miércoles, 16 de agosto de 2017

Aprende a esperar, todo llega cuando tiene que llegar



Aprende a esperar, todo llega cuando tiene que llegar
Si aprendemos a que todo llega cuando tiene que llegar, no tenemos mucho control ni elección de lo que ocurre en nuestras vidas. Esto no es más que una invitación a fortalecer nuestra paciencia, a aprender a esperar, a saber cuándo actuar y a entender que nada de lo que nos ocurre, lo hace de manera casual, todo corresponde a un proceso, todo es consecuencia de nuestras acciones y decisiones.
Tenemos control sobre nuestras cosas personales, podemos tomar consciencia de cada cosa que hacemos y aprender de cada experiencia. Lejos de los sentimientos que nos guardemos, fuera de las emociones que una situación despierta en nosotros debemos de tratar siempre de encontrar respuestas que nos ayuden a crecer como persona.

Aprende a esperar, todo llega cuando tiene que llegar

La paciencia y la calma nos van a permitir pasar caminos, disfrutar cada paso sintiendo un estado de tranquilidad para cada una de las cosas que tengamos que vivir se manifiesten en nuestras vidas.
No debemos enfocarnos en vivir algo determinado, debemos aprender a escuchar nuestra voz interior, esa voz sabe qué es lo que más nos conviene.
Debemos entender que la desesperación nunca nos llevará a un buen sitio, no podemos saltarnos alguna experiencia porque si no hubiésemos llegado a otro lugar y que estructuramos nuestras vidas a como lo necesitamos de acuerdo a nuestra evolución.

Todo llega cuando tenga que llegar, ni antes, ni después, por eso hay que comprender que los tiempos del universo son perfectos

Tikún -corrección espiritual-

Tikún

Aunque todos nosotros nacemos en este mundo con un propósito único individual, también existe un propósito general que todos compartimos llamada “la corrección espiritual o Tikún”. Estamos aquí para equilibrar nuestra INTEGRIDAD y limpiar nuestro “equipaje” de vidas pasadas para así poder alcanzar nuestra corrección y por último, nuestra perfección. 

Todos estamos destinados a realizar esta corrección. Nos guste o no, creamos o no, todos vamos hacia ahí. No depende de nosotros. Lo que sí depende de nosotros es cómo lo haremos. Al analizarlo vemos que se nos ha dado una sola opción en la vida: podemos elegir re ingeniarnos de manera proactiva, o podemos ser forzados a hacerlo de manera reactiva. 

La re ingeniería pro activa comienza cuando nos vemos a nosotros mismos y decimos: “Esta no es la persona que quiero ser”. El simple hecho de tomar la decisión de re ingeniarnos es dar un gran paso hacia adelante, ya que está en nuestra naturaleza ser dominados por el Deseo de Recibir sólo para nosotros mismos, la parte de nuestra naturaleza que es egoísta, molesta, limitada, que quiere permanecer en la comodidad; la parte que nos controla; la parte de nosotros que es EFECTO y no la CAUSA. Salir de esta mentalidad y comprometerse con la espiritualidad es de hecho bastante sorprendente y son muy pocos los que deciden hacerlo. 

El camino reactivo de reingeniería es impuesto en nosotros a través de eventos externos y sus efectos. Puede manifestarse como la pérdida de nuestro empleo, nuestros amigos, o un quiebre en la salud o la pareja. Si no generamos ver voluntariamente y verle el valor a nuestra reingeniería personal, el caos activado a partir de nuestro propio comporta-miento reactivo finalmente nos despertará para transformarnos. 

En un sentido espiritual, estos dos caminos no son de igual valor. Una persona que ha elegido conscientemente hacer el trabajo espiritual de reingeniería revela más Luz en comparación con quien simplemente está reaccionando a las fuerzas externas. Y ya que estamos todos conectados, lo que manifestamos, es también revelado al mundo. 

De una forma u otra, llegaremos de manera individual y colectiva a la realización y la perfección que están destinadas para nosotros. Si no es en esta vida, entonces será en un tiempo de vida futuro. Nuestro albedrío yace en cuál camino elegimos: El camino de la responsabilidad y la reingeniería personal, o el camino del sufri-miento. 


(KABBALAH con pequeños ajustes desde la Mirada de la Responsabilidad Extrema)

El sabio solo da amor


Dios no necesita competir. Ni deshacerse de sus rivales. Ni destruir a sus enemigos. Tampoco se preocupa por las acciones ajenas. Ya que Dios es la libertad infinita. En nosotros. Encarnamos a Dios. Porque somos sus hijos. Una parte de nosotros es divina. Y está resonando con la sabiduría infinita. Nuestro lado infinito ya es Dios. Pero nuestro ego no lo acepta ni lo quiere. Porque si lo asumimos, dejaría de existir y perdería todos sus privilegios. Sólo el ego tiene adversarios. Que le quitan el sueño. Sólo el ego se esfuerza para ser más que sus rivales. Y planea 24 hs la forma de vencerlos. Y su mayor deseo es destruirlos. Como en las guerras. Guerras de egos. No guerra de dioses. Los dioses no necesitan las guerras. Porque saben que todo es uno. Y ellos sólo disfrutan de una manifestación temporal. En la que sólo se ocupan de cristalizar todos sus deseos. Permitiendo que otros hagan, digan, crean o piensen lo que deseen. Porque los deseos de los otros son también sagrados. Y están destinados a realizarse. Y nosotros no debemos interferir. Porque hay espacio infinito. Y tiempo infinito. En el gran palacio del universo. Donde todos podemos vivir y hacer lo que nos plazca. Siempre y cuando no disminuyamos la felicidad de los otros. Pero si nos empecinamos en competir y destruir. También seremos destruidos. Por eso el sabio sólo da amor. Y a su debido tiempo tendrá una abundante cosecha.

- Martín Macedo-

Del espejo de las relaciones

DEL ESPEJO DE LAS RELACIONES
Mariposa de Luz
En las relaciones humanas
eso que hace y dice el otro
es la llave para abrir tu propia conciencia.
No se trata de ellos, sino de lo que te
ocurre a ti con eso que observas fuera.
En donde enfoques tu atención, allí
esta la pista de lo que has venido a armonizar.
Créeme, el despertar no esta lejos,
esta al alcance de tus manos,
redirige tu mirada, búscate en el reflejo
anímate a girar la llave,
el espejo son los otros.
Alejandra Baldrich

El Ego



El EGO ES EL ORIGEN DE TODOS LOS PROBLEMAS DE LA PERSONA, de todos los conflictos, las guerras, los celos, el miedo, la depresión. Sentirse fracasado, compararse continuamente con los demás hiere a todos, y hiere terriblemente, porque no se puede tener todo.
Si hay alguien más guapo que tú, te hiere; si alguien tiene más dinero que tú, te hiere; si alguien es más culto que tú, te hiere. Existen millones de cosas que pueden herirte, pero no lo sabes, esas cosas no son las que te hieren, a mí no me hieren. Te hieren a ti por tu ego.

El ego no para de temblar de puro miedo, porque sabe muy bien que es un recurso artificial creado por la sociedad para que sigas corriendo en pos de unas sombras. Este juego del ego es la política de subir cada vez más alto.

El ego y todos sus juegos... El matrimonio es uno de sus juegos, el dinero es otro de sus juegos, y también el poder. Todos son juegos del ego. Hasta ahora la sociedad no ha parado con sus juegos; es como si existieran unos Juegos Olímpicos incesantes, por todo el mundo. Todos intentan subir y todos les tiran de las piernas, porque en la cima del Everest no hay sitio para tantos.
Es una lucha a muerte, y llega a ser tan importante que acabas olvidando que ese ego te fue implantado por la sociedad, por tus profesores. ¿Qué hacen desde la guardería hasta la universidad? Fortalecer tu ego. Cuantos más títulos añaden a tu nombre, más importante te sientes.
El ego es la mayor de las mentiras, que tú has aceptado como una verdad; pero los intereses creados lo favorecen, porque si todos aceptaran la ausencia del ego, la competición olímpica que se desarrolla en el mundo entero sencillamente se paralizaría. Nadie querría subir al Everest, sino que disfrutaría del sitio donde está y se alegraría de ello.
El ego te mantiene a la espera: mañana, cuando triunfes, te alegrarás. Naturalmente, hoy tienes que sufrir, tienes que sacrificarte. Si quieres triunfar mañana, tienes que sacrificarte hoy. Has de merecerte el triunfo, y para eso haces toda clase de ejercicios. Solo es cuestión de sufrir durante algún tiempo y después te alegrarás. Pero ese mañana nunca llega. Nunca ha llegado.
Mañana simplemente significa lo que nunca llega. Supone retrasar la vida, una estrategia estupenda para seguir sufriendo.
El ego no puede sentir alegría en el presente, no puede existir en el presente; solo existe en el futuro, en el pasado, es decir, en lo que no es. El pasado ya no existe, el futuro aún no existe; ambos carecen de existencia. El ego solo puede existir con lo no existente, porque en sí mismo no existe.
En el momento puramente presente no hallarás ningún ego en tu interior, sino una alegría silenciosa, una nada silenciosa y pura.
Osho

Los cuatro aspectos del amor según el budismo.




Bondad incondicional o benevolencia.
Capacidad de dar alegría y felicidad a la persona que amas. Aprender a observar a quién amamos porque si no la comprendemos no la podremos amar. La comprensión es la esencia del amor. Dedicar tiempo a estar presente y atento y observar profundamente. A eso se le llama comprensión.
Compasión.
Deseo y capacidad de aliviar el sufrimiento de otra persona. Para conocer la naturaleza de su sufrimiento y ayudarla a cambiar, también hay que observarla profundamente. Para eso es necesaria la meditación. Meditar es observar a fondo la esencia de las cosas.
Alegría.
Si en el amor no hay alegría, no se trata de v erdadero amor. Si estamos sufriendo y llorando todo el tiempo o si se hace llorar a la persona que amamos, eso significa que no se trata de un verdadero amor, incluso puede llegar a ser lo opuesto a él. Si en la relación de pareja no hay alegría, seguro que no es un verdadero amor.
Ecuanimidad y libertad.
El verdadero amor hace alcanzar la libertad. Cuando se ama de verdad se le da al otro una absoluta libertad. Si no es así, no se trata de un verdadero amor. El otro debe sentirse libre, no solo por fuera, sino también por dentro.
Fuente: “El verdadero amor”.
Thich Nhat Hanh

Dedicado a mi alma

DEDICADO A MI ALMA

Aterrice en este plano, y empece a llorar, como si fuera la crónica de lo que aquí había venido a buscar.

Hice mi elección, fue mi decisión. Una decisión elegida, y muy anhelada para poder continuar con mi largo camino, en este, una vez más, mi viaje elegido, hacia la paz , fuera de la oscuridad.
Vine sabiendo y eligiendo, cada una de las pequeñas y grandes cosas por las que iba y voy a pasar. Elegí mi familia, mis amigos y a su vez, mis enemigos. ¿Enemigos? que cosas tiene la vida al llamarlos así.
Pues ellos son nuestros mayores maestros, de los que más aprendemos y de los que si sabemos entender nos harán ver y saber.
También los hemos elegido, uno a uno, momento a momento, dolor a dolor. Pacto tras pacto, elección tras elección, se van generando en mi plano todo lo que antes ya había calculado e intencionado.
¿Cuantas veces me lo tengo que decir? ¿Cuantas más me lo voy a repetir? Vengo a aprender, a mejorar, a trascender, a integrar, a saber, a conocer.
Todos los días de mi vida de humano, mi alma me manda justo lo que estoy requiriendo, para que me de cuenta de una vez , quien soy en realidad y el propósito adquirido por el cual hasta aquí he venido.
Me apoyare en mis pactos de almas amigas, me cobijare en el reflejo que más calor y luz me de, ya que cuanto más difícil se haga mi camino, lo que he venido a buscar, se mostrará ante mis ojos, y yo lo llamare destino.
Así pues… cada día más convencida de que …”sólo se que no se nada”. Daré las gracias a todos mis maestros en el dolor por acercarme un poco más a mi propio conoci-miento interior.
Y a mis almas amigas les agradeceré siempre, desde el amor mas profundo, en esta vida y mil mas en las que los pueda reconocer, todos los momentos de amor que compartimos y que están ahí, para ir de la mano aprendiendo a ser cada día mejores y más conscientes.
Lo que te hago me hago. Lo que veo en ti está en mi. Como es arriba es abajo, Como es adentro en afuera.
Abriendo los ojos