viernes, 29 de junio de 2018

El viaje del Héroe, una llamada a la aventura

¿Hace cuánto tiempo que sabes que las cosas pueden ser de otra manera pero te aferras a tu mundo conocido por miedo al cambio? ¿En qué punto de tu vida dejaste de creer que tu eras el protagonista y te quedaste en tu propia historia como actor secundario?. 

El viaje del Héroe es un mito universal y atemporal que habla sobre los procesos de cambio y transformación que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. Todos nos encontramos en alguna fase de este viaje, puede que estés en plena confrontación con alguna persona (“Enemigo”), puede que te sientas atascado en una fase de tu vida en la que nada cambia (“la aldea”) o puede que estés en plena crisis existencial o enfrentando alguna situación extremadamente complicada (“Descenso a los infiernos”). En este artículo nos centraremos en las características de los dos mundos entre los que el Héroe bascula constantemente durante toda su travesía. “El mundo ordinario” y “el mundo especial”.

Al comienzo de la mayoría de películas cómo el héroe vive en lo que se conoce como el mundo ordinario, que podría ser equiparado con “El paraíso” de Adán y Eva o, por ejemplo en la película de “El Señor de los Anillos”, con “La Comarca”, es el lugar de residencia de uno de los personajes principales antes de comenzar su aventura.

En este mundo ordinario, nos encontramos protegidos, en nuestra zona de confort, acostumbrados a nuestro día a día sin que, a priori, halla demasiados impedimentos que perturben nuestro bienestar. Sin embargo, en este punto, ocurre algo que afectará a nuestra vida actual, aquí, el/la protagonista siempre se enfrenta a una decisión importante que marcará el resto de la trama. Cuando esto sucede se produce una fase conocida como “la llamada a la aventura”. Un punto de la historia en el que hemos de decidir dejar atrás nuestro mundo ordinario y enfrentar nuevas aventuras. Salir de la zona de confort es el primer paso que hemos de dar para cambiar nuestra realidad y conseguir nuevos objetivos.

Esta llamada puede venir por un reto, una crisis o de alguien que requiere nuestro apoyo. En cualquier caso, es un proceso que nos da la opción de comenzar nuestro viaje, de pasar del mundo ordinario a un mundo especial, desconocido y misterioso. Un mundo que cambiará nuestra vida para siempre y afectará a nuestra identidad de forma directa.

En “La guerra de las galaxias”, por ejemplo, la aventura comienza con el rapto de la princesa Leia, cuya correlación en la mitología la encontramos en la historia de la diosa griega Perséfone y su captor, Plutón. Aunque a veces es un rey malvado, invasores de otras tribus o, en nuestra vida cotidiana, podría ser una enfermedad o conflicto que nos causa malestar. En esta fase, los conflictos que llaman al héroe a la aventura, marcarán su contienda y la historia se enfocará sobre el desarrollo de aquellas capacidades y habilidades le permitirán resolverlos.

Como dice el mitólogo y profesor Joseph Campbell: “debemos estar dispuestos a librarnos de la vida que planeamos, a modo de tener la vida que nos está esperando”. A veces nuestras propias inseguridades y, sobretodo, el miedo a lo desconocido, nos impide tomar las riendas de nuestra vida y hacer los cambios que nos permiten avanzar. Nuestro ego y personalidad, que se ha ido estableciendo durante la primera parte de nuestra vida, configuran una forma de ser a la que nos aferramos, por miedo a no saber sobrevivir de otra forma. El rechazo de la llamada supone una serie de resistencias que tendremos que aprender a superar para poder emprender nuestro viaje de cambio y evolución personal. “El infierno es la vida secándose. Al atesorador, al que en nosotros quiere quedarse, aferrarse, debemos matarlo”.

En el momento en que aceptamos «la llamada» se produce la entrada en el mundo especial. A partir de aquí, dejamos de tener el control de la situación y entramos en un mundo nuevo de posibilidades y experiencias que harán de nosotros individuos más fuerte, más sabios y con un mayor conocimiento de nosotros mismos. Los héroes salvan obstáculos, enfrentan situaciones de dificultad, conocen nuevos aliados y enemigos pero, sobre todo, y lo más importante…se preparan para enfrentar lo desconocido…"Ver mundo, afrontar peligros, traspasar muros, acercarse a los demás, encontrarse y sentir. Ese es el propósito de la vida".

Extracto de la película “La vida secreta de Walter Mitty”.

¿Hace cuánto tiempo que sabes que las cosas pueden ser de otra manera pero te aferras a tu mundo conocido por miedo al cambio? ¿En qué punto de tu vida dejaste de creer que tu eras el protagonista y te quedaste en tu propia historia como actor secundario?. El viaje del Héroe es un mito universal y atemporal que habla sobre los procesos de cambio y transformación que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. Todos nos encontramos en alguna fase de este viaje, puede que estés en plena confrontación con alguna persona (“Enemigo”), puede que te sientas atascado en una fase de tu vida en la que nada cambia (“la aldea”) o puede que estés en plena crisis existencial o enfrentando alguna situación extremadamente complicada (“Descenso a los infiernos”). En este artículo nos centraremos en las características de los dos mundos entre los que el Héroe bascula constantemente durante toda su travesía. “El mundo ordinario” y “el mundo especial”.

La perfección existe



Yo tenía una vida normal. Trabajaba, estudiaba, buscaba una pareja, tenía momentos felices, otros que sufría, me sentía a veces solo, inseguro, con poco dinero, pensaba sin parar y muchas veces no encontraba sentido a esta existencia. Sabía que había algo más, que esto no podía ser la vida, pero sin embargo la mayor parte del tiempo la realidad me resultaba difícil e injusta. Pero un maravilloso día desperté; me di cuenta de que yo no era la voz de mi mente. Comprendí que esa voz me había acompañado desde siempre y que era la responsable de todo mi sufrimiento. El problema no era que estaba solo, que no tenía dinero o que me sentía triste, ¡¡sino que no sabía quién era!! Estaba desconectado, fuera de mi esencia, pero no lo sabía. Al dejar de pensar y experimentar el silencio, el amor y la paz que están detrás de todas las experiencias, comprendí que la perfección existe.
Supe también que lo que buscaba en el futuro estaba dentro mío y Ahora. Encontré la llave para acceder a ese paraíso a voluntad y comprender que la vida entera no es más que un juego. Los primeros días los pasé entre carcajadas y llantos de emoción, por comprender que toda mi vida había sufrido en vano solo por creer en lo que decía una voz en mi cabeza. Al separarme definitivamente de esa voz, encontré la libertad. Ya no más sufrimiento, no más días malos, ni angustia, carencias o preocupaciones. Me di cuenta de que esa voz había creado todas mis miserias, que soy perfecto y que todo lo demás no son más que condicionamientos que se pegaron en mi conciencia tal cual el barro a una piedra preciosa.
Entonces sentí una urgencia: transmitir al mundo quienes somos realmente, que la vida es una ilusión, que somos libres y que el sufrimiento no existe. Los primeros meses fueron muy difíciles, porque la gente no podía comprenderme; no creía que todo fuera una ilusión, que la vida fuera tan simple ni que los seres humanos fuéramos perfectos por naturaleza. Comprendí entonces que no es fácil que alguien llegue repentinamente y te diga que tu vida entera es sólo un show, que los problemas no existen y que en realidad nunca está pasando nada. Me di cuenta que cada uno tiene un tiempo para despertar y aprendí a ser paciente y sembrar día a día la semilla del conocimiento para que germine a su tiempo el árbol de la libertad.
La perfección existe. La felicidad perfecta también. El amor eterno también. Se encuentra detrás de los pensamientos, en el profundo silencio del alma; donde todo termina y todo empieza a la vez; donde la personalidad se disuelve y surge el vasto océano de la conciencia despierta, lejos del tumulto de los sentidos y del tiempo; donde todo es amor, paz infinita y tranquilidad. Todo aquel que ponga todo su corazón, toda su mente, toda su intención y toda su voluntad en regresar, regresará y entonces se solucionará su vida entera y sabrá que siempre fue LIBRE. .
Lic. Fernán Makaroff 

Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, un destacado diseccionador de la sociedad del hiperconsumismo. Crítico de una cultura tecnológica que privilegia la afirmación del “Me gusta”, el pensador gana seguidores en todo el mundo a partir de una escritura simple y profunda a la vez.

Cuatro ideas clave sobre la negatividad, el poder, la autoexplotación y el amor en la era digital

Las Torres Gemelas, edificios iguales entre sí y que se reflejan mutuamente, un sistema cerrado en sí mismo, imponiendo lo igual y excluyendo lo distinto y que fueron objetivo de un atentado que abrió una brecha en el sistema global de lo igual. O la gente practicando binge watching (atracones de series), visualizando continuamente solo aquello que le gusta: de nuevo, proliferando lo igual, nunca lo distinto o el otro... Son dos de las potentes imágenes que utiliza el filósofo Byung-Chul Han (Seúl, 1959), uno de los más reconocidos diseccionadores de los males que aquejan a la sociedad hiperconsumista y neoliberal tras la caída del muro de Berlín.

Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose.

 “En la orwelliana 1984 esa sociedad era consciente de que estaba siendo dominada; hoy no tenemos ni esa consciencia de dominación”, alertó ayer en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), donde el profesor formado y afincado en Alemania disertó sobre la expulsión de la diferencia." "Y dio pie a conocer su particular cosmovisión, construida a partir de su tesis de que los individuos hoy se autoexplotan y sienten pavor hacia el otro, el diferente. Viviendo, así, en “el desierto, o el infierno, de lo igual”.

Autenticidad.


Para Han, la gente se vende como auténtica porque “todos quieren ser distintos de los demás”, lo que fuerza a “producirse a uno mismo”. Y es imposible serlo hoy auténticamente porque “en esa voluntad de ser distinto prosigue lo igual”. Resultado: el sistema solo permite que se den “diferencias comercializables”.

Autoexplotación. 

Se ha pasado, en opinión del filósofo, “del deber de hacer” una cosa al “poder hacerla”. “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”, y si no se triunfa, es culpa suya. “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado”. Y la consecuencia, peor: “Ya no hay contra quien dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión”. Es “la alienación de uno mismo”, que en lo físico se traduce en anorexias o en sobreingestas de comida o de productos de consumo u ocio. 

‘Big data’.

“Los macrodatos hacen superfluo el pensamiento porque si todo es numerable, todo es igual... Estamos en pleno dataísmo: el hombre ya no es soberano de sí mismo sino que es resultado de una operación algorítmica que lo domina sin que lo perciba; lo vemos en China con la concesión de visados según los datos que maneja el Estado o en la técnica del reconocimiento facial”. ¿La revuelta pasaría por dejar de compartir datos o de estar en las redes sociales? “No podemos negarnos a facilitarlos: una sierra también puede cortar cabezas..." "Hay que ajustar el sistema: el ebook está hecho para que yo lea, no para que me lea a mí a través de algoritmos... ¿O es que el algoritmo hará ahora al hombre? En EE UU hemos visto la influencia de Facebook en las elecciones... Necesitamos una carta digital que recupere la dignidad humana y pensar en una renta básica para las profesiones que devorarán las nuevas tecnologías”.

Comunicación. 

“Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio de información: las relaciones se reemplazan por las conexiones, y así solo se enlaza con lo igual; la comunicación digital es solo vista, hemos perdido todos los sentidos; estamos en una fase debilitada de la comunicación, como nunca: la comunicación global y de los likes solo consiente a los que son más iguales a uno; ¡lo igual no duele!”. 

Jardín.

“Yo soy diferente; estoy envuelto de aparatos analógicos: tuve dos pianos de 400 kilos y durante tres años he cultivado un jardín secreto que me ha dado contacto con la realidad: colores, olores, sensaciones..." Me ha permitido percatarme de la alteridad de la tierra: la tierra tenía peso, todo lo hacía con las manos; lo digital no pesa, no huele, no opone resistencia, pasas un dedo y ya está... Es la abolición de la realidad; mi próximo libro será ese: Elogio de la tierra. El jardín secreto. La tierra es más que dígitos y números.

Narcisismo. 

 Sostiene Han que “ser observado hoy es un aspecto central de ser en el mundo”. El problema reside en que “el narcisista es ciego a la hora de ver al otro” y sin ese otro “uno no puede producir por sí mismo el sentimiento de autoestima”. El narcisismo habría llegado también a la que debería ser una panacea, el arte: “Ha degenerado en narcisismo, está al servicio del consumo, se pagan injustificadas burradas por él, es ya víctima del sistema; si fuera ajeno al mismo, sería una narrativa nueva, pero no lo es”.

Otros.

Es la clave de sus reflexiones más recientes. “Cuanto más iguales son las personas, más aumenta la producción; esa es la lógica actual; el capital necesita que todos seamos iguales, incluso los turistas; el neoliberalismo no funcionaría si las personas fuéramos distintas”. Por ello propone “regresar al animal original, que no consume ni comunica desaforadamente; no tengo soluciones concretas, pero puede que al final el sistema implosione por sí mismo... En cualquier caso, vivimos en una época de conformismo radical: la universidad tiene clientes y solo crea trabajadores, no forma espiritualmente; el mundo está al límite de su capacidad; quizá así llegue un cortocircuito y recuperemos ese animal original”.

Refugiados. 

Han es muy claro: con el actual sistema neoliberal “no se siente temor, miedo o asco por los refugiados sino que son vistos como carga, con resentimiento o envidia”; la prueba es que luego el mundo occidental va a veranear a sus países.

Tiempo

Es necesaria una revolución en el uso del tiempo, sostiene el filósofo, profesor en Berlín. “La aceleración actual disminuye la capacidad de permanecer: necesitamos un tiempo propio que el sistema productivo no nos deja; requerimos de un tiempo de fiesta, que significa estar parados, sin nada productivo que hacer, pero que no debe confundirse con un tiempo de recuperación para seguir trabajando; el tiempo trabajado es tiempo perdido, no es tiempo para nosotros”. 




jueves, 28 de junio de 2018

Adicciones

Sentido biológico: Recuperar a través de cosas o comportamientos externos, algo que he perdido internamente. Al no proporcionarnos lo que buscamos repetimos una y otra vez, convirtiendo ese consumo o acto en abusivo. Las adicciones siempre son conflictos relacionados con mamá, pues ella fue nuestra primera “adicción” y la más importante en la vida. Eso a lo que somos adictos nos devuelve a ese amor, reconocimiento y protección de mamá que tuvimos y perdimos, o que nunca llegamos a tener (en tal caso la adicción suele ser más compulsiva). Toda adicción intenta evitar el contacto con la emoción que subyace al conflicto. Para protegernos nos crea una emoción sucedánea que parece llenarnos pero que termina dependiendo solamente de la sustancia o comportamiento externo.
Conflicto: En general: Protección, mamá. Siempre en un entorno de “Huir de la realidad” por temor a no poder afrontarla. “¿Van a venir mis padres a ayudarme? ¿Acaso no ven que estoy sufriendo, que estoy muriendo?”. Programa inconsciente de muerte y autodestrucción. No soy capaz de afrontar una situación. Las adicciones están relacionadas con lo no dicho (a-dicción). No tengo derecho a expresarme. No tengo la capacidad de expresarme.
En particular:
Adicción al trabajo: Conflicto de abandono. Creencia de que “soy lo que hago” y necesidad de reconocimiento “Mamá (o papá) no me reconoció”. Necesidad de llegar a acuerdos. Conflicto de carencia afectiva. Necesidad de demostrar a mis padres que sí que sirvo para algo.
Avaricia: Conflicto de reserva del pedazo (bocado). “Si doy, me quedo sin”.
Adicción al éxito: Conflicto de Abandono y reconocimiento. “Mamá me abandonó o no me reconoció”.
Ludopatía: Abandono y reconocimiento. Necesidad de “ganar” el amor de mamá. Creencia en que el premio nos permitirá liberarnos de nuestras necesidades.
Coleccionista: Desvalorización. Sentirse incompleto, “No sirvo”, “Me completo a través de mis colecciones”. Conflicto con los objetivos.
Afán por los records: Desvalorización. Deseo y necesidad de demostrar que puedo ser el mejor en algo.
Adicción a la información: Desvalorización. “Sin información no soy nada”. Conflicto de falta de reconocimiento.
Adicción al sexo: Conflictos de Abandono. Necesidad de volver a la madre o al padre, de tener su protección. Incapacidad de proporcionarse placer uno mismo. No soy producto del amor sino del placer, fui concebido en pecado. O también puede responder a un intento de compensar la vida sexual que mis padres quisieron tener pero que no pudieron

Complacer



Deja de satisfacer las expectativas de los demás porque esa es la única forma en que puedes suicidarte. No estás aquí para satisfacer las expectativas de nadie y nadie está aquí para satisfacer tus expectativas. Nunca te conviertas en la víctima de las expectativas de los demás y no hagas a nadie víctima de tus expectativas.
Esto es lo que llamo individualidad. Respecta tu propia individualidad y respeta la individualidad de los demás. Nunca interfieras en la vida de nadie y no permitas que nadie interfiera en tu vida. Sólo entonces, un día puedes crecer en la espiritualidad.
De lo contrario, el noventa y nueve por ciento de la gente simplemente se suicida. Toda su vida no es nada sino un suicidio lento. Cumplir esta expectativa, esta expectativa… un día era el padre, un día era la madre, un día era la esposa, el esposo, luego vienen los niños, ellos también esperan. Luego la sociedad, el sacerdote y el político. Por todas partes cada quien está esperando. Y pobre de ti, sólo un pobre ser humano y todo el mundo esperando que tú hagas esto y aquello. Y no puedes cumplir con todas sus expectativas porque son contradictorias.
Te has vuelto loco satisfaciendo las expectativas de los demás. Y no has satisfecho las de ninguno. Nadie es feliz. Estás perdido, agotado y nadie es feliz. Las personas que no están contentas con ellas mismas no pueden ser felices. Hagas lo que hagas, encontrarán las maneras para ser infelices contigo porque no pueden ser felices.
La felicidad es un arte que uno tiene que aprender. No tiene nada que ver con tu hacer o no hacer. En vez de complacer, aprende el arte de la felicidad.
Osho

La pareja

Cuando se juntan dos personas, se juntan dos clanes y dos inconscientes familiares que piden ser sanados. Seamos los héroes y las heroínas que necesita nuestro clan.
¿Te has enamorado alguna vez? Seguro que en algún momento de tu vida has sentido las famosas mariposas en el estómago, nacidas del amor que sientes por tu ser amado. Pues tengo una noticia para ustedes: esas mariposas no eran más que información que estaba en resonancia con la información de su pareja. Dicho de otro modo, todo es energía y por tanto todo es información. Y la Ley de la Atracción, que es una Ley Universal, dicta que las frecuencias afines se atraen y se encuentran. Así, a modo de ejemplo, si vibro en una profunda desvalorización hacia mi persona, atraeré a mi vida personas y circunstancias que reafirmen eso, haciéndome ver lo poco que valgo, lo inútil que soy, etc. Pero volviendo a nuestro tema, debemos saber que detrás de ese enamoramiento entre dos, se encuentran sus respectivos clanes, de tres o cuatro generaciones cada uno y muchas historias de abusos, dramas, abandonos y secretos que esperan ser sacados a la luz para perdonarlos. Se trata, pues, de programas que se complementan y resuenan entre sí.
Hay muchas cosas que nos irritan de nuestra pareja. Curiosamente, la ceguera inicial, comúnmente llamada “enamoramiento”, no dura mucho tiempo y pronto vienen los problemas, los chantajes emocionales, las exigencias, los sacrificios y los consiguientes resentimientos. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde se ha ido la magia? ¿En qué nos hemos equivocado?
Bien, vamos a ir paso por paso. Para comprender a nuestra pareja, primero necesitamos hurgar en nosotros mismos. Vivimos en un mundo donde para poder vernos, necesitamos ver nuestro reflejo en un espejo, ¿verdad? Pues lo mismo ocurre con lo que no se puede ver con los ojos, con lo que está en nuestro interior. Todo lo que veo en mi prójimo, está en mí. Tanto lo que me gusta, como lo que me disgusta. Y, como dije antes, no estamos solos. Hay todo un clan familiar cuya sombra se expresa a través nuestro. Esa sombra está formada por programas, creencias y mandados inconscientes que se han ido heredando de generación en generación, mientras nosotros somos como unos zombies que van deambulando por el mundo hipnotizados. No existe la casualidad, estamos con quien estamos para tomar conciencia de todo esto. Así, lo que más me molesta o me duele de mi pareja, de lo que hace o no hace, dice o no dice, me refleja tanto a mí, como a mi árbol transgeneracional, y en definitiva, es éste último el que elige la pareja por mí.
Sí, pensamos que nos casamos porque nos enamoramos, pero es nuestro árbol es el que escoge a la pareja perfecta para que podamos conocer las historias que esconde éste y sanar los traumas que han vivido nuestros antepasados. Siempre se trata de llevar luz a la oscuridad y de hacer aquello que nuestros ancestros no pudieron o no supieron hacer, llevando e integrando los recursos que les faltaron. Por ejemplo, una abuela mía puede haber aguantado a su marido alcohólico y maltratador toda la vida, sin atreverse a dejarle porque le faltó la suficiente valentía, fuerza, coraje y seguridad para hacerlo. Yo, puedo vivir una situación parecida, maldiciendo a mi marido sin darme cuenta de que éste es el hombre perfecto gracias al cual yo puedo tomar conciencia y trascender esos programas, que impedían vivir mi vida como yo quisiera y con quien yo quisiese, aprendiendo a valorarme y respetarme.
Como vemos, se trata de buscar las respuestas en nuestro árbol genealógico, que es como dice Alejandro Jodorowsky, “un mapa de tesoros” que guarda las respuestas que esperan ser encontradas. ¿No puedes tener hijos y no entiendes por qué? ¿Tu pareja te maltrata, pero no puedes dejarla? ¿Te cuesta encontrar pareja? ¿Los hombres te buscan solo para tener sexo contigo? ¿Las mujeres con las que te encuentras son todas infieles? ¿Tus parejas te abandonan? ¿Tienes relaciones sexuales que no deseas, pero te sientes obligado/a a tenerlas? Son solo algunos ejemplos de experiencias que viven muchísimas personas en sus vidas. La respuesta no está en pretender cambiar a tu pareja ni a aguantar lo inaguantable, sacrificándote y pensando que algún día ésta se dará cuenta y te lo agradecerá. Es más, en nuestro egoísmo hasta llegamos a ponernos enfermos, que es una manera de decirle al otro: por tu culpa estoy así. Somos unos inmaduros emocionales, todavía no hemos aprendido a hacernos cargo de nosotros mismos y por supuesto, nuestras relaciones son un reflejo de ello, al elegir estar con personas que también están castradas emocionalmente y así, creamos vínculos de dependencia llena de culpabilidad y de resentimiento.
Las historias se repiten no para castigarnos, sino para trascender ese modo de vivir que nos hace daño y que inconscientemente, perpetuamos al dejarles el mismo legado a nuestros hijos, que harán lo mismo con los suyos. Nosotros podemos elegir verlo desde el ego, que nos dirá: “¡Qué he hecho yo para merecer esto!”, o desde nuestro Ser, que nos susurra: “Libera a tus hermanos del sufrimiento mediante el Perdón, liberándote a ti mismo/a primero, y sabiendo que no hay nada que perdonar en realidad”.
La BIO NEURO EMOCION//DECODIFICACION BIOEMOCIONAL //CONSTELACIONES FAMILIARES puede ser muy útil para acompañarnos a tomar conciencia de todo esto, ofreciéndonos ese análisis transgeneracional y ayudándonos a cambiar la información heredada que nos impide que seamos nosotros mismos. Se trata de llevar comprensión a nuestras vidas y liberar el juicio y la culpa que están pudriendo nuestro árbol. Ese es el verdadero perdón, comprender la vida de nuestros padres, abuelos y bisabuelos, comprendiendo que heredaron sus propios mandatos inconscientes de sus ascendientes y que nos dieron lo mejor que pudieron, entendiendo que ahora nosotros somos libres de hacerlo de otra forma mucho más sana y coherente.
Seamos los héroes y las heroínas que necesita nuestro clan. Seamos esa luz que pondrá fin a la oscuridad. Cada vez que tomamos conciencia, facilitamos que otros también lo hagan, y poco a poco, el mundo reflejará nuestro cambio interior. Comencemos por sanar la relación con nosotros mismos y transformemos el modo de relacionarnos con los demás.

El poema de Frida Kahlo que toda mujer debe leer

Las mujeres de hoy en día somos mucho más independientes que las de antes, vemos la vida de manera más objetiva, buscamos soluciones y no nos rendimos ante nada. Esto ha hecho que nuestra visión del amor cambie, pues queremos un compañero que pueda complementarnos, que nos ame tal cual y que no nos retenga en nada. En la actualidad las mujeres hemos tomado una figura femenina que nos impulsa y nos motiva, una de ella es sin duda Frida Kahlo. Ella fue una escritora y pintora mexicana muy famosa y su vida no fue nada fácil. Frida generó varias enfermedades que la dejaron postrada en una cama por muchísimo tiempo, quedó estéril, sufrió en su vida amorosa y en momentos llegó a sentirse la peor persona del mundo, sin embargo, sus escritos y pinturas lograron sacarla adelante y ahora, son esos fragmentos de arte los que inspiran a miles de mujeres alrededor del mundo. Poema “Mereces un amor”  

“Mereces un amor que te quiera cuando estés despeinada, incluso aceptando los motivos que te hacen despertar deprisa, y con todos aquellos miedos que no te permiten dormir. Mereces un amor que te haga sentir segura, Que se coma el mundo solo cuando toma tu mano, Que sienta que tus abrazos encajan perfectamente con tu piel. Mereces un amor que anhele estar a tu lado, que visite el paraíso con solo mirar tus ojos, y que no se aburra jamás de leer tus expresiones. Mereces un amor que te escuche cantar, que apoye todas tus locuras, que respete que eres libre, que te acompañe en tus vuelo, que no le asuste caer. Mereces un amor que aleje las mentiras, Que atraiga la ilusión, el café, la poesía.” Sin duda, este es uno de los poemas más influyentes de Frida, hace reflexionar en un instante y nos inspira a buscar un amor que realmente valga la pena. No necesitamos a un amor que nos quite esperanzas, ilusiones o el amor propio, merecemos a alguien que nos de esos aspectos, afiance el cariño y fortalezca lazos. Eso es precisamente lo que nos dice Frida con este bellísimo poema. No se trata de tener un compañero y vivir infelices, se trata de que se quieran y se complementen el uno del otro, que luchen y aprendan juntos y que sin importar las diferencias que puedan tener, se amen y se respeten hasta el final. Si puedes ser tu misma con esa persona, sin esconderte y sin reprimir tus deseos o pensamientos, entonces has encontrado al sujeto perfecto, a tu otra mitad, aquel que te acepta hasta en tus peores momentos y te ama aún más en las mejores situaciones de tu vida.