domingo, 1 de julio de 2018

Todo está en la actitud mental

Si piensas que estas vencido, lo estas.
Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar,
pero que no puedes, no lo lograras.
Si piensas que perderás, ya has perdido.

Porque en el mundo encontraras que el éxito comienza con la voluntad del hombre.
Todo está en la actitud mental.
Porque muchas carreras se han perdido, antes de haberse corrido.

Y muchos cobardes han fracasado,
antes de haber empezado su trabajo.

Piensa en grande y tus hechos crecerán.
Piensa en pequeño y quedaras atrás.
Piensa que puedes y podrás.

Todo esta en la actitud mental.
Si piensas que estas aventajado, lo estas.
Tienes que pensar bien, para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de intentar ganar un premio.

La batalla de la vida no siempre la gana el mas fuerte o el mas rápido.
Tarde o temprano, aquel que gana,
es el que cree poder hacerlo.!!!!

Arquitectura Espiritual

Tu enfermedad tiene mucha información importante para ti

Tu enfermedad tiene mucha información importante para ti. Si te dispones a desclasificar esa información, aprenderás algo muy importante para ti y de paso sanaras. La enfermedad se convierte entonces en una oportunidad para acercarte más a tu perfección y acercarte más a la dicha de vivir.

Cuando una enfermedad nos alcanza, comúnmente nos sentimos muy vulnerables frente a ella, especialmente cuando esa enfermedad es de una evolución rápida y con peligro de empeorar sin tener el tiempo suficiente para revestirla. Sin embargo, cualquier tipo de enfermedad puede ser revertida si se atiende el mensaje que trae consigo.
Una enfermedad se manifiesta cuando tenemos un conflicto, que no hemos sido capaces de resolver, con el nivel de conciencia que tenemos en ese momento. O sea, cuando no nos creemos capaces de sobrepasar cierta situación que nos complica la vida. Por ejemplo, cuando no n os sentimos seguros, generamos un estrés que puede crear enojo como medida de defensa, lo que finalmente puede crear una enfermedad al hígado.
Si el nivel de conciencia se elevara, se podría encontrar la solución a ese conflicto y la enfermedad se retiraría. Pero ¿cómo podemos elevar ese nivel de conciencia? Comprendiendo que somos seres perfectos y magníficos y que todo inconveniente solo es una oportunidad para crecer y ser cada día mejor, recuperando el empotramiento y sintiéndonos mas alineados al amor.
Un conflicto se crea por una falta de entendimiento de la situación que se presenta y al no poder encontrar la verdad sobre ella, el cuerpo físico manifiesta la consecuencia de ese estrés que advertimos por medio de los síntomas de la enfermedad. Este proceso se crea en forma inconsciente. Si nos diéramos cuenta, solo tendríamos el problema y no la enfermedad. La enfermedad es una solución biológica que tiene por finalidad sacar a la luz un conflicto que se encuentra invisible a nuestros ojos. Si fuera visible, solo estaría el problema.
Aun esta muy arraigada la necesidad de buscar la solución a la enfermedad en los médicos y en los medicamentos. Estos pueden ayudar, pero la verdadera sanación llega cuando enfocamos la enfermedad en forma correcta preguntando que podemos aprender por medio de ella.
En la sociedad es poco usual mirar la enfermedad como una oportunidad para ser más feliz. Es necesario un cambio profundo de lo que significa una enfermedad y darse cuenta de que es lo que debe mejorar en nosotros para acercarnos más a nuestra perfección. Cuando comprendemos que siempre estamos seguros, vivimos en forma libre y confiada y no enfermamos.
El cuerpo solamente es afectado cuando los otros cuerpos se encuentran en desequilibrio, las emociones, las creencias y las ideas. La enfermedad se produce cuando algo no está siendo observado con los ojos del entendimiento espiritual, cuando hay un alejamiento en las ideas, en las creencias y en las emociones respecto a lo que somos.
Un ser con inteligencia espiritual madura, no requiere enfermar, no tiene conflictos inconscientes, porque se encuentra claro y en la certeza de que todo está bien siempre. Pase lo que pase, sabe que todo está bien y que se encuentra a salvo.
La enfermedad se convierte en un medio que nos puede guiar para llegar a esta madurez espiritual y su mensaje es muy claro. Siempre afecta a los órganos que están involucrados con nuestro desequilibrio interior.
El ser humano tiene la capacidad para escuchar el mensaje de su enfermedad y disponerse a trabajar en el. Para todo aquel que se encuentra en este camino una enfermedad es una valiosa guía que le ayuda a comprender en que parte del camino se encuentra. No le teme.
No temer a la enfermedad es un buen síntoma. El solo hecho de temerla es un gran impedimento para avanzar debido a que todas las energías se vuelcan al r echazo de ella y se desprecian en vez de ser utilizadas para su entendimiento.
Cambiar la mirada sobre tu enfermedad es la puerta que te puede llevar a un nivel donde ya no necesitaras volver a enfermar para seguir tu evolución. En niveles de conciencia más elevados no necesitamos enfermar para crecer, podemos hacerlo en forma consciente y sin la necesidad de sufrimiento, ni dolor físico.
Tu cuerpo ofrece una solución biológica a tu conflicto interno cuando ni siquiera alcanzas a darte cuenta de que tienes un conflicto que resolver. Cuando la enfermedad se presenta, ya no te queda ninguna duda, se te ha presentado la evidencia perfecta que te demuestra que hay algo por trabajar en tu interior.
A veces la vida te presenta situaciones difíciles de superar para ti, en las áreas de salud, económica y/o relaciones. Sabes que estas situaciones las creas tú, pero hasta la fecha no has podido comprender, como es que las estas creando, no encuentras una salida y te gustaría que alguien pudiera explicarte como salir de allí.
Patricia González

La gente feliz no suele consumir

SERGE LATOUCHE “LA GENTE FELIZ NO SUELE CONSUMIR”



La afirmación del titular la hace este célebre pensador francés catedrático de Economía en la Universidad París-Sud y una de las voces mundiales del llamado movimiento por el “decrecimiento”. Latouche propone vivir mejor con menos y alerta de que el actual ritmo de crecimiento económico mundial es tan insostenible como el deterioro y la falta de recursos en el planeta. Su movimiento también se alinea con la ecología.

"Vivimos fagocitados por la economía de la acumulación que conlleva la frustración y querer lo que no tenemos ni necesitamos". Se ha referido en muchas ocasiones a la concesión por parte de los bancos de créditos al consumo a personas sin sueldo y patrimonio siendo el inicio de la crisis económica mundial y ha asegurado tajantemente que "la gente feliz no suele consumir". Aboga por trabajar menos y producir de forma inteligente así como repartir el empleo y cultivar más la vida.

Estas cuestiones quedaron muy bien ilustradas con el ejemplo que puso- en un colegio mayor de Pamplona, donde dio una interesante charla hace dos años, y propuso entre otras muchas cosas la sencilla idea de “producir cerca de donde se vive y de forma ecológica” para evitar lo que él mismo presencia en la localidad donde vive y es que por cualquier puesto fronterizo entre España y Francia circulen hasta 4.000 camiones a la semana "con tomates de Andalucía cruzándose con tomates holandeses".

Con un gran sentido del humor alaba el estoicismo representado en España por Séneca: "No se obtiene la felicidad si no podemos limitar nuestros deseos y necesidades".

El profesor propugna la sobriedad en la vida

El economista se basa en los hechos y las estadísticas que aluden a que “cada año hay más habitantes en el planeta a la vez que disminuyen los recursos, consumir significa producir residuos y se consumen 15 millones de hectáreas de bosque esenciales para la vida". "Y si vivimos a este ritmo -remata-es porque África lo permite".

El profesor Latouche, de 73 años y su movimiento “decrecentista”, que surgió en los años 70 en Francia, donde es un personaje reconocido y relevante, premiado en varias ocasiones, una de ellas con el premio europeo Amalfi de sociología y ciencias sociales, defiende “la sobriedad en la vida y la preservación de los recursos naturales antes de su agotamiento”. Desde su punto de vista no se trata de plantear una involución sino de “acoplar la velocidad de gasto de los recursos naturales con su regeneración” y ha alertado de que “si el decrecimiento que ya estamos experimentando no es controlado las consecuencias serán traumáticas”.

Dice que el término “decrecimiento” es un eslogan, "una bomba semántica provocada para contrarrestar la intoxicación del llamado desarrollo sostenible", una forma de pensamiento, la sostenibilidad, que propicia pagar por todo, "por ejemplo, en el caso del trigo, obliga a pagar por los excedentes, por su almacenamiento y también hay que pagar por destruir los sobrantes". "Deberíamos hablar de A-crecimiento". Invita el economista a hacer una profunda reflexión sobre nuestro estilo de vida incluso sobre la exhibición de lo superfluo y el enriquecimiento desmesurado. Su voz clama por el equilibrio y el sentido común ante la total incongruencia y el delirante rumbo que ha tomado la economía mundial durante las últimas décadas.

(Entre sus libros están La sociedad de la abundancia frugal, Sobrevivir al desarrollo y La hora del decrecimiento.)

Cada órgano dañado responde a un senti-miento

Entrevista a Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la Descodificación Biológica. 53 años. Nací en Arcachon y vivo en la Provenza. Casado, tres hijos. Licenciado en Enfermería. Me interesa la relación de persona a persona. Mi religión es vivir el momento presente y como Jung creo que la enfermedad es el esfuerzo de la naturaleza por curar el cuerpo. 

¿El cuerpo es nuestra herramienta de curación? Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observé que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente. Bueno, cada uno es cada cual… Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de los requeri-mientos físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa situación, hay una solución interior. ¿Eso es para usted la enfermedad? Sí, una solución de adaptación. 

Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos… Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock. ¿Nace el conflicto? Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado. 

Póngame otro ejemplo. Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida. Pero tener prisa es psicológico. Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica. ¿Y provoca un síntoma? Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. 

Y hay algo muy importante que tener en cuenta. Dígame. El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del senti-miento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética. ¿Realidad energética? 

Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensa-miento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. 

Un shock siempre va acompañado de un senti-miento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos. ¿Y es irreversible? Cuando encontramos la solución, esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. ¿Desde cuándo?, le pregunté. “La primera vez estaba sola con mis hijos” “Si estás con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?” “Mi marido que nunca está, yo requiero estar arropada”. Cuando lo reconoció, el dolor desapareció. 

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras requeri-mientos fundamentales. Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños… todo va bien. Cuando el evento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento. 

¿Todo conflicto provoca enfermedad? No, se requiere que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología. ¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo? Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. 

Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa. ¿Estómago e intestino? No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: “No me respetan y me dejan de lado”. Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización. 

¿Lo adecuado para estar sano? Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine. Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos. La ira y la violencia se expresan a sus anchas. Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. 

Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: “Lo que tengo es miedo”, su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo. 

-Ima Sanchís-

Vida

VIDA
Créeme: la vida es la única verdad que existe. No hay más Dios que la vida, así que déjate poseer por la vida en todas sus formas, colores y dimensiones; todo el arco iris, todas las notas musicales. Si pudieses conseguir una cosa tan sencilla... y es sencilla porque solo es cuestión de dejarse llevar. No empujes al rio; deja que sea él quien te conduzca al océano, pues él ya va de camino.
Relájate, no estés tenso y no trates de ser espiritual. No crees ninguna división entre materia y espíritu. La existencia es una; la materia y el espíritu son simplemente las dos caras de la misma moneda. Relájate, descansa y déjate llevar por el río. Sé un jugador, no un hombre de negocios, y sabrás más de Dios porque el jugador puede arriesgarse. El jugador no es calculador; puede jugarse todo lo que tiene. Pero la emoción del jugador cuando se lo ha jugado todo y espera... ¿ qué va a pasar ahora ? En ese preciso instante puede abrirse una ventana: puede producirse una transformación de la gestalt interior.
Se un borracho: embriagate con la vida, con el vino de la existencia. No te mantengas sobrio, pues el sobrio está muerto. Bebe el vino de la vida, pues contiene tanta poesía, tanto amor y tanta savia, que en cualquier momento puedes atraer a la primavera. No tienes más que llamar a la primavera y dejar que el sol, el viento y la lluvia penetren en ti.

OSHO

La meditación


Hace más de 20 años me uní a un grupo de meditación budista zen, dirigido por un monje
que también era maestro de aikido y tai chi. 
En ese grupo había mucho entusiasmo y cada
domingo de tarde se unía más gente. 
Yo me dejé atraer hacia esa agrupación, como una
hoja es atraída hacia el centro de un ciclón. 
Esperaba cada domingo para tener esa hora de
intensa energía y bienestar. 
Y como le dije una vez a mi instructor, me volví “adicto” al zazen,
es decir a la práctica de la meditación zen. 
Nos sentábamos sobre almohadones llamados
zafu y mirando hacia la pared. 
Se nos animaba a mantener una postura elegante y correcta.
Si la postura es correcta,la mente estará correcta. 
Hay una relación mente­ cuerpo muy clara
en los círculos donde se practica meditación, sea cual sea su estilo. 
Desde ese momento
comprendí que continuaría meditando el resto de mi vida. 
Y ahora continúo meditando y
recomendando su práctica. 
Intentaré compartir con el lector los maravillosos alcances que
tiene esta práctica. 
He hecho votos para continuar esta práctica y estimular a otros a
experimentar sus beneficios. 
Esos votos no los hice en ningún templo ni agrupación.
Simplemente es una decisión que tomé desde mi corazón, como una contribución a elevar el
nivel de conciencia de mis hermanos y hermanas humanos, que convivimos en estos tiempos de grandes y profundos cambios tecnológicos y espirituales.
(Prefacio de mi libro corto sobre meditación)

-Martín Macedo-

La gran inteligencia del universo


Si la fiebre sube déjala subir.

Si el dolor aumenta por algo será.
Si el intestino se suelta algo querrá soltar.
Si el volcán erupciona déjalo erupcionar.
¿O vamos a llamar a la fuerza aérea para que pongan un gran tapón para impedir que salga la lava incandescente?
Si la inteligencia infinita que está en cada átomo del universo...
Hace subir la fiebre.
Aumenta la inflamación.
Genera una descarga cutánea o digestiva.
O produce una metástasis.
Es porque esa actividad es la más perfecta que esa situación requiere para su más pronta solución.
La gran inteligencia del universo está tras cada mínima acción de la naturaleza.
Si la fiebre sube es para que el sistema inmune aumente su agresividad y potencia.
Si el dolor aumenta es para que dejemos de agredirnos.
Si el intestino descarga es porque hay basura que quitar del templo cuanto antes.
Si aparece una dermatitis o una metástasis es para que entendamos que no estamos comiendo tan "sano" como creemos.
O para que salgamos de ese entorno emocionalmente conflictivo de una vez por todas.
La inteligencia infinita ama tanto a su propia creación que busca la solución más rápida y eficaz para todas las situaciones que ponen en peligro su existencia.
Pero la ciencia no lo ve así.
Cree que muchas cosas están "fuera de lugar".
Y se cree más inteligente que la misma inteligencia que ha creado a los científicos.
Baja la fiebre con antipiréticos.
Corta la diarrea con medicinas.
Da drogas para no sentir el dolor.
Y difunde la idea de que no hay que confiar en el propio cuerpo porque es impredecible.
Entonces el miedo impera en las mentes de millones de seres.
Y una sociedad atemorizada es una sociedad enferma.
Cuanto más teme más medicinas toma.
Y más consume servicios médicos.
Pero así, sin proponérselo estas fuerzas oscuras empujan el inicio del nuevo amanecer.
Porque cuanto más oscura sea noche más cerca está por surgir la gran luz del amor infinito.

-Martín Macedo-