativo.
La creación de la vida.
Pero los materiales de construcción provienen del medio ambiente.
De la sabiduría para elegir los mejores elementos para perpetuar la maravilla de la célula.
Pero si cada día se toman alimentos anti fisiológicos, durante meses, durante años....
La inteligencia infinita va a crear células de poca calidad.
Por mucho que lo desee sólo cuenta con materiales pésimos.
Aun así hará el mejor trabajo posible.
La célula creada en este entorno emocional y nutricional se sentirá más cómoda con los elementos que se emplearon en el momento de su creación.
Por ese motivo es tan difícil cambiar los hábitos.
Porque los millones de células creadas durante años de pizzas, helados y bebidas cola....añoran los componentes que las crearon.
Lo similar atrae a lo similar.
Las células de alta calidad sienten atracción por la mejor calidad del mundo.
Pero las células de baja calidad reclaman comida rápida, comida de bar, comida de cafetería.
Por esa razón cuando alguien me cuenta sobre sus comidas favoritas puedo estimar qué porcentaje de células de alta o baja calidad tiene y cuánto tiempo va a conservar su salud de hierro.


-Martín Macedo-

viernes, 27 de julio de 2018

Encuentra "Tu razón de ser"


Según los japoneses, todo el mundo tiene un ikigai, *un motivo para existir*. Algunos lo han encontrado y son conscientes de su ikigai; otros lo llevan dentro, pero todavía lo están buscando. Este es uno de los secretos para una vida larga, joven y feliz como la que llevan los habitantes de Okinawa, la isla con la población más longeva del mundo.

*11 leyes del ikigai*
1. *Mantente siempre activo, nunca te retires*.

Quien abandona las cosas que ama y sabe hacer, pierde el sentido de su vida. Por eso, incluso después de haber terminado la vida laboral «oficial», es importante seguir haciendo cosas de valor, avanzando, aportando belleza o utilidad a los demás, ayudando y dando forma a nuestro pequeño mundo.


2. *Tómatelo con calma*

Las prisas son inversamente proporcionales a la calidad de vida. Como dice un viejo proverbio: «Caminando despacio se llega lejos». Cuando dejamos atrás las urgencias, el tiempo y la vida adquieren un nuevo significado.


3. *No comas hasta llenarte*.

También en la alimentación para una vida larga, «menos es más». Según la ley del 80%, para preservar la salud mucho tiempo, en lugar de atiborrarse hay que comer un poco menos del hambre que tenemos.


4. *Rodéate de buenos amigos*.

Son el mejor elixir para disolver las preocupaciones con una buena charla, contar y escuchar anécdotas que aligeren la existencia, pedir consejo, divertirnos juntos, compartir, soñar... En suma, vivir.


5. *Ponte en forma para tu próximo cumpleaños*.

El agua se mueve, fluye fresca y no se estanca. Del mismo modo, tu vehículo para la vida necesita un poco de mantenimiento diario para que pueda durar muchos años. *Además, el ejercicio segrega las hormonas de la felicidad*.


6. *Sonríe*.

Una actitud afable hace amigos y relaja a la propia persona. Está bien darse cuenta de las cosas que están mal, pero no hay que olvidar el privilegio de estar aquí y ahora en este mundo lleno de posibilidades.


7. *Reconecta con la naturaleza*.

Aunque la mayoría de seres humanos vivan en ciudades, estamos hechos para fundirnos con la naturaleza. Necesitamos regularmente volver a ella para cargar las pilas del alma.


8. *Da las gracias*.

A la Vida, a tus antepasados, a la naturaleza que te provee aire y alimento, a tus compañeros de vida, a todo lo que ilumina tu día a día y te hace sentir dichoso de estar vivo. Dedica un momento del día a dar las gracias y aumentarás tu caudal de felicidad.


9. *Vive el momento*.

Deja de lamentarte por el pasado y de temer el futuro. Todo lo que tienes es el día de hoy. Dale el mejor uso posible para que merezca ser recordado.


10. Disfruta de tu musica preferida, la musica activa tus sentidos mas que cualquer actividad.
11. *Sigue tu ikigai*.

Dentro de ti hay una pasión, un talento único que da sentido a tus días y te empuja a dar lo mejor de ti mismo hasta el final. Si no lo has encontrado aún, *tu próxima misión será encontrarlo!* Mucha suerte!