lunes, 29 de mayo de 2017

La Ley del Espejo





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Cuando nos molestan mucho ciertos defectos o comporta-mientos de los demás, podemos deducir con toda seguridad que ESOS MISMOS son los nuestros, aunque estén retenidos o reprimidos subconscientemente. Cuanto más nos desagradan (los ajenos) es porque más nos duelen los propios.
Yo sé que cuesta creer y admitir lo que estoy diciendo. Pero invito a quienes se resistan a aceptarlo, que se observen con TOTAL y ABSOLUTA SINCERIDAD. No se requiere que lo reconozcan en público. Basta que cada uno lo vea en sí mismo.
Si observas bien, verás que a veces, ese defecto que tanto te molesta en alguien y te da “vergüenza ajena”, es porque en el fondo “sientes”, “recuerdas”, muy subconscientemente que en algunas ocasiones tú fuiste así o te comportaste así. Por eso sientes la vergüenza ajena. Si no, ¿por qué habrías de sentirla?
¿Por qué habrían de enojarte ciertos defectos o formas de conducta, si no fueran el reflejo de los tuyos? Verse con su peor cara en el espejo de los otros nos causa mucha MOLESTIA Y RABIA. Y así solemos expresarlo.

Al recriminar y rechazar esos defectos en los demás, parecería que esas actitudes fueran lo más ajeno e impensable en nosotros (una manera de defensa psicológica ante lo que no nos permitimos a nosotros mismos). Y ciertamente que es una manera de expresar que no queremos tener dichos defectos. Pero nuestro rechazo molesto y enojoso es señal de que AÚN ESTÁ PRESENTE, DE ALGUNA MANERA, EN NOSOTROS, si no en nuestra actividad del momento, sí al menos, como recuerdo del pasado o como una tendencia en el subconsciente.
Una vez más, insisto en que, aunque a muchas personas les parezca difícil aceptarlo, la experiencia de quienes una y otra vez hemos hecho un examen muy sinceramente honesto y serio, nos demuestra que es totalmente exacto.
Cuesta mucho ser sincero y honesto consigo mismo, al admitir que debilidades y fragilidades que nos disgustan y mortifican no sólo son defectos de los demás sino también nuestros. Cuando vemos que también nosotros tenemos los defectos que nos molestan en los otros, necesariamente nos hacemos mucho más comprensivos e indulgentes. Uno de los defectos humanos más generalizados es justamente la desaprobación, la crítica y la condena. Falta tolerancia, benignidad e indulgencia.
En la historia de la Humanidad se han cometido las mayores atrocidades, por falta de comprensión y tolerancia. En las relaciones humanas, tanto entre amigos como en la misma familia, es muy frecuente la rigidez e intransigencia.
Cuando te sientas muy molesto por los defectos de los otros, MÍRATE ADENTRO. Obsérvate. Puede ser una buena ayuda para corregirte y mejorarte. Y sobre todo será un buen camino para comprender a los demás y aceptarlos.
Darío Lostado.

Algunas claves sobre la sincronicidad


Para ver el mundo en un grano de arena, Y el Cielo en una flor silvestre, Abarca el infinito en la palma de tu mano 

Y la eternidad en una hora -William Blake


Todos hemos experimentado coincidencias de hechos  a los cuales no les solemos dar más importancia  que la  de una  llamativa curiosidad. Estamos pensando en alguien  y justo en ese momento recibimos una llamada suya; nos acordamos de una persona  que hace mucho tiempo no tenemos en mente y nos  la encontramos luego  en la calle;  suena una canción en la radio que  está muy relacionada  con algo que sucede en ese justo momento.  Algunas personas  narran experiencias que nos pueden parecer aún más asombrosas,   como  soñar con hechos que luego suceden o   percibir en la distancia un accidente o la muerte de alguien cercano.    


Desde una perspectiva eminentemente racional estos hechos  son una cuestión de azar, casualidades a los que no hay que prestar atención alguna;  por su parte  los hechos extraordinarios son considerados invenciones de personas  que quieren llamar  la atención o interpretaciones erróneas de hechos objetivos. 

El psiquiatra suizo Carl Jung    vio sin embargo,  en   las casualidades de hechos altamente improbables,  y  que en ocasiones  causaban asombro y  conmoción,   la expresión de un   fenómeno que ameritaba ser estudiado con rigurosidad.  En este sentido acuño el término sincronicidad, al que definió   como la presentación simultanea de dos hechos que no se encuentran vinculados por una relación de  causa y efecto, sino por su significado.

El desarrollo del concepto de sincronicidad  surge a partir de la colaboración de Carl Jung  con el premio nobel de física, y uno de los padres de la mecánica cuántica,  Wolfgang Pauli.  Es por lo tanto un  concepto en el que confluyen planteamientos de la física y la psicología. La colaboración de estos autores  se vio plasmada en 1952, con la publicación del libro conjunto  “Sincronicidad como principio de conexiones acausales”  En dicho libro se plantea la sincronicidad como un elemento clave para la comprensión de la relación  entre la psique y la materia.  

Jung describe tres categorías de sincronicidad: en la primera se presenta la coincidencia entre un contenido mental (pensamiento, sentimiento, un sueño) y un acontecimiento externo (se recibe una llamada de alguien en la que se estaba  pensando). La segunda es la coincidencia entre una visión interna y un suceso que sucede lejos de allí (soñar con  un accidente o la muerte de una persona que sucede en la realidad) Y la tercera es tener una imagen de algo que posteriormente acontece en el futuro. Se resalta que las imágenes no necesariamente se presentan de manera  literal sino que pueden manifestarse de manera simbólica.

El pensamiento racional como se mencionó anteriormente, no acoge este tipo de fenómenos, así que para desarrollar el concepto de sincronicidad, Jung recurre a lo que se suele denominar como pensamiento oriental. Este tipo de pensamiento  se encuentra relacionado a lo que usualmente nos referimos cuando hablamos de intuición.

Pensamiento occidental vs pensamiento oriental

El pensamiento racional,  mecanicista y materialista en el que se sustenta la visión de mundo occidental desde la ilustración, y que es la base de nuestras creencias, presupone la linealidad del tiempo y la causalidad de los fenómenos.   

La ciencia desde este paradigma se  cuestiona  la causa de  los fenómenos con la intención de controlar y predecir acontecimientos. En su metodología,  es esencial   construir   modelos y abstracciones basado en generalidades estadísticas.   Los casos aislados, los que se salen de la norma, como es el caso de las sincronicidades,  son inaprensibles a partir de una aproximación estadística, por lo tanto no son contemplados por la ciencia, ni por nuestro sistema de creencias construido bajo la misma lógica e influencia.   Sin embargo este no ha sido el modo de pensar predominante en la historia de la humanidad, ni lo es aún hoy en  diversos  contextos  culturales.  Jung considero que la sincronicidad era un fenómeno  coherente con  cosmovisiones orientales, como la china de  donde emergió el taoísmo o las cosmovisiones de la india milenaria, las cuales  poseen una concepción del tiempo y el espacio distinta a la nuestra.

El pensamiento oriental, en el que también es necesario incluir muchas de las cosmovisiones indígenas,  considera que todos los elementos del universo se encuentran vinculados formando una unidad. La realidad concreta, es decir, lo que observamos, se considera como una manifestación ilusoria de un principio subyacente.  Cada elemento del universo es considerado como un reflejo de algo superior que lo engloba.  El universo es visto como un gran  organismo en el que cada elemento que lo compone se encuentra intrínsecamente interrelacionado y a la vez es un espejo de este.  El individuo es pues considerado como  un microcosmos que  refleja la dinámica del macrocosmos, del universo entero. 

Desde la lógica de un universo visto como  una totalidad, compuesta por elementos interdependientes, funcionando bajo el influjo de un principio subyacente,  al suceder un acontecimiento, el cuestionamiento natural no seria sobre su origen o causa,  como lo solemos hace nosotros, sino  acerca de que otros acontecimientos pueden ocurrir de manera simultánea.

Se presupone que cada momento en el universo posee una cualidad particular, con la que resuenan todos los elementos de manera sincrónica.  Este tipo de lógica sería el sustento de la astrología o de los oráculos. En el momento del nacimiento de un individuo, los astros se encuentran en determinada posición  y simbólicamente hay un registro de ello en cada persona,  que  se  ve condicionada por ello.

De la misma manera al consultar un oráculo, las cartas tarot, las señales del caparazón de la tortuga etc.,  no se presentan de manera aleatoria, sino que se corresponden al momento y situación particular de la que emerge el cuestionamiento; y  por esta relación  es que se le puede otorgar un significado simbólico.  

La sincronicidad sería ese fenómeno que permitiría entender ese nexo entre el cuestionamiento del consultante y la composición de los elementos del oráculo.  
Jung resalta como los números en el pensamiento oriental, además de su función cuantitativa, se les otorga una dimensión cualitativa y  simbólica.  Para ejemplificar lo anterior, narra un corto  cuento de la tradición china sobre la historia de un reino que tenía que decidirse por entrar o no entrar en guerra.  

Como no había consenso, el concejo de sabios realizo una votación; el resultado fue 3 votos a favor y 5 en contra. El rey decidió entrar en guerra por que 3 era el número de la unanimidad. Los números, al igual que la sincronicidad son considerados como intermediarios entre el mundo cotidiano y el espiritual

La concepción de que existe un principio unificador en el universo,  una extraña fuerza que es origen y motor de todo,  y   que brinda armonía y estructura  en el  caos,  ha estado presenta en diversas filosofías y cosmovisiones.  A este principio unificador se le ha llamado Tao, Logos, Sentido y con características similares es el fundamento de las principales religiones orientales como el Taoísmo, el Budismo, Hinduismo, el Zen.   A pesar de que se denomina con diferentes nombres, todas sostienen que la realidad, es decir, los elementos concretos y observables, así como nuestras abstracciones duales, son la manifestación externa del Uno.  La historia del universo y de la humanidad sería un despliegue de los diferentes aspectos de este principio unificador.

Se considera también que los diferentes ciclos y ritmos presentes en la naturaleza son expresión de este principio subyacente. Para el pensamiento oriental el tiempo no transcurre de manera lineal sino circular, la imagen del espiral, como la de la concha del  caracol, se ha considerado desde el pensamiento oriental como una expresión de los ciclos eternos de nacimiento, muerte y regeneración. Estos ciclos están presenten en la naturaleza, en la historia de los pueblos y en los individuos.  

Muchos de  los modelos y concepciones del misticismo oriental que han acompañado a la humanidad por miles de años,  comenzaron a tener resonancias y paralelismos con las descripciones  sobre la composición y  dinámica de la materia, brindadas por   los físicos precursores de la mecánica cuántica hacia 1920.  Jung se percató de aquellos paralelismos y lo vio como una oportunidad para darle solides argumental a sus observaciones  e intuiciones sobre la sincronicidad.  Por ello   decidió ahondar en aquellos estudios,  intercambiando correspondencia, ideas y hallazgos con varios de los físicos precursores de la mecánica cuántica, entre ellos Albert Einstein y Wolfang Pauli.

Física cuántica, pensamiento oriental y sincronicidad.

La mecánica cuántica es aquella rama de la física que se encarga de describir el comportamiento de las partículas subatómicas, es decir, de las partes más pequeñas de las que está compuesto el universo.

Un desconcierto similar  al que podemos vivir cuando experimentamos una poderosa sincronicidad, es decir, que tambalea nuestro punto de vista racional y estructurado; fue lo que vivieron los físicos a principios del siglo pasado ,  cuando empezaron  a descubrir la muy extraña,  se podría decir que casi  mágica manera,   como se comportaba la materia subatómica. 

El mismísimo Einstein, que con su teoría de la relatividad revoluciono la ciencia y fue precursor de la física cuántica, se dedicó los últimos 20 años de su vida a procurar evidenciar  las falencias e inconsistencias de la teoría cuántica, ya que le parecía increíble que el mundo funcionara de manera tan singular. Las demostraciones experimentales desmintieron a Einstein en este caso, en realidad el  mundo a nivel subatómico se comporta  en gran parte de un modo  impredecible y   paradójico,  cuestionando de manera  contundente nuestro  sentido común.

El principio de medición de la física cuántica,  afirma  que  al observar las partículas subatómicas en un experimento, estas alteran su comportamiento, dando lugar a la participación del sujeto, esto es, del psiquismo, en la materia. 

El entrelazamiento cuantico por su parte, pone en evidencia que   dos partículas que han estado unidas  mantienen un vínculo de información  a pesar de que posteriormente estén separadas por miles de kilómetros. Experimentalmente se ha verificado  que  si se afecta  a alguna de las partículas la otra se ve alterada de manera sincrónica. Si como al parecer todos los elementos que componen en el universo, incluyéndonos, son consecuencia de una gran explosión de una masa densísima,  se puede inferir que a nivel subatómico continuamos manteniendo un vínculo con el universo entero.   

Es suficientemente conocido que las partículas subatómicas se pueden comportar en ocasiones como ondas y en otras como partículas.  Quizás lo más sorprendente para nuestra mentalidad cartesiana son los  resultados experimentales en los que se evidencia que  un átomo  puede estar y no estar   en un lugar, o estar en dos lugares a la vez.  También que  pueden  girar en una  dirección y a la vez  en la contraria. 

Todo esto nos evoca,  la imprevisibilidad, paradoja y   misterio de la que nos hablan los místicos al referirse el principio unificador y sus manifestaciones.  

El físico David Bohm postula que en el universo funciona un orden implicado, subyacente al orden desplegado,  evocándonos las diferencias que hace el budismo entre el mundo ilusorio  de maya y el principio unificador.  Los físicos describen también  que una grandísima parte de la constitución de la materia que observamos es vacío, siendo este uno de los aspectos a los que alude el  Tao.

La relación entre física cuántica y mismísimo oriental es un tema complejo y controversial. Quizás uno de los autores que más ha profundizado en dicha relación es el físico y filósofo Fritjof Capra en  su libro el  Tao de la Física escrito en 1972

Los principios de la física cuántica  pueden parecer especulaciones metafísicas, pero lo cierto es que están basados en pruebas experimentales y además dichos hallazgos han permitido el desarrollo de tecnologías sin las cuales nuestro mundo actual seria inimaginable. La tecnología  láser, los transistores, los ordenadores, los celulares entre otros, han sido posible gracias a las  aplicaciones de los conocimientos cuánticos.

Sincronicidad, fractales y Unus Mundus

La naturaleza espontáneamente forma ciertas configuraciones geométricas que se encuentran presentes en la forma de las hojas, los espirales de los caracoles, en las cuevas, en la forma de los huesos, los huracanes. Esta especie de patrones de configuración, conocidos también como fractales, son considerados  en ocasiones como manifestación en la materia, de este principio subyacente.  Los fractales o las formas geométricas arquetípicas están presentes también en algunas   obras de arte y en la arquitectura.

Las configuraciones arquetípicas además de ser consideradas una manifestación de la sincronicidad, es decir de un vínculo entre el mundo físico y psíquico,  pueden ser un elemento que incida en el placer estético que generan tanto la naturaleza y el arte.  No pocas personas han experimentado que la contemplación de la naturaleza, de una pintura,  o una escultura, el escuchar cierta melodía, les ha proporcionado algo más que un placer estético, y les ha brindado una súbita comprensión no racional de la interconexión de sí mismos con el resto de elementos del universo. Este tipo de experiencias pueden considerarse también como  una expresión de la sincronicidad, cuando nuestro mundo físico cotidiano se vincula por instantes con una realidad trascendente y misteriosa.

Jung recurre al término Unus Mundus de Heráclito, para hacer referencia a  este principio unificador que también se encuentra de alguna manera presente en su concepto de inconsciente colectivo. El inconsciente colectivo  se puede entender como aquella  “alma del mundo” de la que emergen lo patrones simbólicos presentes en la mitologías de todos los pueblos, y  que como los fractales, tienden a configurar, no formas sino modos de actuación típicas. Los llamados arquetipos del inconsciente colectivo. La sincronicidad para Jung pueden ser una manifestación de un arquetipo constelado, un modo en que el alma colectiva incide en nuestra vida, promoviendo alguna vivencia, alguna perspectiva.

Para Jung los fenómenos sincronísticos estaban relacionados con momentos de gran afectividad. Es  por esto que  suelen presentarse en momentos de transición como muertes, enamoramiento, viajes, situaciones en la que estamos en contradicción en nosotros mismos o en una disyuntiva ante una decisión fundamental. También pueden ser catalizados por la afectividad exaltada  en una psicoterapia, y en estados alterados de conciencia, generados por elementos naturales o químicos.

Algunas personas suelen ser más proclives a experimentar sincronicidades o a ser conscientes de ellas, pero en ocasiones se presentan en personas escépticas y predominantemente racionales, abriéndoles su perspectiva y sensibilidad a una  dimensión simbólica de la vida.

La sincronicidades también hace parte de la vida colectiva, como cuando los científicos sin mantener ningún intercambio de información realizan descubrimientos simultáneamente, siendo el caso más reconocido,  la postulación casi en paralelo de la teoría de la evolución por parte  Darwin y Wallace.

La sincronicidad y el “poder de la mente”: el hacedor de lluvia. 

El pensamiento positivo y las visualizaciones  pueden llegar a ser eficaces para la consecución de objetivos concretos en algunas personas (aunque al parecer también pueden ser contraproducentes en algunos casos generando mayores frustraciones),  sin embargo,  ni la física cuántica, ni la sincronicidad son en si mismos argumentos científicos a favor de lo que se suele describir como  “el poder de la mente para crear realidades”, “creer es crear” etc.

La física cuántica ha evidenciado la participación del sujeto en la realidad física observada  a nivel micro físico,  y una interacción del ámbito físico y psíquico, pero de esto no se desprende  que esta incidencia pueda llegar a ser manipulada por parte de los sujetos para obtener manifestaciones en la realidad.   En el  ámbito de lo micro físico funciona la lógica cuántica, en nuestro mundo observable sigue funcionando la física newtoniana y   las grandes dimensiones se conducen bajo la lógica  de la relatividad de Einstein. Estas lógicas  se encuentran relacionadas pero no son extrapolables.  La física se encuentra aún en la búsqueda de una  teoría unificada que integre y  dé  cuenta de  los diferentes ámbitos.

Por su parte la sincronicidad, así como el Tao, hacen referencia a fenómenos complejos, paradójicos, imposibles de reducir en  frases de crecimiento personal.   Dichos conceptos se alejan en todo caso de las lógicas de control,  dominio, emprendimiento y progreso con el que se suele relacionar las visualizaciones para la consecución de objetivos.  La lógica de la sincronicidad es más cercana al dejar suceder,  al resonar y fluir con este principio subyacente, y suele expresarse de una mejor manera a través de las imágenes poéticas y literarias.  La siguiente historia de la tradición china era la preferida de Jung para transmitir la esencia de la sincronicidad y el Tao.   

El hacedor de  lluvia

En cierto pueblo chino no había llovido durante varias semanas por lo que  se buscó a un hacedor de lluvia. Al llegar el anciano, se fue directamente a la casa que habían preparado para él y se quedó allí sin realizar ninguna ceremonia hasta que al tercer día llegaron las lluvias.  Al preguntársele que como lo había hecho, explico que al llegar al pueblo, se había dado cuenta de la ausencia de un estado de armonía,  de tal manera que   los ciclos de la naturaleza no estaban funcionando de manera conveniente. 

Como este estado de desarmonía lo  había afectado también a él, se recluyo para reestablecer su equilibrio, y cuando este equilibrio se reestableció de acuerdo al patrón natural, la lluvia cayó.

Daniel Ulloa Quevedo. Psicólogo- Máster en Psicología Clínica, Máster en Psicoterapia Junguiana

sábado, 27 de mayo de 2017

5 pasos para superar los miedos


¿Te has sentido paralizado por el miedo en algún momento?Aunque sabemos que esta emoción es parte de la vida, hay ocasiones en que le damos tanto poder que puede volverse nuestro peor enemigo. Hoy quiero hablarte de los tipos de miedo más comunes y cómo superar cada uno de ellos. Decía Michel E. De Montaigne, pensador francés: “El que teme padecer, padece ya lo que teme’’.

El miedo es una emoción natural, es la alteración del ánimo que causa angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad.Podríamos decir que en cierto grado suma porque funciona como mecanismo de defensa en determinadas situaciones, pues puede paralizarnos o hacernos reaccionar ante el peligro. 

Todos en alguna ocasión hemos sentido miedo a alguien o a algo.  Y hay quienes lo hacen un hábito, al grado de que lo sienten en todo momento. Es porque tememos a lo que no conocemos, y es precisamente esta emoción la que más impide crecer a un ser humano.

Gran parte de los miedos tienen que ver con algo que no podemos controlar directamente, con algo impredecible; sin embargo tener algunos conoci-mientos y preparación ayuda a disminuirlos.

La mayoría son imaginarios. Se basan en algo que no ha ocurrido y  son los que nos paralizan. Luego de analizar a fondo el miedo, me percaté de los más comunes. Aquí los explico con detalle:
1.- Miedo a la muerte o a una enfermedad

Nos inquieta el sufri-miento propio y también el de nuestros seres amados. Lo peor del caso es que a pesar del miedo no hacemos lo más importante: cuidar nuestro cuerpo de forma adecuada. El miedo se reduce notablemente cuando llevamos un estilo de vida más relajado y saludable. El miedo a la muerte se enfoca más en el cómo que en el qué. Puede darnos miedo no saber la hora y la forma en que moriremos, pero la muerte es lo que le da sentido a la vida. 

2.- Miedo a perder a un ser amado

Es algo que todos enfrentaremos en el transcurso de nuestra vida. Lo mejor que podemos hacer es agradecer a Dios por nuestros seres amados y disfrutar los momentos que pasamos juntos; debemos demostrarles nuestro cariño y atención. Como dijo Ana María Rabatté: “En vida, hermano, en vida”. Cuando llegue el momento de enfrentar la "pérdida" de alguien será un consuelo saber que siempre le demostramos cariño y atención.

3.- Miedo al fracaso

Requerimos entender que estos momentos son experiencias de aprendizaje. Personalmente mi mejor estrategia en este caso es pensar qué sería capaz de hacer si tuviera la certeza de que no fallaré. Sería capaz de hacer todo. Esto me permite percatarme de que las fallas inician en la mente y que sólo debo desechar esa idea. 

4.- Miedo al qué dirán

La verdad es que la gente siempre va a hablar de ti, hagas lo correcto o no. Es fundamental dejar de pensar que otros dirigen nuestra vida, lo mejor es hacer lo que creamos correcto, lo que nos diga nuestro corazón. ¿Sientes que necesitas aprobación de otros? Entonces cuida bien a quién recurres, acércate a personas que realmente están interesadas en tu bien, no a quien te envidia y te critica. 

5.- Miedo a quedarnos sin dinero o a que no nos alcance

Sé que entre más se tiene más se quiere, sin embargo el temor disminuye cuando se tiene un plan de vida y una profesión, cuando se administran mejor los recursos, detectando a tiempo el consumismo y sus tremendos estragos, buscando apoyo en caso que se requiera. El temor desaparece cuando se ama al trabajo y se hace bien. 

6.- Miedo a lo sobrenatural

El miedo es irracional, pero aun así algunos no pueden evitar reaccionar con alarma excesiva si, estando a solas en casa, escuchan ruidos extraños, ven puertas que se mueven por el viento, tienen miedo a la oscuridad, etcétera. 

Y entonces… ¿cómo podemos superar el miedo? 

1.- Reconócelo

Identifica cuáles son tus miedos básicos.

2.- Busca el origen

Determina quién los originó, si se deben a algún hecho traumático que hayas experimentado.

3.- Enfréntalo

La única manera de liberarse del miedo a realizar algo es HACERLO. Pregúntate qué es lo peor que puede pasar. Recordé las palabras que un día me dijo mi padre en su enfermedad: “Si pienso en todo lo pueda restarme, empiezo a morirme desde este preciso momento. Si pienso en todo lo que suma, empiezo a sentir paz en mi corazón y eso apoya a mi recuperación”. Recuerda que “no hay peor lucha que la que no se hace”. 
4.- Haz ejercicios de respiración y relajación

Éstos te permitirán pensar claramente y verás que algunas amenazas no son graves.

5.- Busca apoyo profesional

Si estos puntos no son suficientes, el miedo es excesivo, te ha paralizado o aislado de situaciones importantes, lo mejor es buscar apoyo psicológica. Como mencioné al principio, el miedo es una emoción natural en la vida pero está en nosotros controlarla, confía en ti. ¡Ánimo, y hasta la próxima!


AUTOR DR. CÉSAR LOZANO

Terapia Racional Emotiva (TRE) por Albert Ellis

Albert Ellis, es el creador de la Terapia Racional Emotiva (TRE). Su método terapéutico intenta descubrir las irracionalidades de nuestros pensamientos y con ello sanar las emociones dolorosas, dramatizadas y exageradas que son consecuencia de los esquemas mentales distorsionados. Ellis parte de la hipótesis de que no son los acontecimientos (A) los que nos generan los estados emocionales (C), sino la manera de interpretarlos (B). No es A quien genera C, sino B. Por tanto, si somos capaces de cambiar nuestros esquemas mentales (D) seremos capaces de generar nuevos estados emocionales (E) menos dolorosos y más acordes con la realidad, por tanto, más racionales y realistas.
Creencia Irracional
Porqué es irracional
Alternativas racionales
Idea irracional nº 1:

"Es una necesidad extrema para el ser humano adulto el ser amado y aprobado por prácticamente cada persona significativa de la sociedad"
El exigir ser aprobado por todos es una meta inalcanzable. Si se necesita de forma extrema la aprobación siempre se generará una preocupación por el cuánto le aceptarán a uno. Es imposible que uno sea siempre simpático o agradable cara a los demás.
Aunque uno pudiera alcanzar la aprobación de los demás, eso exigirá una enorme cantidad de esfuerzo y energía. El intentar se aprobado por los demás generaría un servilismo donde se tendría que abandonar las propias necesidades.
La incertidumbre de no conseguir la aprobación de los demás generaría un comportamiento inseguro y molesto perdiéndose con ello el interés de los demás.
Es preferible que no intentes erradicar todos tus deseos de aprobación, sino las necesidades excesivas de aprobación o de amor.
Es adecuado que busques más la aprobación por tus hechos, actividades y comportamientos que por tí mismo.
El no ser considerado por los demás es algo frustrante pero no horroroso o catastrófico. Es bueno que te preguntes: ¿Qué quiero hacer en el curso de mi relativamente corta vida?, más que ¿Qué creo que les gustaría a los demás que hiciera?
Para conseguir el amor de los demás, una de las mejores formas es darlo.
Idea irracional nº 2:

"Para considerarse uno mismo valioso se debe ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles".
Ningún ser humano puede ser totalmente competente en todos los aspectos o en la mayor parte de ellos.
Intentar tener éxito está bien, pero el exigirse que se debe tener éxito es la mejor manera de hacerse sentir incompetente e incapaz. Forzarse más de la cuenta acarrea estrés y enfermedades psicosomáticas.
El individuo que lucha por el éxito total está en continua comparación con otros ante los que se siente invariablemente inferior. El ambicionar el éxito conlleva el querer ser superior a los demás, con lo que invariablemente se entra en conflicto con los otros.
El buscar el éxito distrae al individuo de su auténtico objetivo de ser más feliz en la vida.
La preocupación por el éxito acarrea el miedo al fracaso y a cometer errores, con lo que es fácil generar un disgusto por el trabajo y una tendencia al fracaso real en éste.
Concéntrate en disfrutar más del proceso de actuar más que del resultado.
Cuando intentes actuar bien es más para tu propia satisfacción, que para agradar o ser mejor que los demás.
Debes cuestionarte con frecuencia si estás luchando para alcanzar un objetivo propio, o para agradar a otros.
En la lucha por alcanzar tus objetivos debes aceptar tus propios errores y confusiones en vez de horrorizarse por ellos.
Debes aceptar la necesidad de practicar y practicar las cosas antes de conseguir el éxito.
Te debes forzar a hacer de vez en cuando aquello en lo que temes fracasar, aceptando el hecho que los seres humanos no somos perfectos.
Idea irracional nº 3:

"Cierta clase de gente es vil, malvada e infame y que deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad".
Las personas somos seres limitados que la mayoría de las veces actuamos de manera automática e inconsciente sin una "maldad consciente".
El individuo que actúa mal en la mayoría de los casos, es una persona ignorante o perturbada que no es consciente de las consecuencias de sus comportamientos para los demás y para si misma.
El castigar o culpabilizar severamente al que comete errores normalmente le conduce a seguir cometiéndolos, por el contrario una actitud más tolerante y racional a la hora de considerar sus errores le favorece más el cambio positivo.
El culpabilizarse uno genera depresión, angustia o ansiedad, y el culpabilizar a los demás rabia y hostilidad, todo esto no conduce a otra cosa más que al conflicto personal o social.
No debes criticar o culpar a los otros por sus fallos, sino comprender que éstos son cometidos por simpleza, ignorancia o perturbación emocional.
Cuando alguien te culpabilice de algo, deberás preguntarte si realmente lo hiciste mal, y si es así, intentar mejorar tu conducta, pero si no lo has hecho, comprender que la crítica de los demás es un problema de ellos, por algún tipo de defensa o perturbación.
Es positivo comprender el porqué la gente actúa como lo hace desde su punto de vista, y si hay una manera calmada de hacerle entender sus errores, practicarla. Si no es posible tendrás que decirte "esto es malo, pero no necesariamente catastrófico".
Deberás intentar comprender que tus propios errores como los de los demás son el resultado de la ignorancia o de la perturbación emocional.
Idea irracional nº 4:

"Es tremendo y catastrófico el hecho  de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen".
No hay razón para pensar que las cosas deberían ser diferentes a lo que realmente son, otra cosa es que nos agrade o no.
El estar abatidos por las circunstancias no nos ayudará a mejorarlas, y sí es posible que de esta forma las empeoremos.
Cuando las cosas no nos salen, está bien luchar por cambiarlas, pero cuando esto es imposible, lo más sano es aceptar las cosas como son.
Aunque nos veamos frustrados o privados de algo que deseamos, el sentirnos muy desdichados es sólo consecuencia de considerar erróneamente nuestro deseo como una necesidad fundamental.
Debes discernir si las circunstancias son realmente negativas, o si estás exagerando sus características frustrantes.
El sentido catastrófico se lo das a veces con estas expresiones: 'Es terrible', 'Dios mío', 'No puede soportarlo'. Haz de aprender a cambiar estas expresiones por otras más racionales y realistas: 'Son negativas pero no catastróficas', 'Estoy convencido de que puedo soportarlo'.
Haz de intentar tomar las situaciones difíciles como un desafío del que tienes que aprender.
Idea irracional nº 5:

"La desgracia humana se origina por causas externas y la gente tiene poca capacidad o ninguna de controlar sus penas y perturbaciones"
Los ataques verbales de los demás nos afectarán sólo en la medida en que con nuestras valoraciones e interpretaciones le hagamos caso.
La expresión "me duele que mis amigos no me hagan caso" esta mal dicha, ya que lo que me duele es que yo me lo diga dándole una valor de terrible o insoportable.
Aunque la mayoría de la gente pueda creer que las emociones negativas no se pueden cambiar y simplemente hay que sufrirlas, la experiencia demuestra que es factible el poderlas cambiar.
Cuando experimentes una emoción dolorosa, debes reconocer que eres el creador de dicha emoción, y que como la originas, también puedes erradicarla.
Cuando observes de forma objetiva tus emociones dolorosas descubre los pensamientos y frases ilógicas que están asociados con esa emoción.
Y cuando eres capaz de cambiar tus propias verbalizaciones de forma radical, podrás transformar las emociones autodestructivas.
Idea irracional nº 6:

"Si algo es o puede ser peligroso o temible, se deberá sentir terriblemente inquieto por ello y deberá pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra"
Si se está muy preocupado por un asunto de riesgo, el nerviosismo impide ver realmente la gravedad del asunto.
La ansiedad intensa ante la posibilidad de que un peligro ocurra, impide afrontarlo con eficacia cuando realmente ocurre.
El preocuparse mucho de que algo suceda no solo no evita que ocurra, sino que a menudo contribuye a su aparición. El inquietarse por una situación peligrosa conlleva el exagerar las posibilidades que ocurra, aunque sea esto muy improbable.
Cuando han de venir acontecimientos inevitables como la enfermedad o la muerte de nada sirve el preocuparse anticipadamente por ellos.
La mayoría de los hechos temidos y peligrosos (como las enfermedades) son mucho menos catastróficos cuando ocurren de verdad, pero la ansiedad o el miedo de que sobrevengan si constituye algo incluso más doloroso que la propia situación temida.
Debes comprender que la mayoría de las preocupaciones no las causan los peligros externos, sino la manera que tienes de hablarte a tí mismo.
Te tienes que dar cuenta que los miedos no nos ayudan a evitar los peligros, más bien todo lo contrario.
Debes comprender que la mayoría de los miedos tienen en su origen el miedo a lo que los demás piensen de mí. Por tanto date cuenta de lo irracional de este argumento.
Deberás, de vez en cuando, hacer las cosas que más miedo te dan (como hablar en público, defender tus derechos o mostrar tus puntos de vista con superiores) para demostrarte que no son tan terribles esos miedos.
No deberás afectarse de que miedos que parecían ya superados vuelvan a aparecer de nuevo, deberás trabajar para erradicarlos afrontándolos hasta que ya no te afecten.
Idea irracional nº 7:

"Es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida"
Aunque a veces resulta cómodo abandonar determinadas actividades por considerarlas desagradables, esto trae grandes consecuencias negativas, por ejemplo el dejar de estudiar, de trabajar o de realizar cualquier actividad que requiere esfuerzo físico o psíquico.
El proceso de tomar la decisión de no hacer algo que se considera difícil pero provechoso, habitualmente es largo y tortuoso y suele conllevar más sufrimiento que el hacer la actividad desagradable.
La confianza en uno mismo sólo proviene de hacer actividades y no evitarlas. Si se evitan, la existencia se hará más fácil pero a la vez aumentará el grado de inseguridad y desconfianza personal.
Aunque mucha gente supone que una vida fácil, evasiva y sin responsabilidades es algo apetecible, la experiencia demuestra que la felicidad del ser humano es mayor cuando está comprometido en un objetivo difícil y a largo plazo.
Deberás esforzarse en realizar las cosas desagradables que sea necesario hacer y terminarlas lo más pronto posible.
No debes suponer que detrás de cada evasión de nuestros problemas existe una actitud indolente 'por naturaleza', sino suponer que ésta es el resultado de creencias irracionales que debes descubrir y cambiar.
No deberás imponerte una autodisciplina rígida ni exagerada pero sí planificar las actividades y objetivos de un modo razonable, estableciendo metas a corto, medio y largo plazo.
Un individuo racional acepta la vida con lo que ésta conlleva de dificultades, el descansar o evitar los problemas sólo sirve para agradarlos.
Idea irracional nº 8:

"Se debe depender de los demás y se necesita a alguien más fuerte en quien confiar"
Aunque en normal el tener un cierto grado de dependencia de los demás, no hemos de llegar al punto de que los demás elijan o piensen por nosotros. Cuanto más se depende de los demás, menos se elige por uno mismo y más se actúa por los demás con lo que se pierde la posibilidad de ser uno mismo. Cuanto más se dejan las decisiones en los demás, menos oportunidad tiene uno de aprender. Por lo que actuando así se genera más dependencia, inseguridad y pérdida de autoestima. Cuando se depende de los demás se queda uno a merced de ellos, y esto implica que la vida toma un cariz incontrolable ya que los demás pueden desaparecer o morir.Debes aceptar el hecho de que estás solo en el mundo, y que no es tan terrible apoyarte en ti mismo y tomar decisiones. Comprende que no es terrible el fracaso en la consecución de los objetivos, y que los fracasos no tienen que ver con la valía como ser humano. Es preferible arriesgarse y cometer errores por elección propia que vender el alma por una ayuda innecesaria de los demás. No debes, de forma rebelde o defensiva, rechazar cualquier ayuda de los demás, para probar lo 'fuerte' que eres. Es positivo que aceptes la ayuda de los demás cuando sea necesaria.
Idea irracional nº 9:

"La historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que le ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente"
Aunque una persona haya tenido que sufrir los excesos y condicionamientos de otros, por ejemplo ser excesivamente complaciente con los padres, eso no quiere decir, que por ejemplo 20 años después haya que seguir siéndolo.
Cuanto mas influenciado se está por el pasado , más se utilizan soluciones a los problemas que fueron utilizadas entonces pero que hoy pueden ser ineficaces y por tanto se pierde la oportunidad de encontrar otras actuales y más útiles.
El pasado se puede utilizar de excusa para evitar enfrentarse a los cambios en el presente y de esa manera no realizar el esfuerzo personal requerido.
Se exagera la importancia del pasado cuando en vez de decir "por mi pasado me resulta difícil cambiar", se dice "por mi pasado me resulta imposible cambiar".
Un individuo racional acepta el hecho de que el pasado es importante y sabe de la influencia de éste en el presente, pero sabe a la vez que su presente es el pasado del mañana y que esforzándose en transformarlo, puede conseguir que su mañana sea diferente, y presumiblemente más satisfactorio.
En lugar de realizar los mismos comportamientos del pasado de forma automática, deberás parar y desafiar esos comportamientos tanto verbal como activamente.
En vez de rebelarte con rencor contra todas y la mayoría de las influencias pasadas, debes valorar, cuestionar, desafiar y rebelarte sólo con aquellas ideas adquiridas que son claramente perjudiciales.
Idea irracional nº 10:

"Uno deberá sentirse muy preocupado por los problemas y las perturbaciones de los demás"
Los problemas de los demás con frecuencia nada o poco tienen que ver con nosotros y no hay ninguna razón por la que debamos estar preocupados por ellos.
Aunque los demás realicen comportamientos que nos perturban, nuestro enojo no proviene de su conducta sino de lo que nos decimos a nosotros mismos.
Por mucho que nos disgustemos por la conducta de los demás, esto probablemente no la cambiará, hemos de aceptar que no tenemos el poder de cambiar a los demás. Y si acaso lo conseguimos, hemos pagado un alto precio con nuestra perturbación, y hemos de buscar otras formas menos destructivas de intentar, sin alterarnos, que los demás corrijan sus errores.
El involucrarnos en los problemas de otros a menudo se usa como una excusa sutil para no afrontar nuestros propios problemas.
Debes preguntarte si realmente merece la pena preocuparte por los comportamientos de los demás, y debes interesarte sólo cuando te preocupen lo suficiente, cuando pienses que puedes ayudar a cambiar o que tu ayuda puede ser útil realmente.
Cuando aquellos que te preocupan estén actuando erróneamente, no debes preocuparte por sus comportamientos y hacerles ver de forma tranquila y objetiva sus errores.
Si no puedes eliminar la conducta autodestructiva de otros, debes al menos no estar enojado contigo mismo por no conseguirlo y renunciar a la ideas de mejorar esa situación.
Idea irracional nº 11:

"Invariablemente existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y que si esta solución perfecta no se encuentra sobreviene la catástrofe"
No existe ni seguridad ni perfección ni verdad absoluta en el mundo. La búsqueda de seguridad sólo genera ansiedad y expectativas falsas.
Los desastres que la gente imagina que le sobrevendrán si es que no consiguen una solución correcta a sus problemas, no tienen una existencia objetiva sino que son desastres creados en su mente, que en la medida en que se los crean le ocurrirá algo catastrófico (como un intenso estado de pánico o de desesperanza).
El perfeccionismo induce a resolver los problemas de forma mucho menos "perfecta" que si no se fuera perfeccionista.
Un individuo racional no comete la estupidez de decirse que se debe conocer la realidad totalmente, o tiene que controlarla, o deben existir soluciones perfectas a todos los problemas.
Cuando se enfrenta a un problema, un individuo racional pensará en varias soluciones posibles a elegir, y elegirá la más factible y no la 'perfecta', sabiendo que todo tiene sus ventajas e inconvenientes.
Deberás buscar entre las opciones extremas (blanco o negro) los puntos intermedios y moderados (grises).
Debes saber que errar es de humanos y que tus actos no tienen nada que ver con tu valor como ser humano.
Sabiendo que sólo aprendemos de realizar intentos y equivocaciones, deberás experimentar una y otra vez hasta dar solución a tus problemas.
Estas 11 creencias irracionales básicas fueron sintetizadas posteriormente por Ellis (1977a) en:
LAS 3 CREENCIAS IRRACIONALES BÁSICAS
Con respecto aIdea irracional
Uno mismo"Debo hacer las cosas bien y merecer la aprobación de los demás por mis actuaciones"
Los demás"Los demás deben actuar de forma agradable, considerada y justa"
La vida o el mundo"La vida debe ofrecerme unas condiciones buenas y fáciles para que pueda conseguir lo que quiero sin mucho esfuerzo y comodidad"

viernes, 26 de mayo de 2017

Diez consejos que recibe tu alma antes de venir a la tierra

Eres un alma eterna que está conectada directamente con el CREADOR que Todo lo Es. Tu alma escogió venir al mundo conscientemente, y antes de hacerlo, recibió las siguientes 10 lecciones para la vida:

1. Recibirás un cuerpo, así que aprende a aceptarlo y a cuidarlo

Tu cuerpo es el vehículo de tu alma. Puede gustarte o no, pero aunque no te guste, será tuyo todo el tiempo que estés en la Tierra y tenerlo te permitirá estar en el plano físico. Aprende a aceptarlo y a cuidarlo, sea cual sea tu opinión sobre él.

2. Re-aprenderás muchas lecciones

Cada día tendrás la oportunidad de re-aprender valiosas lecciones. Puedes aceptarlas, valorarlas y apreciarlas, o considerarlas innecesarias o irrelevantes… la decisión es tuya!

3. Nunca habrá errores, sólo y únicamente lecciones

El creci-miento es un proceso. En este proceso, debemos experimentar el “error” muchas veces. Los experimentos o experiencias fallidas son sólo parte del proceso, así que no te desanimes cuando los experimentes. Recuerda: unas veces resta otras suma. siempre re-aprendemos!

4. Una lección se repetirá hasta que se aprenda

Las lecciones se te presentarán en diversas formas, y se repetirán en tu vida una y otra vez hasta que la aprendas. Sólo cuando la hayas aprendido podrás avanzar hacia la siguiente.
5. El aprendizaje es una tarea sin fin
Todas las partes de la vida contienen lecciones. Si estás vivo, hay lecciones que debes aprender y enseñar. Aprender es una tarea sin fin.

6. No encontrarás bienestar hasta que entiendas que el aquí y ahora es el único lugar

Aunque desees estar en otro lado diferente en el que estás, no podrás encontrar el bienestar duradero hasta que entiendas que el Aquí y Ahora, el Eterno Presente, es el único lugar. Cuando no estás presente, estás en tu mente.

7. Los demás son espejos tuyos

Los demás reflejan lo que tú eres, piensas, haces, crees, dices. Reflejan tus gustos y disgustos y están ahí para enseñarte lo que quieres y no quieres ser. Lo que amas y odias en los demás refleja lo que amas u odias en ti mismo.

8. Lo que haces con tu vida es tu decisión.

Aquí y ahora tienes todas las herramientas y recursos que necesitas para aprender y lograr todo lo que quieres. Lo que hagas con ellas no es asunto de nadie. La elección es sólo tuya.

9. Las respuestas a las preguntas de la vida están en tu interior

Para encontrar las respuestas a todas las preguntas que tienes, sólo debes buscar en tu interior: conócete, mira hacia adentro, escucha y confía.

10. Cuando llegues al mundo, olvidarás todo esto

Cuando vengas al mundo, olvidarás todo esto. Sin embargo, será fácil de recordar si tan solo aprendes a re-conectarte contigo mismo y con tu sabiduría interior.