El poder del océano está en su dinámica constante y en su composición de minerales.
Si el mar se queda estacionado, ya no sería poderoso y las formas de vida que soporta dejarían de existir.
Son dos características del poderoso océano y ambas son yang: movimiento permanente y salinidad extremadamente rica en componentes.
En la medicina oriental se habla de un océano de la energía o hara....todas las artes marciales orientales llevan la respiración hacia allí porque allí es donde está el origen de la fuerza del guerrero para el combate.
El hara es el océano de la energía.
El hara es biológicamente hablando el intestino delgado.
Si el intestino delgado no está saludable, si está débil, si no funciona bien habrá muy poca vitalidad y el individuo estará cansado, indefenso y sin voluntad.
La medicina oriental busca salvar cuanto antes al "hara" para que la energía vuelva a ser poderosa como el océano y las tendencias actuales ponen el énfasis en un enfoque muy científico pero parcial: todo se enfoca en la microbiota...es decir en la idea de que el intestino estará sano y fuerte cuando haya suficientes bacterias buenas y pocas bacterias malas.
Así la gente cree en esta visión demasiado bioquímica y los ves por ahí consumiendo todo tipo de fermentados con la esperanza de sanar la raíz, recuperar el océano de la energía y alcanzar la salud y la longevidad.
Pero el océano no es un caldo de fermentaciones.
El océano es yang y las características son movimiento y riqueza mineral.
Los minerales son mucho más yang que las proteínas.
Y la ciencia moderna pone todo el énfasis en las proteínas, las grasas (mucho más yin todavía) y en consumir alimentos fermentados con probióticos.
Pero los fermentados son yin, y si bien se los emplea en las culturas tradicionales se lo consume como condimento o en pequeñas cantidades.
Lo que hace poderosos a los habitantes de extremo oriente es su comprensión de que el hara es un océano y para que tengamos ese océano de la energía vital se requiere movimiento enérgico y alimentos ricos en sales minerales.
Pero la tendencia actual pone su esperanza en el kefir, kombucha y otros similares que requieren mucha azúcar para activar sus bacterias y en el aporte de proteínas mientras advierten de los peligros de la sal.
Así creamos raíces más débiles, personas más frágiles, mentes acordes a esos cuerpos y por lo tanto con un estado de ansiedad y temor exacerbados.
Nuestra visión basada en el Orden de Yin y Yang, trabaja en fortalecer el hara, la raíz, el océano de la energía, con dietas tradicionales basadas en cereales y otros vegetales cocidos apropiadamente con sal marina y una pequeña cantidad de fermentados y productos del mar.
Y movimiento, todos vemos cómo los chinos y japoneses entre otros pueblos tradicionales de oriente se ejercitan todas las mañanas incluso los centenarios con una devoción que nos asombra.
Mientras que los mayores en occidente son alojados en casas de reposo donde se mueven al mínimo y les suprimen la sal en cualquiera de sus formas.
Para recuperar nuestro océano de fuerza y salud, debemos crear "haras" fuertes con la receta ancestral que ya ha demostrado funcionar durante al menos cinco mil años en vez de andar buscando bacterias milagrosas en un microscópico.
Nuestras máquinas fisiológicas se mantienen fuertes en la actividad enérgica (como el océano) y una riqueza mineral que debe ser renovada diariamente con la alimentación.
Así podremos tener esa abundancia de salud como vemos con asombro en los habitantes de las culturas más sabias del mundo.