miércoles, 29 de agosto de 2018

Las reglas de la felicidad, según Schopenhauer



Arthur Schopenhauer fue un brillante filósofo alemán, profundamente ingenioso y con gran influencia durante la segunda mitad del siglo XIX y los comienzos del XX. Se caracterizó por plantear una posición claramente pesimista frente al mundo y a la vida, lo cual quedó plasmado en su principal obra, El mundo como voluntad y representación.
Su gran realismo y la hondura de su pensamiento le impedían ver “el mundo en rosa”. Aún así, Schopenhauer escribió un ensayo con 50 reglas para alcanzar la felicidad.
La “felicidad” es uno de esos conceptos imprecisos en los que jamás, a lo largo de la historia, nos hemos puesto de acuerdo. Compartimos la idea de que se trata de una cierta sensación de plenitud y dicha, pero cada persona llega a ese estado por razones diferentes. De hecho, muchos afirman que ni siquiera es un estado como tal, sino una percepción pasajera.


Schopenhauer desarrolló un concepto de la felicidad que tenía por fundamento la prudencia y la ética. Dentro de su pensamiento, la felicidad tiene mucho más que ver con la paz interior, que con la exultación o la dicha. De sus cincuenta reglas para la felicidad, hemos seleccionado 10 que pueden resultarte enriquecedoras. 
Arthur Schopenhauer

1. Evitar la envidia, norma básica en el pensamiento de Schopenhauer


“Regla número 2. Evitar la envidia. Sabemos cuán cruel e implacable es la envidia y, sin embargo, nos esforzamos sin cesar en suscitarla en los demás. ¿Por qué?”
La envidia es una fuerza muy negativa que puede apoderarse de nuestro corazón y bloquear la alegría de vivir. Quien está más enfocado hacia lo que hacen o sienten los demás, descuida la tarea de construir su propia felicidad.

2. Desprenderse de los resultados


“Regla número 7. Reflexionar a fondo sobre una cosa antes de emprenderla y una vez llevada a cabo no angustiarse con los resultados, sino desprenderse plenamente del asunto”
Simplemente, se trata de poner todo nuestro empeño en lo que hacemos, ya que es lo único que depende solamente de cada uno de nosotros. Debe quedarnos la satisfacción de haberlo hecho bien. Lo demás no tiene importancia.

3. Permitirnos la alegría


“Regla número 13. Cuando estemos alegres, no debemos pedirnos permiso para ello con la pregunta de si tenemos motivo para estarlo”
Muchas personas llegan a experimentar cierta extrañeza y hasta culpabilidad cuando se sienten alegres. Esto se debe a que otros sufren o a que se considera que el sufrimiento es más loable que la alegría. Es importante desprendernos de estas ideas y ser capaces de experimentar la alegría, sin ningún cuestionamiento.
Mujer feliz con alas

4. Controlar las fantasías


“Regla número 18: En todas las cosas que afectan a nuestro bienestar y malestar, nuestras esperanzas y temores, hay que poner riendas a la fantasía”
Decía Goya que “la imaginación engendra monstruos”. Tanto con nuestros temores, como con nuestras ambiciones, tendemos a dejar volar la fantasía. Por eso terminamos viendo peligros mayores a los que realmente existen o éxitos gigantescos que, en todo caso, no llegan con simplemente soñarlos.

5. Evitar la infelicidad


“Regla número 22. Vivir feliz solo puede significar vivir lo menos infeliz posible”
Aunque parezca obvio, no todas las personas evitan la infelicidad. De hecho, hay quienes la buscan y, por supuesto, la encuentran. Para Schopenhauer, lo saludable es evitar o erradicar todas aquellas situaciones que puedan traernos desdicha, porque en esencia no valen la pena y solo son la fuente de nuevas dificultades.

6. Valorar lo que se tiene


“Regla número 25. Debemos ver lo que poseemos como lo estaríamos mirando si alguien nos lo quitara; sea propiedad, salud, amigos, amantes, esposa e hijos, la mayoría de las veces solo sentimos su valor después de haberlos perdido”

Cada día deberíamos despertarnos y pensar en todo aquello por lo que tenemos que dar gracias. Comenzando por un día más de vida, por un techo, una cama y una conciencia para valorar lo que tenemos y que muchos otros no poseen.
Chica rodeada de fantasía

7. Emprender y aprender


“Regla número 30. La actividad de emprender o aprender algo es necesaria para la felicidad del ser humano”
Tener planes y proyectos le aporta una dosis importante de entusiasmo a la vida. No importa que ese proyecto sea simplemente cultivar una planta o hacer una comida deliciosa. Esos pequeños emprendimientos son un tesoro.
De igual manera, el aprendizaje siempre nos permite sentir que estamos creciendo y evolucionando; por lo tanto, contribuye a la felicidad de vivir.

8. Cuidar la salud


“Regla número 32. Al menos nueve décimas partes de nuestra felicidad se basan exclusivamente en la salud”

Con la enfermedad cambia por completo la perspectiva frente a la vida. Esto lo saben quienes han debido padecer los rigores del dolor, de la incomodidad o la limitación. La salud es un auténtico tesoro que debemos cuidar para poder disfrutar de todo lo demás.
Mujer con el corazón renaciendo

9. Ser compasivos con nosotros mismos


“Regla número 34. Cuando analizamos nuestra vida y nuestros fallos en ella podemos excedernos fácilmente en los reproches contra nosotros mismos
La primera forma de bondad debe estar dirigida hacia nosotros mismos, defiende Schopenhauer. Es importante evaluarnos, reconocer los errores y aprender de ellos. Lo que no debemos hacer es fustigarnos, criticarnos de más o señalarnos duramente. Al final, no sirve de nada.

10. Prepararte para el paso del tiempo


“Regla número 35. Lo que más frecuentemente y casi forzosamente descuidamos y dejamos de tener en cuenta en nuestros planes de vida son las transformaciones que el tiempo opera en nosotros mismos”
Cuando somos jóvenes, nos parece como si la vejez fuera algo que les ocurre a otros, nunca a nosotros. Esta fantasía nos lleva a vivir sin prepararnos para ese futuro en donde el peso de los años introduce nuevas limitaciones y nuevas vulnerabilidades. Quien se prepara para la vejez, garantiza un mejor estar en esa frágil etapa de la vida.

lunes, 27 de agosto de 2018

Como es adentro es afuerta



Quien insulta, se insulta. Quien desprecia, se desprecia. Quien odia, se odia. Quien maldice, se maldice. Quien critica, se critica. Quien miente, se miente. Quien acusa, se acusa. Quien maltrata, se maltrata. Pues todo aquello que de nosotros sale a nosotros regresa, a nosotros pertenece y a nosotros afecta.
Todo lo que haces, piensas o dices del resto del mundo, te define en este momento y a ti vuelve, convirtiéndose en un círculo, en una rueda que no es fácil de romper, así como en un gran engaño, debido al hecho de creer que toda esa visión pertenece sólo al exterior. Si lo que de ti sale es engaño, espera sólo ser engañado; si lo que de ti nace es simpatía, disponte a recibir simpatía y, si lo que de ti surge es incomprensión hacia los demás, prepárate para no ser comprendido.
Porque lo que ves fuera, a tu alrededor, es justo lo que llevas dentro. Todo aquello externo a lo que tu mente presta atención, que enjuicias o valoras, es exactamente lo que existe en tu interior. Y cuanto más duele ver un defecto o un comportamiento en los demás, más profunda es la herida, porque reconoces la tuya propia.
Si quieres conocerte, pon atención a tu entorno, a todo lo que tu mente observa cada día a tu alrededor y estarás frente a un retrato de ti mismo, frente a un dibujo exacto de tu interior. Porque lo que es fuera, también es dentro.
¿O no son quizás los consejos que se dan a los demás los que mejor nos sirven a nosotros mismos, cuando nos encontramos en una situación parecida? Porque lo que de ti surge está hecho justo para ti, ahora, en este momento.
Y conociendo esto, que la vida es una rueda y que todo está en nosotros, sólo podemos vislumbrar una solución para romper este círculo, para cambiar el mundo y para cambiar nuestro destino, que es dirigiéndose al cimiento de la mente, al lugar de donde emerge y se manifiesta nuestro yo: el pensamiento. Y para ello es necesario observarlo, estudiarlo y controlarlo.
O al menos, encender una luz de alarma, un dispositivo que nos avise que entra en nuestra mente un pensamiento que no nos conviene, inadecuado, perjudicial para nosotros. Y en cuanto seamos avisados, localizarlo, reconocerlo y desecharlo.
Sólo desde el interior, desde dentro, se puede modificar todo, se puede mejorar el entorno; sólo el interior dirige el camino, porque todo está en ti, todo depende de ti y sólo a ti volverá.
Yo soy otro tú y tú eres otro yo. Todos somos uno en la fuente divina.

domingo, 26 de agosto de 2018

En la grandeza de la mente infinita está la cura


La mente es infinitamente grande.
El cuerpo es infinitamente pequeño. 
¿Por qué la medicina sólo estudia el cuerpo? 
Busca respuestas en la pequeñez del cuerpo.
En vez de buscarlas en la inmensidad de la mente.
Lo fragmenta en trozos. 
Crea máquinas para poder ver mejor esas partes.
Crea especialistas que pasan muchos años estudiando cada sector. 
Es imposible curar lo pequeño si no se cura antes lo grande. 
Es imposible curar el cuerpo si no se corrige el pensamiento erróneo que sostiene la enfermedad.
Y como no se corrige la mente se concluye que la enfermedad es incurable.
Y que lo único científicamente válido es tomar medicinas de por vida. 
En la grandeza de la mente infinita está la cura.
Quienes creen en la salud infinita manifestarán la salud infinita. 
Pero quienes creen que hay enfermedades incurables.
No podrán curarse. 
Aunque tomen las mejores medicinas del mundo y consulten a los mejores especialistas. 
Porque una creencia es mas poderosa que todos los recursos de la ciencia. 
Porque la ciencia sólo quiere ver la parte menor.
Y no comprende que la parte menor. 
Es sólo una proyección de la parte mayor. 
Donde se encuentran todas las respuestas. 

-Martín Macedo-

La vida debería ser una pasión

Si te pones a nadar, nada, pero hazlo con todo tu ser, así todo tu ser es nadar; el nombre se disuelve. Si corres, corre; eres el propio acto de correr, no el corredor. En las Olimpiadas hay corredores, egos, competidores… ambición. Si simplemente puedes correr olvidándote del corredor, correr se convierte en zen, llega a ser algo meditativo. Baila. Sólo baila y deja que la danza te lleve a donde ésta quiera ir.

Ábrete a la vida, confía en ella, y poco a poco ella destruirá todas tus inhibiciones y la energía empezará a manar en todas las partes en donde ha sido reprimida. Todo lo que hagas, hazlo con la idea oculta de que tienes que lograr una mayor fluidez. Si tomas la mano de alguien, tómala de verdad. La estás tomando de todas maneras, ¿por qué no hacerlo realmente? ¡Hazlo de verdad! Que no se trate sólo de dos manos entrelazadas, cada una de ellas deseando desprenderse de la otra. Si hablas, que la charla sea apasionada, de lo contrario aburrirás a los demás tanto como a ti mismo.

La vida debería ser una pasión, una vibrante pasión, una pasión palpitante, una extraordinaria energía. Que nada de lo que hagas sea aburrido, de lo contrario no debes hacerlo. No hay obligación de hacer nada, pero lo que sea que te apetezca hacer, hazlo de verdad.

Osho

La vida te saca a empujones de los sitios donde no te conviene estar

A VECES LA VIDA TE SACA A EMPUJONES DE LOS SITIOS DONDE NO TE CONVIENE ESTAR 

En algunas oportunidades, nos hace falta generar algo radical que nos arranque toda posibilidad de querer permanecer en un lugar, especialmente un lugar afectivo, donde nos sentimos realmente involucrados.

Podemos no entender una decepción en el momento en el cual ocurre, sin embargo, nuestro amigo tiempo, se encarga de explicarnos el porqué de ciertas vivencias que nos marcaron de manera profunda y nos sacudieron la vida en alguna oportunidad. 

Siempre el Universo nos abre una puerta cuando alguna otra se cierra, sin embargo podemos estar tan enfocados en la puerta que se cerró que no podemos ver con claridad las oportunidades que están a un solo paso de distancia. 

Es justo la sanación de las heridas, la disposición y el tiempo lo que nos hace ver más allá de cualquier dolor que hayamos pasado y es allí donde damos ese primer paso que nos lleva por un camino diferente, que en muchos casos nos conduce hacia donde realmente debemos estar. 

Muchas veces sabemos cómo terminarán las cosas, pero nos negamos a ver las señales, nos negamos a aceptar realidades y en medio de esa nube que hemos creado para protegernos de lo inevitable, sencillamente se produce una tormenta de la cual no nos queda más alternativa que salir. 

Salimos golpeados, confundidos, alterados, desconcertados, pero salimos, que es lo importante y el mensaje mentalmente es captado: No era sano permanecer en un sitio que nos prometía sufri-miento, que no nos generaba tranquilidad o bien nos sometía a alguna incomodidad. 

No reneguemos de las experiencias vividas, todas llevan consigo un propósito, tengamos fe en el proceso de la vida, y confianza en que la normalidad es estar bien y en nuestro interior tenemos esa capacidad de generar todo aquello que nos preserve, aunque sintamos que los cambios son bruscos y dolorosos, todos llegan a nuestra vida con un propósito. 

Cuando aprendemos a escuchar nuestra intuición, cuando silenciamos nuestra mente, junto a sus miedos y necesidad de aferrarse, restamos la posibilidad de salir a empujones de cualquier lugar, podemos utilizar recursos que nos mantengan a salvo de forma más oportuna y sobre todo menos traumática. 

Aprendamos a generar límites sin ponernos murallas, no nos cerremos a posibilidades, entendamos que estamos aquí para aprovechar nuestro tránsito y debemos procurar que nuestros aprendizajes sean por la vía del amor y no del dolor. 

Exponernos a situaciones que nos comprometen es siempre una enseñanza, está en nosotros valorarla y aprenderla para que la vida no nos la repita. 

-Sara Espejo- 

El efecto espejo


El efecto Espejo 
Para encontrar mi Sombra.
En su mayor parte, la sombra se compone de deseos reprimidos e impulsos incivilizados que hemos excluido de nuestra propia auto imagen, es decir de cómo nos vemos a nosotros mismos. 
Estas motivaciones son percibidas cómo moralmente inferiores para nuestro "ideal" de lo que somos(o más bien dicho de lo que "creemos" que somos), por lo que también depositamos en la sombra fantasías y resentimientos. 
De esta manera la sombra abarca en general todas aquellas cosas de las cuales uno no se siente orgulloso.
Estas características personales no reconocidas a menudo se perciben en los demás a través del mecanismo de proyección, el cual consiste en observar las propias tendencias inconscientes en otras personas. Debido a la dificultad de reconocer y aceptar nuestra propia sombra, este mecanismo de proyección es una de las formas más recurrentes y negativas de no trabajar los propios defectos y adjudicar éstos sólo a los demás. 
Este es un fenómeno típico que por ejemplo se observa en gran parte a los chismorreos o comentarios por la espalda que ocurren dentro de cualquier vecindario o entre grupos pequeños de individuos.
El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra, porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia. 
Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere, pero debe ocuparse en forma muy especial de estos aspectos, ya que cuando rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio. 
C.G.Jung.

sábado, 25 de agosto de 2018

El proceso de auto-sanación biológica espiritual

Somos las únicas criaturas en la superficie de la Tierra capaces de transformar nuestra biología mediante lo que pensamos y lo que sentimos. Tus células están constantemente observando tus pensa-mientos y siendo modificados por ellos. Un ataque de depresión arrasa tu sistema inmunológico. Sin embargo serenarte, fortifica tremendamente.

La alegría y la actividad armoniosa te mantienen saludable y prolongan tu vida. El recuerdo de una situación triste libera en ti las mismas hormonas y sustancias biológicas destructivas que el estrés. Tus células están constantemente procesando todas tus experiencias y metabolizándolas de acuerdo con tus puntos de vista.

En tu cuerpo, la producción de neurotransmisores se altera, el nivel de hormonas varía, tu ciclo del sueño es interrumpido, la superficie externa de tus células se tornan más viscosas y más propensas a formar grumos y hasta tus lágrimas contienen trazas químicas diferentes al de las lágrimas de alegría.

Todo este perfil bioquímico será drásticamente modificado cuando te sientas tranquilo, y hasta tu proceso de envejeci-miento se neutralizará cada día. Shakespeare no estaba siendo metafórico cuando a través de su personaje Próspero, dijo: “Nosotros estamos hechos de la misma materia que los sueños”.

- ¿Quieres saber cómo está tu cuerpo hoy? Entonces recuerda lo que pensaste y sentiste ayer.
- ¿Quieres saber cómo estará tu cuerpo mañana? ¡Observa tus pensa-mientos y emociones hoy!

Al abrir tu corazón y tu mente evitarás que algún cirujano lo haga por ti.  La medicina está en tí y tú no la usas. La enfermedad viene de tí mismo y no te das cuenta.


Recuerda, no somos lo que creemos ser, sino lo que pensamos y sentimos sin saberlo.