De la histeria del Narcisismo a la bendición de la fiesta en la ética cristiana.
El dar que nos enseñó Jesucristo es un dar desinteresado. Que no juzga al sujeto al cual se da. Es , en cierta medida, un dar ciego. Un dar que solo es dar. Un dar puro. Quién da esperando recibir, ya no está dando. El dar absoluto se consagra a el otro. En el evangelio según san Lucas puede leerse:
“Ustedes deben amar a sus enemigos , hacer el bien y dar prestado , sin esperar nada a cambio . Grande será entonces el galardón que recibirán, y serán hijos del altísimo”
Pese a ello, el dar desinteresado demuestra ser incompatible con el sistema neoliberal del rendimiento y la autorrealización personales . En donde cada uno vela y se preocupa por si mismo . Las ambiciones personales nos vuelven egoístas y representan a los otros como enemigos , así es como se pierde toda cordialidad y cercanía con los otros. El otro aparece como obstáculo de las propias metas , un obice incómodo para conseguir la propia autenticidad
Esta pérfida lógica de proceder en el mundo destruye por completo la solidaridad y el civismo. Todos se preocupan por uno mismo, olvidándose del cuidado del otro. De esta manera, el espacio social se disuelve en una vulgar multiplicidad de narcisistas.
“El culto a la autenticidad erosiona el espacio público , que se desintegra en espacios privados. Cada uno lleva consigo su espacio privado a todas partes” (Byung Chul, 2020 pág. 17)
En vista del «culto a la autenticidad», que hoy se impone sobre todos los aspectos de la existencia ,se produce una sordera trágica a la palabra de Jesucristo que se basa, sobre todo, en el amor y la servidumbre hacia los otros. La incapacidad generalizada de escucha y atención a sus palabras nos ha dejado sin rumbo y sin sentido.
Solo lo divino concede orientación. Al abandonar lo divino , perdemos el tiempo bueno, es decir , el tiempo con rumbo y recogimiento , es decir ,la verdadera estancia en el mundo. En este sentido, lo divino hace contra la “disincronia temporal” , esto es, contra el desbocamiento del tiempo que no es sostenido o contenido por algo ,según Han en la disincronia temporal:
“No hay nada que rija el tiempo. La vida ya no se enmarca en una estructura ordenada ni se guía por unas coordenadas que generen duración. Uno también se identifica con la fugacidad y lo efímero . De este modo, uno mismo se convierte en algo radicalmente pasajero” ( Byung Chul, 2015 pág. 7)
Al glorificar el sentimiento Narcisista de rendimiento y autenticidad , el régimen Neoliberal acrecenta la disincronia temporal. Los deseos y ambiciones del yo , destruyen al “nosotros” como comunidad con propio sentido temporal. Esta perdida del nosotros, que en el nivel del “yo” marca el inicio de una libertad para producir y rendir de forma irrestricta , constituye también una forma de desestabilización temporal que sería también una debilitamiento radical del sentido de comunidad. Para Han:
“Hoy vivimos en un sistema neoliberal que elimina estructuras estables en el tiempo , que para incrementar la productividad fragmenta el tiempo de vida y hace que lo vinculante y obligatorio se vuelva obsoleto. Esta política temporal neoliberal genera miedo e inseguridad . Y el neoliberalismo individualiza al hombre convirtiéndolo en un aislado empresario de si mismo . La individualización que acompaña a la pérdida de solidaridad y a la competencia total provoca miedo” ( Byung Chul, 2017 pág. 32)
Así visto , el fenómeno de la disincronia temporal se manifiesta también como crisis de la comunidad o del “nosotros” El vínculo con los otros se pierde en la época del rendimiento y el narcisismo, en consecuencia, el tiempo carece de una verdad vinculante, deja de narrar. Ya no congrega ni reúne. La disincronia , en tanto que perdida de sentido temporal , se realiza también como desvanecimiento de lo colectivo.
La pérdida de sentido temporal ocurre cuando lo social vinculante se desperdiga en «yos» aislados. De este modo,
“es la falta de gravitación temporal lo que provoca el desequilibrio de la vida”. Al desmoronarse, el nosotros, en una multiplicidad de «yos» aislados e interesados solo en si mismos. El tiempo abandona su cauce de sentido. Se desborda. Para Han:
“Ya no existen muros que regulen el flujo del tiempo, que lo articulen o den ritmo, que puedan contenerlo o sostenerlo (...)Donde el tiempo pierde todo ritmo , donde se precipita en lo abierto y vacío sin soporte ni dirección , desaparece también todo tiempo justo o bueno ” ( Byung Chul, 2016 pág. 6)
Desde esta perspectiva, la gravitación temporal, que da sostén y rumbo al tiempo, no pertenece a la dimensión del «yo», por el contrario, ed una creación del nosotros. Se funda en el nosotros. Es pues, el tiempo del otro, y no el del yo el que concede aroma y recogimiento al tiempo. Este tiempo (el del otro) salva al yo de las prisas , del desasosiego y de la coacción por el rendimiento y la realización que causan que la persona “se ahogue en su hacer particular” . El tiempo del otro da aliento a la existencia, cobijandola.
Así visto, el tiempo del otro es un tiempo de la comunidad que nos devuelve, generoso, el sentido de la “gravitación temporal”. Por eso es un tiempo bueno, incluso, un tiempo redentor. En plena época por la histeria narcisista y el rendimiento personales, en buena medida preconizados por el régimen neoliberal, el tiempo del otro se anuncia como salvación, como liberación de uno mismo. La necesidad de este tiempo es de caracter ontológico. En palabras de Byung Chul Han:
“Hoy es necesaria una revolución temporal que haga que comience un tiempo totalmente distinto . Se trata de redescubrir el tiempo del otro. El tiempo del otro no se somete a la lógica del incremento del rendimiento y la eficiencia (...) A diferencia del tiempo del yo , que nos aisla e individualiza , el tiempo del otro crea una comunidad. Por eso es un tiempo bueno” ( Byung Chul, 2017 pág. 68-69)
Para Han, la intensidad del tiempo del otro se da en el tiempo festivo.La fiesta es, de acuerdo con el filósofo, “la forma intensiva de la vida” es decir, una privilegiada ocasión de sustraerse de las preocupaciones cotidianas de la vida, es una instancia que instala al “yo” en el tiempo de los otros . Es imposible tener una fiesta consigo mismo . La fiesta precisa de los otros, está necesitada de comunidad y la congregación. Esta estancia con los otros nos libera del tiempo profano del trabajo.
“La fiesta comienza allí donde termina el tiempo cotidiano profano como tiempo de trabajo . Presupone una bendición (...) la fiesta interrumpe el trabajo . El trabajo desconecta y aisla a las personas ” ( Byung Chul, 2023 pág. 70-71 )
Resulta significativo que Byung Chul Han conciba a la fiesta como una bendición . Ciertamente, la fiesta nos da lo divino . En el tiempo festivo, mantenemos una vecindad con los Dioses. Han cita atinadamente a Holderlin para afirmar que la fiesta es una suerte de “nupcialidad” con los Dioses. En el tiempo de la fiesta , el hombre se parece más a Dios. La fiesta es entonces un tiempo elevado y sublime. Que no tiene que ser olvidado en nombre de la compulsión del rendimiento y la optimización personales .
“Para Holderlin, la fiesta es una «fiesta nupcial» un tiempo sublime de esponsales con los Dioses. En los días festivos, los hombres se asimilan a los Dioses . La fiesta funda una comunidad entre los hombres y con los Dioses. Hace que los hombres participen de lo divino” ( Byung Chul, 2020 pág. 32)
La fiesta es, bajo esta perspectiva, el estado más puro y elevado de la comunidad. Regresa a los hombres el sentido de lo divino . En ella, se produce el dar desinteresado y la convivencia auténticamente humana, así es como la fiesta con los otros hace habitable al tiempo , es decir, le concede estancia. Aliviana al sujeto narcisista de sus compulsiones. Lo devuelve a su “nosotros”.
Al mismo tiempo, una comunidad en fiesta, en donde la conciencia del «yo» es desarticulada para dar paso a la estancia con los otros, es también una comunidad en donde se realiza la palabra divina , es decir , la palabra de Jesucristo . En la convivencia festiva, los hombres se revelan más próximos a Dios en el sentido que hacen el bien los unos con los otros, ríen y se alegran los unos con los otros. La fiesta constituye un tiempo de paz y júbilo, por completo sustraído de los edictos neoliberales por la producción, el consumo y el rendimiento . El mensaje de Jesucristo es una loa al tiempo festivo . Dios quiere que los hombres habiten el mundo como una comunidad en fiesta. En la fiesta se tiene una relación intensa con el prójimo .Sin duda, Dios es feliz cuando sus hijos tienen fiestas
A pesar de que el tiempo festivo es una dicha en la cercania con Dios y con los otros , el modo de vida actual no deja de preconizar la histeria por el rendimiento y la producción individual . Este modo de ser, no solo nos aisla de los otros, también nos roba la posibilidad de lo divino y conduce a la absolutización del tiempo profano. La vida pierde en esto todo esplendor y encanto. Se desaliña , atrofiandose en el mero sobrevivir. Cómo aduce Han:
“En definitiva, la fiesta es el acontecimiento, el lugar en el que estamos entre Dioses, en el que incluso nos tornamos divinos . En una fiesta nos tornamos divinos . Sin embargo hemos renunciado a todo ello en beneficio del rendimiento, de la producción , de la comunicación (...) Así pues, ya no tenemos ningún contacto con lo divino . Trabajamos, producimos y consumimos . En esto no hay ya ninguna trascendencia, ninguna divinidad” ( Byung Chul, 2023 pág. 72)
Vale la pena interrogarse:
¿Somos hoy capaces del tiempo festivo? O , en cambio, ¿Lo hemos perdido para siempre? ¿Qué nos puede librar del narcisismo y la insolidaridad generalizados?
Bibliografía.
Byung Chul, Han ( 2015 ) El Aroma del Tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse . Barcelona , España . Herder Editorial pág: 7
Byung Chul, Han ( 2016 ) Por favor, cierra los ojos. A la búsqueda de otro tiempo diferente . Barcelona, España . Herder Editorial pág: 6
Byung Chul, Han ( 2017 ) La Expulsión de lo Distinto. Barcelona, España . Herder Editorial pág: 32 , 68, 69.
Byung Chul, Han ( 2020) La Desaparición de los rituales. Una topología del presente . Barcelona , España. Herder Editorial pág. 17, 32
Byung Chul, Han ( 2023 ) La Tonalidad del pensamiento. Trilogía de las Conferencias . Editorial Paidós pág: 70, 71 72